Crónica de una arrechera anunciada

No sé exactamente qué es para ti una arrechera, Capriles… Sin embargo, a juzgar por tus conductas públicas, no es tan difícil presumirlo y acertar. Estoy seguro de que eso que llamas así es lo que te daba cuando a algún compañerito tuyo de la escuela le compraban algo que aún no te habían comprado a ti… O lo que sufrías cuando, pese al esfuerzo de haberte copiado, sacabas ceroalgo en Derecho Romano, Derecho Administrativo II o Filosofía del Derecho… O lo que sentiste cuando el agente de Polichacao no te reconoció la noche aquella del famoso carro, pues el muy ignorante parece que no veía Globovisión… O lo que experimentaste cuando la periodista te preguntó capciosamente que qué libro estabas leyendo en aquel momento. ¡Y es que esa señorita debería saber que tú no eres gente de andar perdiendo el tiempo en pendejadas de esas!… ¡Uy, no! ¡Qué arrechera!

Sí, Capriles, ¡qué arrechera!, pero déjame decirte algo: hay arrecheras más arrechas… Por ejemplo: la arrechera que pudieran a agarrar aquellos que están a la espera de que el Estado les otorgue una vivienda y vinieras tú, como nuevo presidente, a echarle pa’ tras sus sueños… O aquella otra de los que se van a quedar en el propio limbo el día en que tú y tu gente decidan eliminar las aldeas donde ellos están recibiendo la única educación a la que podrían tener acceso… También sería madre arrechera la que cogerían quienes ingenuamente creyeron en tus encantos para luego descubrir qué cosa es ‘Tradición, familia y propiedad’ o con qué es que se come eso que mientan ‘sionismo’… Serían víctimas de una arrechera de antología el día que declares olímpica y públicamente tus hoy bien escondidas simpatías por Francisco Franco y Augusto Pinochet… Arrecheras de arrecheras habrá a tres por locha y a centavo cuando al paso de los días se sepa quién ha estado financiando tus campañas electorales y tus periplos internacionales para desacreditarnos como pueblo… Son muchas las arrecheras que superarían las arrecheritas de niño consentido que tú has experimentado bajo tu delicado pellejo. Seguramente tus votantes eventuales vivirían de descubrimiento en descubrimiento con relación a tu inefable ser, e irían de arrechera en arrechera al descubrirse ellos mismos como unos ingenuos. Por cierto, ya entonces sería demasiado tarde para enmiendas y sólo les quedaría el llanto y el crujir de dientes…

No hay espacio aquí para tanta arrechera potencial. Sin embargo, asomaremos una última arrechera porque ésa sí que traería impensables y dolorosas consecuencias. Es la arrechera de haber perdido un chance único para el bienestar de la patria, que sería la misma arrechera contra quienes han propiciado la pérdida de semejante chance. Ya sé que tú no lo ves así porque para ti la palabra chance tiene otro significado. Un significado diametralmente opuesto al que tiene para esa gente que te has propuesto joder y que de alguna manera ya estás jodiendo. Mi arrechera es totalmente diferente a la tuya, a Dios gracias. Es la arrechera de aquellos a quienes les duele la patria y la humanidad toda. Y te aseguro que no soy el único en sentirla: somos millones.

¿Sabes algo, Capriles? Hay una cosa más temible que un pueblo arrecho, y es: un pueblo arrecho contra sus propios hermanos de nación. Eso es lo que hasta tú conoces como guerra civil. No quieras, pues, un pueblo arrecho de esa manera. No te las quieras dar de piromaniático…

No creo que vayas a leer estas líneas, entre otras razones porque a ti no te gusta leer. Así pues, no estoy pretendiendo sensibilizarte. No soy tan ingenuo. La verdad es que sólo trato de descargar toda esaaa aarrechera patria que tú me propicias… Y ojalá alguien te vaya con el cuento de que tu invitación pública a arrecharse también ha saltado la talanquera y está ahora a punto de volverse contra ti y contra tus paniaguados. No es lo que quiero pero es lo que es. Toda acción supone una reacción igual y contraria. No lo digo yo, lo dice Newton.



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Omar Fuentes

Abogado del diablo, periodista de largos y dolorosos períodos y escribidor a ratos, amén de opinador compulsivo. Aunque parezca mentira, actualmente es estudiante de la Universidad de los Andes en la Escuela de Medios Audiovisuales. Autor de los libracos: 'Relatos en blanco y negro' y 'Nubarrones a ras de la tierra' (cuentos) y 'El diablo se mudó al mediodía' (novela).

 omarfuentes60@hotmail.com

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