Es cuestión de justicia

Se que en estas líneas se van ha sentir identificados muchas y muchos camaradas, compatriotas, amigos y amigas, por ello he decido hacerlas publicas y convertir esta sucesión de diminutos puntos negros en grandes letras de agradecimiento a Barrio Adentro, “MIL GRACIAS”, en estos aciagos días donde he tenido que hacer el peregrinaje por médicos venezolanos y cubanos, pues me aqueja un problema de salud, y he podido comprobar la gran diferencia de unos y otros, pero antes de señalarlo, debo decir que el ir a los dos médicos a la vez, estriba en que la Universidad de Carabobo donde trabajo, y a pesar de que no siempre ofrece la seguridad social que pregona (yo aun no estoy amparada por el seguro de hospitalización, después que regrese del MPS en septiembre), no acepta las opiniones de los médicos cubanos y a pesar de personalmente tener mucha fe en ellos, tuve que ir a los médicos venezolanos.

Lo primero que debo señalar es que están tan preparados como el mejor de aquí, eso no se dice, al final sus opiniones médicas son semejante, la primera gran diferencia es que la primera busca la ganancia, la segunda, la de los cubanos primero piensa en el paciente hombre o mujer, niña o niño que esta sentado o sentada frente a él. Cuando el dolor te vence, una mano amiga, es como el agua fresca en el desierto o la mirada amorosa de los padres, eso siento con la forma en que me atienden los médicos cubanos, y pudimos comprobar que así atienden a todos y todas; las y los médicos cubanos, las enfermeras, los o las fisiatras, en fin el personal cubano nos ven como personas y no como unos ceros más que van a abultar sus cuentas bancarias.

Que alegría sentiremos las y los venezolanos y venezolanas cuando nuestros médicos y médicas nos vean y traten con ese afecto sincero, quiero hacer un aparte para agradecer la atención que le han dado a una reclamación que hice por esta vía en cuanto a los CDI, gracias así es que se gobierna, los están proveyendo de comida y arreglando el aire acondicionado, ahora falta pintarlos. Debemos ahora solicitar atención a las Casas de Alimentación del Municipio Libertador de Valencia, disculpen pero toda revolucionario o revolucionaria tiene que hacer siempre Contraloría Social. Pues bien como les decía, mientras en las clínicas particulares hasta la recepcionista nos patea, evidentemente ella es una maltratada y reproduce la espiral de la violencia de la que ella es parte, es maltratada y ella maltrata, en Barrio Adentro con tratan con afecto y profesionalismo y nosotras (os) pacientes, en ocasiones nos comportamos como niñas o niños malcriados ante el padre amoroso pateamos o gritamos, por que atendieron primero a una emergencia y no a nosotras (os), es necesario trabajar en la conciencia de clase, conciencia de género y conciencia de patria. Hay médicos o médicas venezolanas con sentido de humanidad, creo que sí, yo por lo pronto sigo buscándolos (as), sería bueno que la Universidad ejerciera la crítica y la autocrítica en el seno de sus reuniones, en los salones, en los Consejos de Facultad y Consejos de Universitario, en fin en todos sus ámbitos, pues si ellos están formando a estos especialistas mercantilista, poco sensibles y solidarios e incluso maltratadores, algo esta pasando ella, la universidad es quien los forma.

DE NUEVO GRACIAS A LAS Y LOS MÉDICAS Y MÉDICOS CUBANAS Y CUBANOS Y A TODO EL PERSONAL DE LOS CDI CUBANOS, CUBANAS Y VENEZOLANAS Y VENEZOLANOS.


ibarraelena@gmail.com
*Movimiento de Mujeres Clara Zetkin


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Elena Ibarra

Licenciada en Educación egresada de la Universidad de Carabobo, Doctora en Psicología Educativa y especialista en violencia de género

 ibarraelena@gmail.com

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