La crisis de barrio adentro y la participación

Oyendo el programa del profesor Wladimir Acosta, donde reflexionaba sobre la crisis del programa Barrio Adentro, y el cierre de un poco mas de 2000 mil módulos, no podía dejar de pensar, que hayamos llegado a este nivel, a esta derrota programática (aunque nunca es tarde para rectificar), cuando alrededor de este programa se impulsaron una de las primeras y supuestamente solidas instancias para la participación del pueblo, como son los Comité de Salud. No podía dejar de pensar, que pasó con los Comité de Salud, que suponemos se activaban alrededor de estas instalaciones, y cómo no se supo, o no se denuncio antes, por vía de estos comité de lo que estaba pasando.

Pero no fue difícil suponer, que a lo mejor siempre hubo denuncias, y los Comité de Salud se cansaron de hacerlas, pero nadie les paró en las instancias de gobierno responsables de la administración de dicho programa. Porque el pueblo puede tener las ganas, y poner todo el empeño del mundo para el éxito de todas las iniciativas que se han venido impulsando en estos diez años de revolución, pero no tiene los recursos económicos, no manejan ni administran los recursos económicos que en este sistema capitalista en el que todavía vivimos, son el medio para lograr los fines. Y esto lo digo porque el lunes me comentaba una vecina que nuestro CDI de Los Dos Caminos, del municipio Sucre, en Caracas, ya estamos al nivel de tener que llevar las servilletas para limpiarnos la barriga después que nos hacen un ecosonograma. Un CDI que hasta hace poco, no le faltaba nada, y se caracterizaba por su buena atención.

Es fácil imaginar a un médico cubando o venezolano, que no cobra a tiempo, y que por más querido que sea en su comunidad, y le lleven el almuerzo, y la merienda, y a lo mejor hasta la cena, piense en algún momento en tirar la toalla, pues él o ella también tienen responsabilidades con su familia a la que también le tienen que proveer el almuerzo y la cena. Y como los recursos son escasos, debe maniobrar para que alcancen las inyectadoras, y los remedios, y los materiales de limpieza, para medio mantener parado el modulo, y brindar una mínima atención, me consta que en eso los cubanos y cubanas son expertos en este tipo de maniobras de rendir lo poquito que tienen y hacerlo aparecer como mucho.

Pero todo tiene su límite, y este programa tan importante que pasa por esta situación tan delicada, me lleva a reflexionar cómo hacer para rectificar (en eso de las 3R) y enderezar el rumbo.

Es evidente que hay dos elementos claves en esta situación: Una administración pública ineficiente porque el estado capitalista burgués está intacto en ellas, porque los negociados a lo interno, es decir la corrupción sigue a sus anchas beneficiando a los intermediarios de la medicina, que venden carísimo al gobierno, y a veces hasta son negociaciones fantasmas, es decir, el producto jamás existió, y a esto se añade el interés del servicio privado de salud que negocia para mantenerse vivo, pues además los servicios de HCM les han hecho más ricos, gracias precisamente a las nominas de la administración pública. Por otra parte, la constitución de las organizaciones comunitarias como los Comité de Salud, han sido en muchos casos, integrados por los adecos y copeyanos rojitos, que tenemos miles asaltando al gobierno y al proceso, y que no responden a los valores del estado socialista que queremos conformar, sino al pónganme donde “haiga” y “cuanto hay pa’ eso”.

Llama la atención que en todo este tiempo, no sepamos de ninguna movilización de las organizaciones comunitarias para demandar correcciones ante las desviaciones de este programa que asomaban antes de su desplome final. ¿Qué nos pasa como pueblo, que sólo nos movilizamos para la avenida Bolívar cuando el Comandante nos convoca, y nos somos capaces de movilizarnos en cambote, para luchar por la restitución de programas como este, que con bastante esfuerzo e inversión monetaria, se alzo como punta de lanza del resto de las misiones y si funcionaba bien?

Debemos tomar este caso como laboratorio para aplicarle las 3R, para evaluar, que es otra debilidad del proceso en general, pues si hubiera habido evaluación permanente, es probable que se detectara más temprano que tarde las fallas que originaron esta crisis. Tomemos esta experiencia, analicemos los aspectos comunicacionales, organizacionales, políticos y económicos tanto en el plano de las comunidades como en el de las instituciones participes, y probablemente encontraremos todo lo que ya suponemos, pero también aparecerán vías para su solución. Y esta solución probablemente nos indique a nivel de las instituciones, la necesidad de transformar las políticas, programas, proyectos y los procesos que llevamos a cabo pues seguimos apegados al estado ineficiente, ese que el neoliberalismo quiere seguir desmontando para privatizarlo todo, aunque sea por debajo de cuerda, y por eso el peligro de las intermediaciones y los negociados.

Y por otra parte, esta solución nos guie, por los procesos que debemos establecer para corregir las fallas en estas instancias de participación comunitaria, y especialmente los procesos y mecanismos que requerimos para que estas se integren de manera orgánica con las instituciones, pues es la única manera que las denuncias, quejas y reclamos lleguen a donde tengan que llegar, y se realicen los correctivos del caso. No podemos seguir generando instancias del pueblo, cuyo accionar llega hasta la puerta de la institución, pues allí les ponen el freno. Estas deben constituirse en parte integral de la institución, en instancias de integración y articulación para la toma de decisiones, para el diseño e instrumentación de las políticas, programas y proyectos, para que el tomógrafo no sea recibido por ellas y asistan a la inauguración solamente, sino que participen junto con las autoridades del ministerio, del hospital, del CDI, y se sienten en la misma mesa, se tomen el mismo jugo, el mismo café, usen el mismo carro del ministro si es necesario, porque tenemos que ser consecuentes con uno de los principales principios de la Constitución que nos dimos: el pueblo es el soberano.

Cuando en las instituciones comiencen a incorporarse en sus distintos niveles de dirección, servidores públicos de verdad, esos y esas que creen en el mandar obedeciendo, entonces estaremos dando pasos hacia el estado socialista con instituciones socialistas, de lo contrario mas de los mismo.

Las 3R son vitales en este momento del programa Barrio Adentro en general, pero también de las otras misiones. Que esta crisis nos sirva de ejemplo y de reimpulso, sino para mañana será muy tarde.

Tibisay Maldonado Lira

tibisaymaldonado@gmail.com

25 de septiembre de 2009



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Tibisay Maldonado Lira


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