Venezuela te han herido

Pobre mi amada Venezuela, pues de nuevo las garras putrefactas del Imperio, se discurren por el vientre de nuestro pueblo, y con acciones sinuosas, buscan alimentarse de la sangre de nuestros hermanos de clase; forajidos que cual hiena, se regodean de los pocos acólitos comprados; los desclasados de siempre, carroña sin más patria que el dinero y la genuflexión continua a ese imperio, que los utiliza y votará después de haberlos exprimido cual trapo viejo.

Pero antes de que ello suceda, les habrán lavado el cerebro, como en efecto ya lo ha hecho con algunos coterráneos, quienes defendiendo lo indefendible, han maldecido y causado daño psicológico, económico y/o físico a quienes, incluso en ocasiones de forma ingenua, han pedido reflexionar y retomar el camino del bien, cuando en verdad el estado de intoxicación mental o disociación psicótica, no les permite deslindar la lucha de clases y su posición dentro de ella, creyéndose parte de esa burguesía, o poseedores de un rancio abolengo; cuando en verdad, los está utilizando y execrarán tan rápido como hayan logrado su meta, la cual es apropiarse de aquellos elementos necesarios para su subsistencia: El petróleo y los recursos naturales renovables que sus suelos estériles ya no tienen.

Otros u otras, más dañados, serán los fieles esquiroles del Imperio, dando su vida, su conciencia y su accionar al asesino de nuestros pueblos, un imperio que se retuerce en su propio terreno, pues la crisis económica y moral en la que vive, es indetenible; acaso es mentira que es uno de los países con mayor violencia, miseria, compra y venta de todo tipo de drogas y alienación social y cultural.

Ellos saben que hacen y porqué quieren apropiarse de Venezuela, sus riquezas y sus recursos naturales, ¿lo saben todos aquellos que hoy les sirven de instrumento bélico?; No, no creo que todos tengan conciencia de ello, eso dependerá de la conciencia de clase y el grado de alienación en que se encuentren. Las sociedades capitalistas saben como alienar, e introyectar necesidades superfluas a granel: el carro nuevo que les da estatus; el celular de última generación que les da “cache”, y por donde, además son presa fácil de los designios de la información intencionada de quienes pretenden disociarlos, y lastimosamente lo consiguen; los implantes que cambian el físico y destrozan la mente, en fin necesidades superfluas que sólo los convierten en esclavos del dinero y el placer; y tantas otras anomias, generadas en dichas sociedades.

De tal manera que en lo más recóndito de nuestro amado país, se ha abierto una profunda herida, producto del accionar de un grupo de individuos que aceptando, en algunos casos treinta monedas, drogas licitas o no, o promesas inconfesables, por la acción canalla que deban realizar. Accionar que además ha arrastrado consigo a otros que se dejan llevar sin tener claro la situación de oprobio realizada; lo cual mantiene a Venezuela en vilo y a las madres de este país consternadas e inconsolables, pues vemos a nuestros hijos marchar de forma volitiva y poco racional hacia un futuro deleznable.

*Una Comunista


ibarraelena@gmail.com


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Elena Ibarra

Licenciada en Educación egresada de la Universidad de Carabobo, Doctora en Psicología Educativa y especialista en violencia de género

 ibarraelena@gmail.com

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