¿Quien les va a lavar sus interiores sucios?

Recién leí un articulo escrito por alguien de la clase media, en el cual la autora dice que, “También entendíamos que realizar lo anterior para nada significaba lograrlo quitándole a la población pudiente sus logros traducidos en propiedades, adquiridas mayoritariamente con sus propios medios, su trabajo honesto. Ciertamente bajo el modelo capitalista inculcado desde hace décadas y, hasta hace poco, moralmente aceptado por toda la sociedad (…) Desde mi posición favorable al chavismo y a las políticas aplicadas desde el inicio, acorde a los necesarios cambios para buscar la igualdad social, no podemos compartir el alentar a nuestros hermanos en el sentido expresado criollamente del “quítate tú pa’ ponerme yo”. Es menester esforzarse en buscar los espacios del uno sin irrespetar el espacio del otro. Esta es una parte de nuestras inquietudes, de nuestros temores. Temores no infundados, ya que hay ejemplos concretos y notorios que muestran, en numerosas oportunidades, que ha sido así.”

Conociendo la mentalidad y el gran corazón, y la humildad de nuestro Comandante Chávez, creo que la clase media no tiene nada de que preocuparse. Pero sí les voy a recordar algunas cosas, para que tengan es sus mentes las imágenes de una película dolorosa en la cual el Pueblo y la clase media fueron, y siguen siendo, los principales protagonistas.

Recuérdenlo, porque nosotros el Pueblo nunca olvidaremos, no podemos olvidar, y yo personalmente, por mi parte, nunca perdonaré la ignorancia, indiferencia y costumbres “heredadas”de la clase media, las cuales la mayoría de la clase media sigue practicando con impunidad y falta de consciencia humana.

En Enero del 2003, las “cachifas” de mi barrio, en su mayoría, trabajaban seis días la semana para familias de la clase media, de las 6 AM hasta las 7 PM, sin algún descanso, ¿y cuanto les pagaban? - 60,000 Bs de aquellos días, es decir 60BSF mensual. ¿Cuanto les pagarán hoy? Seguro que la mayoría de ustedes todavía se sirven de las trabajadoras de casa como siempre, es decir, ustedes mismos no son capaces de hacer su propio mercado, cocinar, planchar y lavar, así como los hace el Pueblo todos los días en sus ranchos.

¿Qué y quien le ha dado el permiso a ustedes de la clase media de utilizar a otros seres humanos como esclavos? ¿Su “educación?” Su “inteligencia?” ¿Su estatus social? ¿El color de su piel? ¿O será su incapacidad, indiferencia, e ignorancia?

¿Será que nunca se han dado cuenta que mientras ustedes de la clase media oportunista y vaga siguen perpetuando el concepto de la “cachifa,” las que les trabaja entre 60 y 70 horas semanal, lavando su ropa sucia, y que también tienen que cocinar y limpiar en sus propias casas, ustedes, flojos con plata, están asegurándose que sus “cachifas,” quienes ustedes las consideran ignorantes, seguirán siendo “ignorantes” porque no les da el tiempo para estudiar? ¿No ven esta realidad?

Nunca he conocido a nadie de la clase media venezolana que no tenga una “cachifa,” nunca. Yo, personalmente, no tengo ninguna empatía para cualquiera persona de la clase media. Siguen viviendo en un mundo no real, sin hacerse las preguntas importantes. Ustedes siempre han considerado a la gente de los ranchos y a los campesino como malandros, flojos y borrachos, ¿o será que ahora, de repente, perdieron la memoria? Dígame, “señora” y “señor” de la clase media, ¿si usted trabajará como un perro esclavo 70 horas semanal, por un sueldo basura, medio sobreviviendo, sin poder comprarles la medicina a sus hijos, no tendría, usted sifrinita y sifrinito, ganas de emborracharse cada vez que pudiera? ¿O suicidarse?

Esto es solo un pequeño ejemplo del sinnúmero de actuaciones inhumanas tradicionales de la clase media venezolana. Yo viví y trabaje en algunos de los barrios y caseríos de los más pobres del país, donde esos humanos que ustedes siempre consideraron como animales, morían en mis brazos, mientras que del otro lado del muro que ustedes construyeron para “protegerse” de los “monos y animales,” tomaban su whisky importado, ignorando completamente la realidad en su entorno. ¿Y ahora?

Los veía allí todos los domingos el La Santisima Trinidad en Prados del Este, hipócritas, mientras que en Santa Cruz y El Rosario morían como moscas en un basurero. ¿No se acuerdan? Yo sí.

Entonces, ¿no será que ustedes de la clase media “encachifada” de verdad lo que temen es perder el “derecho” sifrinesco de quedarse sin “cachifa?”

¿Quien les va a lavar sus interiores sucios?

oscarheck111@yahoo.com


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Oscar Heck

De padre canadiense francés y madre indígena, llegó por primera vez a Venezuela en los años 1970, donde trabajó como misionero en algunos barrios de Caracas y Barlovento. Fue colaborador y corresponsal en inglés de Vheadline.com del 2002 al 2011, y ha sido colaborador regular de Aporrea desde el 2011. Se dedica principalmente a investigar y exponer verdades, o lo que sea lo más cercano posible a la verdad, cumpliendo así su deber Revolucionario ya que está convencido que toda Revolución humanista debe siempre basarse en verdades, y no en mentiras.

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