Hay muchos que no comparten la necesidad de una Ley de Amnistía, pues el problema de la existencia de los presos políticos se podría resolver con medidas legales y constitucionales ya existentes, sin la necesidad de crear un nuevo instrumento jurídico, que lo que va es a desatar una discusión particular sobre el mismo, como ya se ha producido, y a convertirse en una nueva fuente de divisiones y de enfrentamientos políticos al interior de la sociedad. Además, retardaría la liberación o excarcelación de los privados de libertad, lo cual sería aprovechado por la fuerza política opositora violenta de María Corina, para seguir interfiriendo negativamente en la vida de los venezolanos. Sin la necesidad de esa ley, el gobierno ya ha producido la salida de un millar de personas desde diciembre pasado, que ya se han reunido con sus familias, aliviando las incertidumbres de éstas y reduciendo las tensiones sociales existentes.
Personalmente, comparto esa opinión, pues los presos políticos pueden ser excarcelados o liberados sin la necesidad de una ley de Amnistía. De hecho, todos estos años ha habido excarcelaciones y liberaciones de políticos presos por delitos distintos de los comunes. Lamentablemente para todos, el gobierno no enfrentó adecuadamente las conspiraciones políticas sufridas: golpes de Estado, actos de sabotajes, vandálicos y terroristas; actividades insurreccionales, alteración grave del orden público, incursiones mercenarias militares, desinformación y difamación conspirativa, calumnias agravadas diversas, apoyo a las sanciones económico financieras, uso ilegal de fondos nacionales secuestrados en la banca extranjera y, la mayor de todas, la solicitud y el apoyo de una invasión militar extranjera. Éste, sin duda, es uno de los gobiernos venezolanos más hostigado y amenazado.
Su primer error fue la violación del debido proceso judicial en la detención y procesamiento de los supuestos delincuentes políticos. El Estado no puede violentar las leyes y la constitución para defenderse de agresiones de ningún grupo, sin importar su carácter, ni magnitud. Esa limitación la conocen quienes gobiernan. El segundo error fue la ausencia de información concreta, veraz y oportuna de las actuaciones represivas, las cuales han debido ser acompañadas, de ser posible, por periodistas serios reconocidos. Los sitios de reclusión han debido estar abiertos a la prensa nacional e internacional, para así evitar rumores, calumnias y campañas mediática. La tercera falla fue asumir que con acciones represivas y con leyes punitivas se enfrentarían con éxito las conspiraciones de los sectores extremistas violentos, que nunca aceptaron ni la derrota inicial sufrida con Hugo Chávez, ni las derrotas de los años siguientes.
Los conspiradores de siempre van a continuar con su ya conocida labor de descrédito de todo lo que signifique normalización social, crecimiento económico y transición pacífica, pues consideran que el éxito de ese proceso es contrario a sus posibilidades de triunfo electoral. Un retardo en la salida de los presos políticos o la aparición de dudas contra la amnistía, favorecerían su política anti nacional. Y eso es lo que están haciendo, a través de sus periodistas mercenarios del exterior y de su delictiva actividad en las redes. Hay entonces que recordarles a todos que el enfrentamiento polarizado de estos 25 años, generó muertos, heridos y lesionados, en ambos bandos y en la misma magnitud, aunque no se quiera reconocer. Por ello, cuando se habla de amnistía y de perdón, no es que la oposición de María Corina va a perdonar a los del gobierno actual, ni tampoco que los de éste van a perdonar a esa oposición. Así lo hacen ver, quienes no quieren que la paz se logre. Ambos se tendrán que perdonar y el resto tendríamos que perdonarlos a ellos.
Visto lo anterior, mi recomendación sería que en forma rápida continúen las excarcelaciones, que deberían pasar en poco tiempo a liberaciones, hasta dejar las cárceles libres de presos políticos, independientemente de que se siga consultando y discutiendo la Ley de Amnistía, con lo cual, quienes usan perversamente a los presos políticos para hacer demagogia y politiquería, perderían una bandera, que realmente nunca enarbolaron como se esperaba. La verdad es, aunque produzca fuerte escozor en algunos, para lo cual les recomiendo untarse calaminol, que por los presos políticos venezolanos ha hecho mucho más Rodríguez Zapatero que María Corina Machado y sus adláteres. Han hecho mucho más por esos presos, trabajando en forma callada, sin aspavientos, ni reconocimientos, opositores como Enrique Ochoa Antich, Iris Da Franca, Kico Bautista y otros, que lo que han hecho organizaciones no gubernamentales, que viven del prestigio del pasado.