La "guerra mediática": capitalistas vs Socialismo

En estos tiempos de revolución post Chávez, la llamada “guerra mediática” que despliega el capitalismo sobre la gran masa de la sociedad, y que está dirigida esencialmente  contra el socialismo, contra la propiedad social y contra la conciencia del deber social, usa nuevas tecnologías pero esencialmente se dedica a lo mismo: falsear la realidad. Se divide en dos grandes grupos de operadores, Uno: el gobierno con las Agencias Publicitarias y Asesores comunicacionales que contrata; sus medios electrónicos: Tves y RNV, medios escritos, las Web y portales oficiales, todos liderados por la Vicepresidencia de Económica (y no por el titular las del Ministerio de Comunicación). Y Dos: los Asesores y Agencias de Lorenzo Mendoza y similares, y de los partidos y grupos de la Mud, CNN, Televen, Venevisión, Vale Tv,  Globo Visión, medios escritos, Webs, etc. liderados por el Departamento de Estado Norteamericano.

La “guerra mediática” en el capitalismo es vieja. “Guerra mediática” es una forma depurada de la figura diabólica de la alienación del hombre en el proceso de producción capitalista. La propiedad privada, la explotación del hombre, la esclavitud, las diferencias de clases, todo lo que se ha creído hasta hoy como producto de un misterio, un orden divino, una “razón metafísica” (gracias al uso de medios más burdos pero igualmente efectivos; a la literatura, a los sermones, al efecto de las escuelas y al terror), Marx lo descubrió escondido en la  historia y descifró su lógica. Ya Marx hace mucho que descubrió cómo procede el dominio burgués y como oculta el despojo (la explotación del trabajo humano, la plusvalía, y el robo del producto del trabajo del obrero). El capitalismo siempre debió y debe actuar sin que el obrero y el campesino noten o entiendan cuál es y dónde está el robo. El capitalismo debe hacer ver como natural lo que ha sido producto de un pillaje continuado. Sujetar en el espíritu a las grandes masas de trabajadores campesinos y obreros, sobre la base de una mentira oculta, sobre la base de la ignorancia.

Y sin que la masa de trabajadores y pobres sepan cuál es su papel revolucionario ¿Cómo es posible que en una sociedad constituida de una inmensa masa de hombres y mujeres semi esclavizados frente a un minúsculo grupo de villanos que los despoja y los somete, que en una sociedad de clases tan opuestas, de intereses tan opuestos, no haya sido posible una revolución social, que las mayorías no hayan vencido el dominio de las minorías?

Por el manto ideológico,  de razones y privilegios divinos e inmutables, que tienden sobre las conciencias de todos en la sociedad los propietarios y explotadores capitalistas y sus servidores espirituales,  mostrando lo que ha sido producto de un robo como un derecho natural sobre la propiedad de lo robado. Un capote que no permite ver la mecánica de la trampa, el secreto que se esconde detrás del truco del despojo. Porque el capitalismo es un sistema ideológico, de dominio a través del proceso de producción y de consumo de mercancías, pero sobre todo de dominio espiritual, una fusión de creencias con prácticas sociales. Nos domina más por la ignorancia que por las armas. El capitalismo ha hecho de su lógica y de su mecánica, la única lógica y la única mecánica, las formas de pensar por excelencia.

El primero grupo que despliega guerra comunicacional contra el socialismo lo hace falsificándolo de “capitalismo democrático”. Representa los intereses capitalistas de empresarios nacionales y foráneos que cooperan con el gobierno y están haciendo negocios ahora mismo con la renta petrolera. Una parte de ellos se aprovechan las divisas robadas al Estado y legitimadas  por la anuencia del mismo gobierno. Lo constituye el sector privado capitalista convocado para participar de los Motores Económicos Productivos de la Revolución (Motor Minero, Motor tecnológico, Motor Farmacéutico, Motor Exportador para la generación de Divisas, Banca y Finanzas,  Agroalimentario, Turismo, etc.) Todos cuentan con la participación mayoritaria de la empresa privada capitalista, y éstos a su vez, con la disposición y el “estímulo” financiero y tributario por parte del gobierno.

Este primer “paquete comunicacional” se apoya con algunas cuñas emblemáticas que paga el gobierno y sus asesores, las cuales promueven intensamente a los Motores, en especial aquellos donde están presentes (o sea, casi todos) los llamados con el eufemismo de “sectores productivos”, o sea, los capitalistas (porque los “sectores productivos socialistas” no existen o están abandonados a la buena de Dios). Promueven sin rodeos valores capitalistas y actividades capitalistas. Cuentan con TVES, una de las peores deformaciones del socialismo y de lo que se vende como socialismo. Por ejemplo, TVES, en plena pelea revolucionaria y dentro de una crisis moral nacional, nos “ofrece” en sus programas más populares un mundo de felicidad y distracción al mejor estilo de los países más atrasados del planeta, alternando esas transmisiones importantes con unos “comentaristas políticos” que tienen la misma vocación farandulera. En TVES juran ser chavistas, y eso parece ser suficiente para las exigencias políticas del Ministro de Comunicaciones.

En una de las cuñas diseñadas por el gobierno, por ejemplo, aparecen tres niñas en una maternidad de la revolución. “La primera será doctora –dice - , la segunda será químico farmacéutica, y la tercera exportadora”. Imagínense ustedes este socialismo con “niñas exportadoras”: las niñas son el futuro, como lo es el socialismo ¿Y que representa la niña exportadora?  Al “mercado”, el futuro del país; como si exportar, es decir, ser un mercachifle,  representara algo fundamental para la transformación de la sociedad, un conocimiento fundamental para el cambio revolucionario socialista. Se manejan, al mejor estilo de la publicidad capitalista, tres valores básicos: lo hecho por la revolución, lo que está haciendo y va hacer este gobierno y la condición femenina (la revolución de las mujeres). Esto sustituye al trabajo político.

En otra propaganda aparece un grupo de pescadores vendiendo su producción en la Feria del Pescado “Hasta que todo se agote y venga otra carga”, dice uno de ellos; se trata del motor alimentario. Pero lo que no se dice, y a decir del vicepresidente Isturiz, es que en este motor, al igual que en todos los demás, se priorizan las exportaciones y la sustitución de exportaciones, es decir el apoyo a los empresarios capitalistas, “porque hay que traer divisas al país”, dice Isturiz. Y muy pronto no habrá pescado ni ferias ni comida en el país. Pareciera que en esta rara revolución solamente los capitalistas pueden crecer y desarrollarse, actuar en la economía, importando, robando y ahora exportando alimentos, medicinas oro, diamantes, petróleo, celulares, o lo que sea.

Lo que no se dice es para qué quiere el Estado divisas.  Si es para importar insumos necesarios y desarrollar las empresas socialistas e industrias socialistas,  en fin, si es para fortalecer al socialismo; o si es para fortalecer al capitalismo nacional y foráneo, y para que (por carambolas) los “empresarios honestos” puedan legitimar los dólares que se robaron, considerando que no pagarán impuestos en mucho tiempo ni en dólares ni en bolívares; que  logren liberarlos de los “paraísos fiscales”, y más tarde, cuando el gobierno reclame sus impuestos en divisas puedan “nuestros publicitados exportadores nacionales” irse del país tranquilos, con sus dólares limpios. Nada diferente de lo que aspiran conseguir del gobierno los FEDECAMARAS, explícito en un documento llamado “Necesidad de un acuerdo para el progreso y la paz de Venezuela”

La pregunta que uno se hace es ¿Quién hace política socialista en el gobierno? O ¿Quién hace política, simple política, en el gobierno? Porque todo se abrevia en discursos y publicidad, en “lucecitas y escenas” ¿Quién hace la política comunicacional del gobierno? ¿Serán sus expertos? ¿O será que en el gobierno contrata en la empresa privada los asesores y productores de sus ideas y sus fantasías?

En la televisión la identidad entre imagen y acción de gobierno es perfecta, pero entre la imagen del gobierno y la realidad solo existe una grosera contradicción.  Si se hiciera política auténtica, esa identidad perfecta que ahora se ve en televisión no sería posible. Porque las decisiones políticas dependen de la realidad, y la realidad se mueve externamente a los deseos y a sus representaciones. Las decisiones políticas dependen de la observación, la acción y la reacción proporcional a la realidad real, a lo que está pasando en la calle, en los sindicatos, en las empresas, en las escuelas, en los barrios, dentro de las instituciones de salud y administración pública, los cuarteles, el campo etc. Entonces, habría más conflicto dentro de las direcciones, más debates, más crítica, más dinámica política. La política no sería solo su representación perfecta, inmaculada, ideal. No sería únicamente mediática y declarativa; la política no sería lo que ahora és, tan sensible y reactiva a las declaraciones de prensa de los enemigos, únicos culpables de todos nuestros males, y a sus proyecciones mediatizadas de la realidad.

Por el otro lado opera la oposición; el imperio y los opositores nacionales a Maduro. Pensemos que, si usan los mismos métodos y asesores que sus competidores socialdemócratas en el gobierno, sus productos y propósitos serán muy parecidos. Ausencia de la realidad en las representaciones que de ésta se crean en las cabezas de la población, la necesidad de crear una falsa consciencia, disociar, confundir, ocultar, mentir.

Si sus principios éticos son similares y sus técnicas (su semiología, su lenguaje, su materia prima, sus mecanismos), sus resultados también serán similares.

Pero el socialismo, como un sistema de valores y una práctica política y social,  se resiste a todo esto. Nuestra verdadera reserva política y militar es y será siempre moral, está en la consciencia de clase, en el amor a los semejantes,  en la lucha sostenida del revolucionario (en el conocimiento y el control de lo que somos y queremos ser, en la honestidad, en no mentir ni mentirse jamás). Mientras estos valores estimulen nuestra voluntad y propulsen nuestras acciones la burguesía, la pacatería y la ignorancia pequeñoburguesas estarán amenazadas de muerte.

No faltará quien diga, dentro de aquellos que apoyan al gobierno, que esto solo es romanticismo y no existe, que los seres humanos somos todos egoístas y despiadados, que es imposible pensar en purismos socialistas amenazados como estamos de perder el gobierno; no faltarán los fatalistas, o el arrepentimiento de los blandos de corazón, los pusilánimes.  

A causa de esta falla de carácter estamos pelando contra el enemigo equivocado. El enemigo se agazapa en el espíritu, el enemigo son todos estos rasgos de inconsecuencias que anidan dentro y socavan nuestra voluntad.

Si Chávez socialista y revolucionario no fuera cierto, como cierto fue su homicidio, sería hoy solamente un sueño, unos ojos estampados, un muñeco de hule, y no el amor vivo que nos inspira a muchos a resistir. Chávez vive, a despecho de todos los arrepentidos y traidores, y no es una frasecita. Sigue siendo amor, en el corazón y la memoria de cientos de miles de venezolanos, eso es real, tangible. Es el cimiento que todavía sostiene lo que queda de bueno, socialista y revolucionario en su gente, la reserva moral de la revolución, que actúa sin frases hechas; no le hace falta repetir el catecismo de muchos chavista hipócritas para actuar.



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Héctor Baiz

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