Traidor vs. Traidor

El traidor como bien se sabe es quien rompe su lealtad a un principio que antes seguía. El principio lo rompe sea con cautela o drásticamente, causando siempre sorpresa, y hasta cisma, cuando el aludido tiene gran poder en el andamio de sus copartidarios.

El cataclismo político que repercute sobre los actuales momentos en el panorama mundial, tiene su epicentro en Venezuela. Pareciera lucha de gladiadores las palabras. Pareciera ir más allá del filo, y el grosor del filo lo define Venezuela. Al decir Venezuela, hablo de la que ahora lleva la batuta política. Y en “batuta” hablo de la creatividad conquistadora. Nunca se había ganado a la mediática y desde que Venezuela lo alcanzó (2002-2003), la mediática cae a veces cual bolitas de malabares, en la propia trampa que inicia. El poder de la oposición es solo de mala defensa desde que el poder popular regresó el 13 de abril. Su acción para ganar adeptos es a través de la copia fotostática a los programas de gobierno. Su acción para ganar, más bien incautos, es por medio de retahílas que ofrece la palabra democracia, cuyo maquillaje trata de atrapar la atención de algún flanquito del poder popular.

El avance en la nueva perspectiva política, se amplía el horizonte de responsabilidad, y un dueño de abastos podrá ser el coordinador de una comuna que abarque lo que una alcaldía o más, y manejaría una operatividad similar a la de un banco. Él desde su casa con sus “dependientes” desde la suya, on line si se quiere. El dueño de abastos, nunca se postuló, más bien fueron hasta su domicilio, por sus reconocidos méritos en bla, bla, bla, bla. Un ejemplo solamente.

El poder mundial lo percibe. Sí hay otras alternativas, Venezuela no solo las ensaya, sino que las proyecta por sus acciones constitutivas. La nueva reforma, es atacada desde exterior e interior, que si a la de la asamblea, mas no la presidencial, pero por re o por fa, la densidad del poder popular ni siquiera es sospechado, creo que ni por tirios ni por troyanos, porque ni un solo comentario he visto al respecto.

Es entonces cuando entra en concepto dentro del fuego político la palabra “Traidor”. No es “cualquier” efecto solamente. En los albores de la guerra civil española, tanto rojos como azules se la decían tal para cual, asumiendo como VIDA de sociedad, la que llevaban, o la que pregonaban. Para los rojos, traidor era el que no quería ver otro mundo nuevo, de más justicia, y para los azules, traidor era el que quería sacar a la sociedad de sus sagradas costumbres.

Y es más o menos éste el concepto que he visto, o creo que así lo asume, el discurso oposicionista. Los chavistas que aprueben a la reforma, son traidores al concepto patria-hogar que ya se trae. Es por eso que observo a la acción de Baduel que enfatizó el concepto, lo encauzó desde otro enfoque y el traidor Baduel llama a sus compañeros de armas desoigan al Presidente, los propósitos y la obediencia misma en un solo panfleto audiovisual, (el traidor es el Presidente), con un manejo contradictorio que todo el mundo captó a la primera, no es lo importante, sino que exista de una, el enfrentamiento y la NO aceptación cunda por todos lados.

¡Terrible si prosigue su cauce! El efecto último es el enfrentamiento armado. Pero no vino al azar. El concepto ya estaba observado en la maniobra. Entre las consignas que vituperaban los oposicionistas a los chavistas, están las de “Malditos traidores los vamos a linchar”. Siempre ha sido el lado oficial el que le canta a la oposición que son unos vende-patria. Esta vez observé que desde el lado del ocaso, se autodefinían ante el mundo como los nacionalistas defensores de los suyo y que los invasores eran los chavistas, qué tal.

En efecto, es una escalada. Pero soez escalada, porque intenta no ver más al antagonista como dialogante de la corriente política que adversa, sino como al TRAIDOR, por lo tanto no tiene nada que hablar un traidor cuando es un “enemigo del pueblo” y todo lo que se le haga en vindicta del pueblo, bienvenido sea, puesto que se está defendiendo las sagradas y tradicionales costumbres en peligro de extinción.

Mientras por el lado oficial, se preparan los manifestantes, pilas con los “traidores entreguistas”, la opinión y efecto sobre Tascón cayó de perlitas, cuando una sola movida, y en menos de un jaque al pastor habría que conminar a los jueces, si es que los hubo, de que en el PSUV nadie es activista de nada, todos somos aspirantes. Es ridículo sacar a nadie que no está dentro. No causó el revuelo lo del diputado porque la sindéresis prevaleció, pero el virus del “Dividi et vinces” cesariano está en el buffet de recetas para romper la cohesión, anómala, de víboras con corderos y leones, alacranes con niños, pero también hay inocencia, pureza, estímulo, sinceridad, lealtad, mucha alegría y fe en un segmento que antes ni eso era.

Aquí dentro sabemos que nadie es más que nadie y el emplazamiento a los cambios TIENE que notarse porque esta corredera de Baduel puso a todo el mundo en los palitos. Para notarse los cambios, DEBO participar: Eso es lo que fomenta la nueva constitución. Pero crear el fomento es coartar la libertad, según los opositores.

Sin embargo el latigazo mayor no es que el presidente se quiera quedar eternamente en el sillón, para eso están el primer ministro inglés y los monarcas del orbe, con la eternidad por delante sin que nadie los moleste, sino en que la propiedad privada queda añicos con tantas otras propiedades “arroceras” que entrarán en el baile. Los fulanos nuevos mapas estratégicos, punzan a las derechas pro foránea y a la endógena como uña enconada en el zapato cada vez que se los nombra. Es demasiada riqueza para los lumpen.

Por lo tanto, “Traidor” es un término que a la derecha le cae de maravillas para crear los nuevos conflictos, puesto que el avance va a ser brutal con la aprobación. Pero con otros paradigmas dentro de los paisanos, alrededor de la generosidad, de la convivencia, la solidaridad por ejemplo, se crea la conexión que diluye reconcomios que dimos vida y justificación por generaciones. Nos necesitamos de cada uno. Necesitamos comprendernos. Nadie va a quitar nada con la aprobación. Muy al contrario, el poder popular obtendrá un calibre cuya onda expansiva el mundo constituido teme.

En fin, es una guerra de una sola batalla, la de ahora, o se vence o estamos jodidos. Amigos y enemigos.

arnulfopoyer@gmail.com


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Arnulfo Poyer Márquez


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