La Tecla Fértil

Rebeldía plena en la Asamblea Nacional

* Nadie trabaja a favor de las comunidades y recorre las barriadas

Las tareas ideológicas que, deben cumplirse en Venezuela son fundamentales, para su crecimiento económico. Poco, se ha hecho con la municipalización, porque los Consejos Comunales jamás han cumplido sus fines y, se han dedicado últimamente a delinquir con los alimentos, entregados por el Clap. Anteriormente fue en el programa de las casas bien equipadas, pero, hablar de un grupo de trabajo, conformado por residentes y comerciantes locales, es difícil lograrlo.

La política local es fundamental, porque va más allá de los campamentos y zonas populares. Allí, la Constitución Bolivariana de Venezuela debe ser bien desglosada para admitir sus interpretaciones jurídicas, significa, entonces que debemos descentralizar el discurso e irnos a una concepción de la República a un nivel profundo.

Lo que implica que los temas nacionales sobre salud, identificación y tránsito, deben ser copados por las direcciones fiscales, alejándose de una burocracia pasiva.

Todo esto, implica que debemos traer una mayor participación local a nivel de Municipios e implementar áreas de trabajo que nos ayude a solventar estructuras de conflictos que se dan en el tiempo.

La democracia se logra trabajando en plenitud, por el bienestar del pueblo. La calidad del Estado, afecta a la democracia y por ende, observamos una caída directa del discurso político.

Como consecuencia, el sistema parlamentario venezolano de Venezuela da vergüenza y, su debacle es progresivo porque sus diputados tienen un atractivo para la televisión y prensa, pero, han hecho caso omiso de su compromiso con el pueblo y, con las coaliciones para satisfacer los programas de bienestar social. Indiscutiblemente, hay tendencias nuevas en la región a nivel populista, es como una contrarreforma, los modelos políticos y casi nadie respeta los programas de gobierno que deben cumplirse para lograr un progreso en la estructura global, visualizando la globalización.

Ahora, el proceso de transitoriedad gurnamental ha quedado quebrantado y los movimientos sociales vienen perdiendo su potencialidad para confrontar las reformas políticas, que, tienen que venir por el sistema estratégico de la región.

Los poderes presidenciales, tienen su origen en tres fuentes: uno es el poder del presidente como tal, que lo define la Constitución Bolivariana de Venezuela. La segunda fuente de poder, es la fuerza y cohesión de los partidos del presidente en el Legislativo. (Asamblea) y, en tercer lugar, el presidente obtiene del pueblo, todo el poder popular de manera directa para invocar a los dirigentes públicos y de base, para disponer del poder constitucional y gobernar por decretos y del veto, a quienes obstaculizan las políticas públicas.

Tanto, los partidos de izquierda, como de derecha, deben ser vinculantes y conformar bloques de trabajo para el bienestar público, al lado del ayuntamiento.

Esta concepción vieja de dimensionar el poder, lo llamamos federalismo, por esto, fuimos a Ezequiel Zamora y al viejo régimen presidencial. Son divisiones del poder, conformado por una acción federal- unitaria que, nos lleva a una concepción de democracia consensual y socialista.

La oposición venezolana desconoce la historia o sus integrantes en el liderazgo nacional se hacen desapercibidos, porque les interesa ser parásitos del Estado. El actual rector de la Asamblea Nacional, Dr. Julio Borges, sabe de la división de poderes en un Estado Federalista, integrado por espacios geopolíticos, territorios y un Distrito Capital. Me explico, el Federalismo es una estructura política institucional- organizativa, en la que las actividades del gobierno se encuentran divididas entre los gobiernos regionales y el central, de modo, que cada tipo de gobierno tiene ciertas actividades, en las que se toma decisiones finales. Es decir Primero Justicia y Voluntad Popular desconocen la historia venezolana o se hacen los extraños y, todo acto como organizaciones políticas en éstos últimos diez y siete años reflejan mediocridad y actúan en actos electorales por cumplir y engañar a todo un pueblo.

El gobierno Bolivariano de Venezuela, tiene diferentes niveles de gobierno en todo su espacio físico, aparte de los gobernadores y alcaldes, que permiten atender áreas específicas en situaciones de conflictos o guerra. Ni el Poder Constituyente, dado por el pueblo, concibe un conjunto de trabajos que, le da a los Consejos Comunales un carácter político para ejercer la democracia en una sola dirección y lograr encajar el poder en un solo término de criterio político, dado por Las Comunas y da paso, al gobierno emergente, constituido por el presidente, mediante Asambleas de Ciudadanos.

Con esto, quiero decir que la Asamblea Nacional, más allá del pronunciamiento del Tribunal Supremo de Justicia se encuentra en desacato y, el hemiciclo se encuentra tomado por un grupo de rebeldes parlamentarios, que, tienen un solo argumento a su favor, tienen mayoría por el sufragio del pueblo, pero, no aprovecharon el tiempo y tienen un año perdido, buscando la salida del presidente y, eso, no es Constitucional, a menos que exista un expediente grave por desobediencia a las leyes que lo amparan como primer representante de nuestra nación.

Es conocido, que el referendo revocatorio tiene sus plazos, ni un día más, ni un día menos. Este grupo rebelde del parlamento, destabilizó el país de manera física con la muerte de inocentes y financiera, contribuye al bachaquerismo y el paramilitarismo inducido al terrorismo psicológico.

A ellos, no les interesa lograr o buscar un cambio, más de tres mil opositores ocupan cargos direccionales en el Estado y el mismo Estado, sigue cumpliéndoles al pintarle los edificios donde residen, como en la urbanización La Isabelica, otorgándoles vehículos, becas en el exterior para sus hijos, pensiones de Amor Mayor, y hasta beneficios corporativos. Mientras, el pueblo hace colas y no tiene medicinas.

Vayamos a la reflexión, la Asamblea Nacional debe cumplir con su perfil y sus integrantes no seguir engañando a las comunidades con falsas promesas.

Tampoco, los parlamentarios del gobierno bolivariano han cumplido con sus tareas, les gusta la visión del Liberalismo del mercado, critican a Estados Unidos de Norteamérica y compran alimentos y vestimentas allá y son amantes del capitalismo salvaje



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Emiro Vera Suárez


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