Chávez pedía a los alcaldes trabajar como Pérez Pirela

El Comandante Eterno lo dijo varias veces: si yo fuera alcalde anduviera en bicicleta en las comunidades ¡como debe ser!, porque estos mandatarios son las autoridades más cercanas que tiene el pueblo, pero en muchos casos –yo diría la mayoría-, después que ganan las elecciones se distancian de la gente, con el agravante de que se convierten en reyecitos que bajo ninguna circunstancia quieren soltar el poder, y menos el camión de plata que el Gobierno nacional le baja a municipios como Maracaibo que, según algunos analistas, se compara con el presupuesto de un estado pequeño.

Las palabras de El Gigante en mi criterio, se las llevó el viento. Creo que ninguno –o muy pocos- de los gobernantes locales le tomó el consejo, sin embargo, el Presidente Obrero, Nicolás Maduro, presentó la opción del cambio en estos predios y tenemos que en la precampaña, el filósofo Miguel Pérez Pirela, se arremanga los pantalones y la camisa y se mete con un grupo de personas a limpiar las cañadas que causan problemas en sus sectores residenciales. Eso era exactamente lo que pedía Chávez ¡y vaya que se puede hacer! El aspirante de la revolución al ayuntamiento marabino lo hace. Lleva a cabo una gestión junto a los vecinos como la debe ejecutar un verdadero alcalde.

Por eso marca la diferencia. Primero acabó con esas deshonrosas estrategia de ataques y descalificaciones en contra del oponente, segundo, maneja un lenguaje de altura, claro, sencillo, de respeto e inclusión y, tercero, no le cae a pasiones a los electores prometiéndoles villas y castillos; sencillamente trabaja o mejor: da lecciones de cómo se puede trabajar en conjunto, con amor, dedicación, honestidad, conscientes de que unidos somos invencible y solamente así será posible salir adelante, lograr los objetivos, tener la Maracaibo sin basura, sin huecos, segura, la que nosotros realmente queremos y nos merecemos.

Les coloco un ejemplo a manera de pregunta, mis amigos lectores y lectoras: ¿Cómo hacen hoy gran parte de los mandatarios locales para limpiar una cañada? Debo decir que generalmente no van al sitio, envía a un director o un gerente con el fin de que observe el área, luego regresan a la oficina e imagino que levantan un informe y después hacen una licitación –si es que licitan-, le dan un zarpazo a los empresarios honestos y la oferta la terminan ganando testaferros como el primo, el hermano, el compadre, el amigo, la amante o el cuñado del alcalde.

Pérez Pirela, como ya dije, asume la actitud de El Gigante y con un machete o una pala en la mano se rodea de moradores del sector, para cortar la maleza de las cañadas que los afectan, cuestión que no deja dudas de que esa yunta (alcalde y vecinos) definitivamente tiene la fuerza de un tractor.

Además, cuando no se está en la jugada del negocio sucio, de la asombrosa bola de billete que entra al ayuntamiento, de la codicia impúdica al dinero mal habido, de la ambición desenfrenada del poder, como ha sido constante en la mayoría de los alcaldes que han desfilado por esa Alcaldía maracaibera, sino que hay honradez, rectitud, voluntad, solidaridad, vocación de servicio público, se puede y se logra: vos sabéis que sí.


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Alberto Morán


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