Suspenso abstencionista

Buena parte de los analistas políticos en Venezuela considera que el
auténtico Plan A de la oposición recalcitrante consiste en provocar la
abstención el próximo 3 de diciembre.

La alternativa momentánea es el Plan B. Éste estriba en dejar que Manuel
Rosales desarrolle su desangelada campaña electoral. Empero, la actividad
que desarrolla el candidato zuliano no es vista como una opción conveniente,
sino como algo que se acepta a regañadientes. Entre los antichavistas de uña
en el rabo abundan quienes consideran que un sorpresivo triunfo electoral de
la oposición, bajo el actual marco constitucional, iría en perjuicio de sus
verdaderos planes, que van considerablemente más allá de un simple cambio de gobierno.

A estas alturas del proceso eleccionario algunos opositores de buena fe no
se explican la posición adoptada por representantes de la institucionalidad
partidista como Oswaldo Álvarez Paz o Henry Ramos Allup, a quienes hace
pocos años se les consideraba políticos sensatos y bien centrados (centrados
hacia la derecha, claro está). Estos próceres del combo adecopeyano ahora
comparten tribunas y consignas abstencionistas con arribistas como Antonio
Ledezma y conversos al estilo de Pompeyo Márquez, amen de un saltimbanqui
que se autoproclama Comandante de la Resistencia.

Detrás de todos ellos, o más bien por encima, se yerguen los medios de
comunicación golpistas, cuyo menosprecio por la campaña electoral disimulan
con una oposición destructiva que descalifica cada acto del gobierno.
Mirando los toros desde la barrera se encuentran los duros de la Conferencia
Episcopal, ligando que termine la corrida de Chávez para iniciar la
carnicería que liquidará a la izquierda atea.

Naturalmente, supervisando la agenda desestabilizadora se encuentra la
embajada de Estados Unidos, cuyos jefes en Washington sopesan la respuesta
apropiada al discurso en la ONU.

Hasta ahora el libreto se desarrolla como una trama de suspenso. ¿Dejarán
que Rosales llegue al 3-D o proclamarán el boicot electoral al conocerse las
encuestas decisivas? ¿Si no se la juegan al estilo Nicaragua (contra los
sandinistas) será entonces como en Panamá (contra Noriega)?

No se pierda el próximo capítulo de esta novela que le hará llorar de rabia
o de alegría.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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