El problema de la basura

Cada ser humano produce kilos y kilos de basura día a día en el mundo desarrollado, no aquí, en el sur, donde la basura es un amigo cotidiano por la desidia de alcaldes, que saben politiquear, alardear de sus posiciones, que son vanguardia de supuestas marchas estudiantiles, pero ignoran cómo tapar un hueco o recoger, eficiente y oportunamente, la basura.

Cada ser humano consume, además, a través de los medios que escenifican la globalización (24 horas sobre 24 horas), cada ser humano se ve obligado a consumir noticia basura, información sucia, cuyo apego a la verdad es inconsecuente.

II Los asesores de imagen se pelean por tener razón y cambian de bando y convicciones según cómo los cobije el poder. Estos asesores coinciden en que es una raya hablar mal de los estudiantes, insignes consumidores del fragmentario mensaje del presente, o mejor de la simultaneidad, como quiere Ihab Hassan. Las nuevas generaciones dan la vida por las telenovelas y los falsos argumentos que propagan el horror, el fantasmón del comunismo. Estos estudiantes juegan a la confusión simbólica para destruir los contenidos de la izquierda revolucionaria en Latinoamérica, estos muchachos obedientes, son "estimulados" y reafirmados por rectores y otras autoridades universitarias, más cerca de la histeria que del conocimiento científico, fieles a las corrientes mediáticas que envuelven el relato del mundo.

Como una pesadilla, en un cuarto de espejos, todo lo que refleja lo real lo deforma y nos arrebata la enorme esperanza del porvenir de la humanidad.

Esta basura ideológica, que mezcla la imagen del Che Guevara con el logo de Globovisión no tiene límites ni escrúpulos y, sin embargo, es aupada por los productores del conocimiento, o reproductores más bien, dedicados a proteger su jubilación y armar las componendas necesarias para aprobar los concursos de oposición y otros rituales del ascenso académico, hasta llegar al escalafón de Titular, no para desarrollar la genética ni los cultivos alternativos ni una fórmula de energía no contaminante, ni nanotecnología mucho menos entrega científica.

Ellos están alineados servilmente a reproducir el conocimiento de la metrópolis, como si hubiese sido ayer que el poder colonial prefigurara la cultura del Nuevo Mundo.

III La otra basura es pensar que el pensamiento socialista forma parte del pasado como si el saber fuera una moda o una tendencia estética, no nacida de la crítica ni de la creación, sino de la apreciación modélica, propia del siglo XIX.

Los estudiantes, inquietos mas no rebeldes como toda juventud, aplauden, hasta horadarse las palmas de las manos, y pronuncian rítmicamente la palabra libertad y la palabra estudiante, para luego apoyar la fraudulenta graduación de Nixon Moreno, otro "estudiante" acusado de violación, que es la máxima de todas las violencias.

La dictadura mediática global practica un discurso transformista (Bajtin), donde el bien es el mal y lo sagrado es obsceno. La inversión o transformismo del mensaje global logra efectos como ese, un violador pide asilo al Vaticano.

Nixon Moreno es graduado de politólogo por las autoridades universitarias de la ULA y no del hula hula. En fin, no es comedia de errores la que vivimos, sino la injerencia del poder de EEUU para quebrar los visos de la integración latinoamericana.

IV El maletín de Antonini es la hoya podrida que en primera plana ha ostentado la prensa oposicionista, para desprestigiar a Chávez y ensombrecer, impedir, dilatar el ingreso de Venezuela al Mercosur.

El discurso de la basura no responde a la lógica ni a la ética. Sus fines son corrosivos y casi siempre inconfesables sus medios. No hay negociación inválida en el mundo del dinero. El sueño americano flota como un ambiente, como el cambio climático en todo el mundo. Más basura.

Escritora



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Stefania Mosca


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