La mujer, las colas y el rostro de la revolución


Compañera / usted sabe/ que puede contar/ conmigo/ no hasta dos/ o hasta diez/ sino contar/ conmigo. Mario Benedetti.

Un gran porcentaje de las personas que hacen las colas, sin ánimo distinto de adquirir un producto de aseo o higiene personal, son mujeres.

También son mujeres muchas veces muy jóvenes, a quienes hemos visto agolparse a las puertas de los establecimientos que deberían expender mercancía de la dieta básica, ocurriendo esto mismo para la compra de medicamentos.

Al parecer, la estrategia de someter a angustia a la población está bien direccionada por los creadores de la guerra económica, con la finalidad de afectar a un gran sector de la población muy sensible a tomar decisiones cuando son sometidos a situaciones que impliquen una afectación de sus sensibilidades o emociones. La oposición y los agentes extranjeros que dirigen estas estrategias, saben muy bien que un poco más de la mitad de la población venezolana está constituida por personas del sexo femenino, también saben estos agentes de la canalla, que la Revolución descansa en buena medida en el esfuerzo de las mujeres, a las que hoy como en ningún otro momento en la historia de Venezuela se les han brindado verdaderas oportunidades de participación.

Es por ello, que tratan de irritar, desilusionar, angustiar y hasta afectar psicológicamente al sector femenino de la Revolución, ése que vemos en las marchas, tomando decisiones y participando protagónicamente en los consejos comunales, comunas, aulas campesinas, defensoría de las mujeres, programas de agricultura familiar, organización de la Gran Misión Vivienda Venezuela, Misión Barrio Adentro, Misión Cultura, Comité contra la Violencia de Género, entre otros. La mujer venezolana ha sido enaltecida por las leyes en este proceso revolucionario, inclusive se creó un ministerio orientado a atenderlas directamente, entre otras reivindicaciones.

La mujer venezolana además de dejar de ser tratada como un simple objeto de bisutería u  objeto de concursos de belleza, en estos tiempos estableció una gran comprensión sobre la necesidad de ser visibilizada, cuestión profesada en todo momento por el Comandante Chávez; sus palabras y su declaración de considerarse un líder feminista creó lazos emocionales muy fuertes entre las mujeres y el líder de la Revolución.

La oposición ha entendido esta conexión y ahora trata de descifrarla para romperla, valiéndose por un lado de la guerra económica y el argumento gastado de "Maduro no es Chávez". Los representantes de la canalla están bien conscientes de que a la hora de una medición electoral el sector de la mujer tendría un aporte decisivo.

Es por ello, que los revolucionarios debemos reforzar la atención al sector de las mujeres, y enaltecer su voluntad de acompañar este proceso, es imperante difundir con una claridad meridiana los avances tanto materiales como espirituales logrados por las mujeres en estos años de Revolución Bolivariana, sin la cual, no hubiesen logrado tales niveles de reconocimiento, de participación protagónica y política en la conducción de su destino.

La Revolución tiene rostro de mujer y el capitalismo es un repugnante engendro surgido desde el submundo de Hades –el siniestro dios griego de los infiernos-,  que estableció la discriminación de la mujer y la negación de su rol protagónico en la sociedad. El capitalismo es sencillamente machista por naturaleza.

La oposición venezolana (que son los capitalistas), mantiene el fetiche del machismo y el uso de la figura de la mujer como una mercancía sexual que se usa para mantener los lazos de propiedad, negándole a las mujeres su legítima  aspiración a la liberación y participación en igualdad y complementariedad con el hombre. En el capitalismo, que es el sistema que añoran los derechistas de Venezuela aliados a los yanquis, la relación entre el hombre y la mujer se establece en un marco de dominación y dependencia, es decir, de sujeción; mientras que en el socialismo son compañeros que se complementan en infinitas relaciones de solidaridad, respeto, camaradería e igualdad.

Las imágenes son muy importantes en las mentalidades de los pueblos, en la mentalidad del nuestro, una imagen que la define es la Revolución Bolivariana, inequívocamente ella en sí misma es feminista… Tiene rostro de mujer.


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Arnaldo Guédez


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