Farma ahorro, Seguros Federal y la ULA tienen un guiso montado en Mérida

¡Que maravilla, los trabajadores activos y jubilados de la Universidad de los Andes (ULA), ahora reciben sus medicinas sin pagar un centavo en Farma Ahorro, en el mismo centro de la ciudad de Mérida¡. Hasta hace poco debían cancelar el 40% del valor de los fármacos que le recetaban los médicos de CAMIULA. Eso se acabó, ahora todo es gratis. Un logro de la Revolución Bolivariana en concertación con las autoridades de la ULA¡.

Se acabó la tragedia de tener que hacer tres colas en la farmacia de Camiula y además cancelar el 40% del valor de las medicinas que allí se despachaban y que muchas veces, al solicitarlas, nos decían que se habían agotados.

Ahora el paciente recibe el récipe firmado y sellado por su médico en Camiula y directamente se dirige al centro de la ciudad. Imagínese amigo lector que, un día Lunes, a Ud. lo vio el médico a las 9:00 A.M. y le dijo que debía comenzar esas medicinas lo más rápidamente posible. Tomó un taxi para llegar al centro, (Plaza Bolívar) donde se halla situada la Farmacia donde le van despachar las medicinas y con mucha suerte, después de una hora, logra que el taxi lo deje en la puerta de la ansiada farmacia que gratuitamente les dará sus medicinas.

Entra Ud. a la farmacia y encuentra una larga cola de personas, en su gran mayoría “adultos mayores”, algunos sentados otros de pie, por no haber asientos para todos. Ud. Vé que hay un aparatico adosado a la pared que dispensa unos tickets numerados y toma uno. Ud. ve el número que tomó, por ejemplo es el 57 y en la pantalla está señalado que debe pasar a ser atendido el número 47. UD. Se siente feliz, pues sólo le faltan diez número para llegar a ser atendido por uno de los cuatros jóvenes afables que le están esperando.

Logra obtener un puesto y lleva media hora sentado, inicia conversación con la persona que tiene al lado y le pregunta que número tiene y le dice que al llegar le correspondió el número 11 pues él madrugó y estuvo desde las 6:00A.M. haciendo cola en la entrada de la farmacia y que a las 7 y 30 A.M. salió un señor que les repartió números a las 35 personas que ya estaban haciendo filas, algunos habían llegado a las 5:00 A.M. A las 8:00 A.M. abrieron las puertas y él que tenia el Número 11, todavía a las 10:30, no había logrado que le dieran sus medicinas. Otro que está oyendo la conversación interviene y le dice: “Yo vine la semana pasada con un récipe donde el médico me recetaba cinco medicinas y sólo me dieron dos y vengo hoy para ver si ya llegaron las que faltaban”.

Ud. Comienza a entrar en sospecha, pues apenas una sola persona se ha levantado de su asiento en media hora, pues la pantalla ahora marca el número 48 y la que tiene el número 11 todavía no ha recibido las medicinas y oye que la persona que tenia el número 10 se retiró mascullando que de seis medicinas sólo le dieron una.

Ud. Hoy amaneció de suerte, a las 2:00 P.M. su número apareció en pantalla y se dirige feliz al sonriente y mable joven que le espera con los brazos abiertos para atenderlo y Ud. Le entrega su receta médica. Él comienza a interrogarle: ¿Trajo copia del récipe?. ¿Trajo la orden del tratamiento médico? ¿Trajo copia de la cédula de identidad?. ¿El último número de su cédula corresponde al día de semana que le corresponde para ser atendido?. Si Ud. Responde afirmativamente a este interrogatorio, le reciben los papeles y entonces lo mandan a esperar hasta que salga el despacho y como Ud. hoy se bajó de la cama con el pie derecho, a las 5:00 P.M. tendrá en sus manos tres de las cuatros drogas que le recetó su médico a las 9:00 de la mañana.

Resulta que a Ud. le hacen firmar una factura al despacharle las medicinas y Ud. ve con asombro, que una de ellas, que Ud. se había auto medicado el mes pasado y que la había comprado por Bs. 15,oo en otra farmacia, en la factura aparece con un valor de Bs. 190,oo y otra que mensualmente compra para su mamá en Bs. 37.oo, en la factura que Ud. acaba de firmar, colocando su numero de cédula y teléfono, aparece con un valor de Bs.297.oo. Ud. se consuela diciéndose para si mismo: “menos mal que a mi me las dieron de gratis y no tuve que pagar ni un centavo, antes en Camiula pagaba el 40%, hay que ver el platal que me estoy ahorrando”.

Sin querer pensar mal de nadie, pues no es nuestra intención, ¿al final quien paga esas medicinas a esos precios?

Juanveroes64@hotmail.com


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Juan Veroes


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