Aporrea: la comunicación como “arma cargada de futuro”

 Hablar de Aporrea produce en mi emociones encontradas. He estado ligada a esta página de diversas maneras y en diversos momentos durante estos 7 años. He tenido con ella (y tengo) diversas vivencias de tipo profesional, personal, académica, política y por supuesto (y por sobre todo) periodística. 

Mi relación con ella comenzó casi al mismo momento de su  “salida al ciberespacio” cuando leíamos ávidamente lo que allí salía y mandamos nuestros primeros artículos, en un país donde publicar era el privilegió de unos pocos y entonces, Aporrea dio uno de sus primeros saltos cuánticos: abrió sus espacios para que todo el  mundo pudiera hacerlo, más allá de que fuera o no periodista, incluso más allá de que lo hiciera bien o mal, de acuerdo a  algunos cánones preestablecidos.  

Y digo entonces, que comenzó a escribirse en letra grande la historia de la comunicación alternativa en Venezuela y comenzó Aporrea a escalar el ranking de los medios alternativos más leídos en América Latina, sin contar las replicas de los artículos que allí se publicaban, así como la reproducción en papel de los mismos, si hasta llegó a producirse un impreso con las mejores noticias de la página, que ignoro sin aún se hace, 

Y vino entonces otro salto; Aporrea comenzó a generar e impactar a la opinión pública venezolana. Recuerdo de manera puntual la  conversación de Mingo con su madre, hablando de Ravell y que le costó su puesto en Globovisión y al parecer en los medios informativos de país, puesto que nunca se volvió a saber de él. Entonces “salió en Aporrea” se convirtió en un vox populi que prendió en el país y más allá, dando tubazos que hoy se pierden de vista y no resulta fácil enumerarlos. 

Paralelo a esto, comenzaron sus páginas a darle cabida no sólo a los que apoyaban al proceso venezolano, sino también a quienes desde ese campo tenían criticas al mismo,  en un ejercicio de crítica y reflexión tan necesario en estos tiempos, sentando de nuevo la pauta y un precedentes que seguramente más de uno ha criticado, pero que ha permitido oxigenar este proceso y resolver más de un entuerto. 

Digo además que Aporrea es el mejor repositorio que tiene el país. No hay universidad o institución, con muchos más recursos que esta página, que albergue tal cantidad y calidad de información sobre los temas más disímiles. No sólo de política, sino de los tópicos más variados, de los autores más conocidos y de los más anónimos. Pocos espacios en la Web tienen tal riqueza de información.  No hay trabajo o investigación que realice que no comience por revisar “er chivo” de Aporrea. Nunca salgo defraudada, al contrario, me falta tiempo para leer lo que consigo, y eso que soy lectora asidua de sus páginas. 

Tiene otras características que me encantan; el uso del humor, detalle que hasta los escuálidos reconocen y sobre todo a algunos jóvenes les gusta. Claro hay irreverencia y eso conecta a la gente. También su actualización permanente, madre del periodismo, es uno de sus grandes ganchos. Recuerdo cuando a veces Vidal Chávez me mandaba sus artículos y yo le decía que ya los había leído en Apo, entonces él me decía es que “Ellos me los publican antes de que yo los escriba” 

Hago vida en algunas listas bolivarianas en la Web y he visto como la no publicación de un artículo en la página, genera casi una pequeña catástrofe en el afectado, creando reacciones que van desde las acusaciones de censura hasta de estar rompiendo con sus principio, lo que al final me lleva a sonreír, porque veo en esas actitudes como se ha ” apropiado” la gente de Aporrea, como la consideran algo suyo y bien bueno que así sea, porque me recuerda al origen primigenio de la comunicación; comunicare, poner en común. 

Ignoro si Chávez lee esta página, si no, bien bueno sería que lo hiciera para que  escuchara “ el eco del tambor” de lo que pasa en el país, no sólo en la Gran Caracas sino en la Venezuela profunda, esa que casi nunca aparece en los grandes medios, pero que si lo hace en Aporrea, no ya de  la mano de los grandes articulistas, sino de los venezolanos de a pie, de los que construyen el país, que casi nunca son visibles en ningún medio, en ningún momento. Aunque hace rato que intuyó que sí lo hace, por algunas reacciones, por algunas decisiones. 

Hace 4 años escribí sobre el tercer aniversario de Aporrea que esta página ha ayudado “a romper el cerco mediático que tanto daño ha hecho, porque vulnera la realidad, la encubre y viola uno de los más elementales derechos del hombre: EL DERECHO A ESTAR INFORMADO” Hoy lo vuelvo a  escribir igualito. 

Así que estos 7 años que hemos recorrido juntos, tecla a tecla, noticia a noticia, emoción a emoción, es un buen momento para desearles un feliz aniversario y que sigan allí, inventando y reinventando este maravilloso proceso que es la comunicación,  sin adjetivos ni cortapisas. 
  (mgonzalo@cantv.net)



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Morelis Gonzalo


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