El último encuentro con Alí en la UCV

Aquel 16 de Febrero de 1985 amanecimos en Caracas; éramos un colectivo todos dirigentes del Consejo Central de la JC y dirigentes  en diversas regiones del país, colectivo que por decir de alguna manera conspirábamos por transformar el partido y ponerlo más cerca de los sueños de nuestro pueblo, inquietud despertada en 1983, en el marco de la celebración del Bicentenario del Libertador, año en que estrechamos lazos con diversos movimientos sociales y que a través de un instrumento organizativo denominado El Movimiento Popular Bolivariano se realizó la redición de la Campaña Admirable, partiendo desde la frontera colombiana hasta llegar a Caracas el 24 de Julio.

Llegamos al apartamento de Simón y Magdalena, a pocas cuadras del edificio de Cantaclaro evitando que nos vieran a todos, porque se nos había marcado por la dirigencia del PCV como “disidentes” “reformistas” “divisionistas” que según “queríamos dejar a Marx y ser Bolivarianos” y al final, el ser bolivariano fue uno de los argumentos para provocar nuestra salida.

¡Qué cosas tiene la vida!.

La reunión no pudo realizarse, a eso de las 6 de la mañana nos dice el camarada Manuel.

  • Coño e la madre, me acaban de decir que se mato Alí

Nadie quiso indagar como fue, algunos nos golpeamos los puños y cada  quien se disperso hacia un lugar en el pequeño apartamento para estar solo con su dolor, su rabia o su recuerdo; unos quince minutos después salimos todos hacia una misma dirección, a su casa, a la casa de Alí, no a la casa del Valle, sino a  su otra casa,  a la UCV. Al llegar no había mucha gente pero si al salir a desayunar nos tropezamos con caminantes que graneadamente venían entrando y no fueron pocos los que formulaban la misma pregunta ¿Ya lo trajeron?

Al regresar del desayuno la plaza del rectorado estaba llena, como esperando un concierto de la canción necesaria, allí estábamos como siempre en los encuentros con Alí; sin ninguna invitación radial, de prensa, ni mucho menos televisiva, solo a través de un hilo comunicativo que lo establece la sintonía entre conciencia y corazón, un tipo de convocatoria que la he visto dos veces más; el 27 de febrero de 1989 y el 13 de Abril de 2002.

Al poco rato llego el carro fúnebre; allí explotamos en canto, iniciándolo con el Gloria al Bravo Pueblo, y en hombro fue trasladado el cantor hasta las puertas del Aula Magna, donde esperamos una hora aproximadamente mientras se conseguían las llaves para poder entrar; recuerdo muy bien como se iniciaban los  canciones, casi como un susurro, alguien decía; “con el sol a medio cielo me di cuenta que la vida, le daba la bienvenida” y ya para los otros versos no era la tenue y resquebrajada voz de un apesadumbrado compañero sino era el canto atronador de la multitud.

Al ingresar al Aula Magna se coloco el ataúd en el escenario y sin ninguna programación pero en perfecto orden se escucharon intervenciones como la de Edmundo Chirinos  rector para esa época de la UCV, Gloria Martí , dirigentes sociales, culturales, curas de parroquias(no cardenales), estudiantes, poetas, pintores; recuerdo muy bien alguien que dijo en su intervención;

  • “A quien no le canto Alí?, Alí le canto al Orinoco, al Warao, al Guajiro, a Bolívar,  a Zamora, a Simón Rodríguez, a Reveron, a Nicaragua, a Cuba, a Fidel, a Vietnam, al tío Ho, a Zobeida, a Simón y su tonada, a Mercedes la negra buena,  a Luis Mariano, a la flor, al mar, a los pájaro, a la vida, a la vida nos canto a la vida camaradas.

    Como olvidar, si me da por no descansar  en la lucha cada vez me acuerdo.

    Recuerdo que Edmundo Chirino mencionó parte de su canción y con un clavel rojo en su mano dijo;

  • Flores rojas, puño en alto y la promesa de seguir luchando.

    Inmediatamente fuimos en cola subiendo hasta donde estaba la urna, con una flor roja en la mano y la promesa de lucha; recuerdo que le entregue la flor roja y la promesa de lucha mas no quise verlo, me quede con la imagen del último encuentro, aquel cierre de campaña de José Vicente en la Avenida Bolívar, como olvidar su alegría una vez concluido el acto y encontrarnos en la tarima, como olvidar su mano entre la mía y apretándome fuerte me dijo;

  • No  jada panita ve esa verga,  eso es pueblo.

    Me quede con esa alegría, esa sonrisa que veo cada vez que llenamos con nuestro comandante a la Avenida Bolívar. 

Aquí estamos panita firmes en el combate por la vida.

josehog13@gmail.com

PATRIA SOCIALISTA O MUERTE



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Jose Ovalles


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