Me robaron el Aló Presidente

El ALÓ PRESIDENTE dominical era el programa político más importante que ha tenido este país. A través de ese programa, el Presidente Chávez, comunicador excepcional, explicó cada domingo de qué se trataba el proceso revolucionario bolivariano, fungió de maestro del pueblo, dio a conocer distintas regiones del país y, lo que es mucho más importante aún, logró establecer una relación casi personal con cada uno de los que apoyamos este proceso.

Era largo y casi imposible de ver completo, sin embargo todos sabíamos de qué había hablado. Cada uno comentaba en la semana el pedazo que había visto, los periódicos lo resumían y, si uno se lo había perdido, siempre quedaba la opción de buscar el texto trascrito en Internet. Era un programa superexitoso y formaba parte de la vida de todos quienes queremos reinventar a Venezuela, Latinoamérica y el mundo. Es más, hasta la gente de la oposición, quisiera o no, quedaba informada de lo que ocurría en el país, aunque se les amargara toda la semana.

Chávez tiene un estilo muy particular de comunicar: fluido, libre, entretenido, simpático, franco y consistente. Salta con facilidad y gracia de un tema a otro, pero nunca pierde el hilo ni deja de decir lo que realmente quiere decir. Estilo que llega al fondo del alma y le ha merecido el respeto, la admiración y el afecto del pueblo venezolano y de muchos otros países. El ALÓ ha tenido mucho más peso en el apoyo creciente a la transformación de este país que cualquier partido o comando de campaña. Si no me creen, pregúntense por qué la gran mayoría se identifica con Chávez, pero no así con quienes lo rodean.

Que una revolución no puede depender de un solo hombre, estamos de acuerdo, que a veces se le iba la mano en el largo del programa o en los regaños de los ministros, también estamos de acuerdo, pero ningún elemento criticable tiene peso al lado del impacto informativo y formativo del programa. Hay vías mucho más lógicas para consolidar el proceso.

Pero como somos unos expertos en deshacer con los pies lo que hacemos con las manos, a algún o algunos genios de la comunicación se les ocurrió parcelar el ALÓ y tratar de enjaular a Chávez. Si bien, mi apreciación no es nada científica, puedo asegurar que hasta ahora no he encontrado a nadie que esté conforme con el cambio. Más de uno me ha dicho cosas como esta: “No te preocupes, estoy segura de que Chávez no va a aguantar…”

Si consideraron necesario tener programas informativos diarios ¿por qué no los dejaron en manos del MINCI o de los ministros? Cada vez que lo veo confinado, pienso que si los responsables de la política comunicacional del gobierno fueran empresarios del espectáculo, hubieran obligado a Shakira a no mover las caderas.

Devuélvame ni ALÓ…

Mariadelav@gmail.com


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Mariadela Villanueva

Analista y comunicadora. Socialista y chavista. Firme creyente del poder popular

 mariadelav@gmail.com      @mariadvillanuev

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