Las guarimbas le cambiaron el rostro a Los Nuevos Teques

Los Nuevos Teques es un sector que parece una selva de cemento, llena de una veintena de edificios y casas; concreto armado puro y pocas áreas de recreación. Y para rematar, con una población frustrada llena de intolerancia y odio. Los dirigentes políticos de la oposición no terminan de convencer a nadie y siempre la engañan; y sus seguidores sumisos llenos de imbecilidad repiten como un loro: libertad, libertad, ni un paso atrás; más bien creo que repiten como una guacamaya.

La comunidad de Los Nuevos Teques afectada por la manipulación, actúa como un ejército pasivo a favor del capitalismo, apoya las acciones más crueles contra el enemigo ficticio que han instalado en su psiquis. Siempre será el odio a lo diferente, los pobres, una raza, los habitantes de un país vecino, los chinos, los rusos, los árabes, los negros, los chavistas, los motorizados, los comunistas… todo puede ser útil para producir la movilización maquinal de segmentos sociales. Sobre el miedo, el terror inconsciente, justifican acciones irreflexivas. Así se explican su comportamiento absurdo y monstruoso.

En Los Nuevos Teques, persisten focos de extrema violencia. Están destrozando la propiedad privada y la colectiva. Aquí han arrancado los semáforos, los postes de luz, pican los árboles completos, las cercas completas, las alcantarillas las desaparecen y las llenan de escombros. Aunque son supuestamente concebidas como mecanismo de autodefensa, las guarimbas consisten en cercar las calles y vías expresas para impedir el paso de ciudadanos, ambulancias, autoridades, camiones de carga, etc. Las trancas se realizan con árboles talados, carros en llamas, basura, mobiliario público, guayas, alambres de púa, entre otros objetos que resguardan a los grupos delictivos. ¿Dónde están los dirigentes vecinales que intenten detener esta situación de caos?

Muchos vecinos no están de acuerdo con que se pretenda construir una Iglesia, para que llegue luego un cura y bendiga a los terroristas después de una larga jornada de guarimbas. O para que les den una CARTA AVAL dirigida a San Pedro para que entren en el Reino de los Cielos sin justicia y sin arrepentimiento, estando disponibles las Pailas del Infierno.

Grupos delictivos amparados por la ultraderecha utilizan la guarimba como licencia para asesinar, cometer atracos y cobrar peaje a ciudadanos que tienen derecho a transitar las calles, avenidas y la Carretera Panamericana cerradas por estas bandas que actúan en este sector del municipio Guaicaipuro.

Ya lo había indicado el presidente de la República, Nicolás Maduro, el 15-03-2014 que los sectores de clase media son los más afectados por las guarimbas protagonizadas durante los últimos meses por sectores violentos de la ultraderecha venezolana.

Maduro: "Yo le hago un llamado a este sector que está siendo víctima de estos grupos vandálicos porque el gran promotor de la lucha social fue nuestro comandante Chávez (...) Una cosa es la protesta por la vía legal y pacífica y otra cosa es buscar la violencia y la muerte", aseveró.

"Esto es bochinche fascista, vandalismo fascista. La Guardia Nacional capturó a parte de estos violentos y ya fueron entregados a la Fiscalía", detalló.

Estos hechos expresan claramente que no han prosperado los afanes del aparato mediático internacional por presentar la imagen de un presidente Maduro acorralado, sin futuro, inmóvil y condenado por la opinión pública planetaria.

Guarimbas permanentes en los barrios residenciales y de clase media de Los Nuevos Teques y otras urbes mirandinas (violencia callejera exaltada hasta el delirio por el aparato mediático del imperialismo como pruebas del descontento del pueblo venezolano contra Maduro) sólo son, como se dice popularmente, fuegos fatuos, alharaca, pirotecnia magnificadas por la prensa más de derecha y antipopular de los países imperialistas y de sus afines en Venezuela y en otras naciones del subcontinente.

Esos fuegos fatuos de las guarimbas, por violentas y sangrientas que sean, no bastan para tumbar a Maduro. Sirven, más bien, para crear un clima de inestabilidad social que pavimente el camino para la plutocracia venezolana. Guarimbas y satanizaciones mediáticas trasnacionales no son suficientes para derrocar a Maduro. Y sin descartarlos, desde luego, una invasión estadounidense no se visualiza en el horizonte. Los jefes castrenses venezolanos ya han dicho categóricamente que no se prestarán a una ruptura del orden constitucional. Y con un Nicolás Maduro, con activa y trascendente presencia internacional, tampoco se le ve futuro a una agresión militar norteamericana.

Se entiende por violencia toda conducta que hace uso del poder (físico, mental o de cualquier otra índole), con la intención de dañar a otros. Recordemos que una guarimba era el refugio imaginario construido entre los participantes del juego infantil conocido como "gárgaro", donde un perseguidor respetaba un lugar que garantizaba la inmunidad, pues allí no se podía tocar a los perseguidos. La guarimba era el lugar de la tregua que permitía recuperar fuerzas cuando la carrera amenazaba con convertir al perseguido en perseguidor, al ser tocado por éste.

En alusión a ése recurso lúdico, la juventud ahora recurre a él en inconsciente y simétrico mecanismo de defensa colectivo contra el muro de insultos y el odio construido por una intolerancia opositora que ha fragmentado a los Altos Mirandinos en ghettos. En ellos los ciudadanos establecen barreras imaginarias producidas por la desconfianza fomentada por la violencia psicológica que desde fuera del poder, asesoran esbirros extranjeros que nunca han conocido el significado de las palabras democracia y libertad.

Guarimba tiene ahora el significado de exclamar ¡BASTA! ante la violación de los derechos ciudadanos y el acoso de la violencia sin tregua.

Las innumerables formas en las que un tonto útil protesta han sido expuestas durante estos últimos días. Los berrinches por tener el PODER ya no se hacen sólo en estados del Facebook o PIN, en Whats app o en los 140 caracteres de un tuit, ahora se plasman en pancartas.

Toda la sifrijuventud tradujo sus sentimientos de frustración, de rebeldía inusitada, de arrebato insurrecional, en una avalancha de creatividad. La contagiosa furia del clásico joven pro guarimba los motivó a buscar cartón y marcadores para ventilar sus más firmes argumentos, pues así (según ellos) el compañero Nicolás Maduro, renunciará al cargo de Presidente Constitucional.

El desborde de creatividad no ha sido brillante, pero sí casi ilimitado. Tras un gran esfuerzo las pancartas más estúpidas que cerebro opositor pudiese crear se pasearon por el sector.

A la Avenida Boulevard de Los Nuevos Teques, después de tantas guarimbas y destrucción se le llama ahora la subida al Cementerio.

A Maduro no lo van a tumbar trancándole la urbanización a la clase media de Los Nuevos Teques. Se podrán quedar allí todo el tiempo que quieran.



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Héctor Yi Durán

Ing. Luchador Social

 hectoryi@gmail.com

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