Hay que frenar a la canalla mediática

La tarea que se ha planteado el Consejo Civico Militar de la Revolución Bolivariana, con el presidente obrero Nicolás Maduro a la cabeza, no es nada fácil; es la lucha contra la corrupción y la criminalidad, como proyecto de cultura para la vida, que comporta un gran esfuerzo desde la plataforma educativa y esto conlleva a mirar, examinar detenidamente y en profundidad, sin pasiones, ni medias tintas, el papel que en la perversión de la sociedad juega la canalla mediática, que tiene montado un tinglado para potenciar la corrupción, en todo el lato sentido de la palabra. Porque la corrupción, es un monstruo que en sus entrañas alberga, prácticas que van desde la apropiación indebida, pasando por la conspiración, hasta llegar al sicariato.

Por eso en nuestra humilde opinión pensamos que el esfuerzo que hace el ejecutivo debe ser apoyado por el legislativo y la comunidad organizada, que mediante un gran movimiento patrótico y del lanzamiento de una gran ”Misión ética revolucionaria”, produzcamos una legislación que de al traste contra la universidad del crimen que representan los medios de comunicación capitalistas y especialmente los audiovisuales, que en tres horas de maléficos mensajes destruyen buena parte del trabajo, que durante todo un día realizan los misionesros por la paz y la vida desplegados en todo el país, trabajando para convencer a los ciudadanos que perdieron el rumbo y tomaron la via delictiva, que el mejor rumbo es el del amor, la paz, el trabajo creador y la solidaridad, con el respeto y amor por la vida de todas y todos.

Mientras esto ocurre en los barrios y comunidades de nuestra patria, la mediática presenta la riqueza y la opulencia como única forma de estar en algo, sin importar como se logren los cobres para ese “Vivir bien”. La fuerza y la violencia, como símbolo de virilidad, en el hombre, mientras que a la mujer le envían, la sumisión, la coquetería, la banalidad y los implantes, como la máximo paras ser hembra, codiciada y para tránsito. No importa porque medios obtenga los recursos, ni las consecuencias que implica convertirse en muñeca de vitrina.

Es hora de ponerle freno a esa grosera influencia delictiva que sobre la población ejerce la canalla mediática golpista, que se las ingenia a través de la pauta publicitaria y la parrilla de programación para emitir sus infaustos mensajes, que deforman y prostituyen la mente de nuestras muchachas y muchachos e incluso de adultos que no están preparados para digerir esa criminal descarga diaria y sucumben ante un mundo irreal, que le es vendido a través del audio, las pantallas de TV y los impresos, que sin escrúpulos sirven al proyecto imperial de dominación global.

La llamada Ley de Resposabilidad Social en Radio y TV, bautizada por la canalla mediática, despectivamente como “Ley Resorte”, es apenas un amago, de lo que debe hacerse con ese monstruo envenenador de sociedades. De paso con todo y lo complaciente que es ese texto legal, las operadores del sistemam radioeléctrico, la violentan a diestra y siniestra en las propias narices de CONATEL.

Por eso se impone sustituírla, pero con una aténtica Ley, que meta en cintura a los medios del espectro radioeléctrico y a los impresos. Tiene que aser una legislación que vaya hermanada a la de educación, a la civil, a la penal, bailando pegada con el Poder Moral, para la defensa y proyección de nuestra cultura, valores académicos, intelectuales y populares, como una manera de amalgmar, la identidad y la cultura del pueblo, único instrumento para hacer inexpugnable a la revolución bolivariana, de lo contrario estaremos pisando sobre tierra movediza y con una soga al cuello.

Un pueblo con fortaleza moral y formación para la libertad y la vida, es pueblo blindado contra los proyectos hegemónicos y eso solo lo conseguiremos democratizando el uso de la libertad de expresión, pero fundamentados en la ética, la moral y una profunda responsabilidad colectiva en el manejo de la información y la comunicación, para que deje de ser una mercancia capitalista, empleada como opio para narcotizar y envilecer a los pueblos.

Conscientes estamos que con esta propuesta nos exponemos a que nos satanicen, porque existe la falsa creencia, que los periodistas tenemos y estamos obligados a defender “La libertad de prensa y expresión”, que han establecido los empresarios de la cultura. Pero quienes hemos desarrollado una consciencian clara, transparente, plena, que sabemos disntinguir entre información, noticia y manipulación, hemos encontrado otra libertad de prensa y expresión, que es la que yace en el alma del pueblo, en el quehacer cotidiano de los de a píe para defenderse de la dominación.

Afortudamente la revolución bolivariana y gracias a ese extraordinario e inconmesurable comunicador social, que fue el Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías, nuestro pueblo cada día se fortalece más como un ejercito de comunicadores populares, que ha cambiado todos los paradigmas y se ha apropiado del derecho a informar y ser informado, a opinar, oír y ser odído, a distinguir entre información y noticia y, entre estos dos géneros y la manipulación. Por eso el 11, 12 y 13 de abril de 2002, derrotó al golpe fascista auspiciado por la mediática radioeléctrica e impresa. Necesitamos fortalecer esta iniciativa popular.

Esto solo se puede lograr con una Ley blindada que regule el uso del espectro radioeléctrico y la edición de impresos, que no pueden ir por allí en nombre de la libertad de prensa aterrorizando al pueblo, com o lo hacen ahora con el cuento perverso de “Las Pirañas” y el “Caos de la salud”, ambas dirigidas a la defensa de intereses capitalistas. La información como la definió el matemático Claude Shanon, es un “dato reductor de incertidumbre”, pero la perversión de la mediática la utilza para crear escenarios de incertidumbre.

Estructuremos un gran movimiento nacional y obliguemos a la aprobación de una Ley, dura, que meta en cintura a esa basura que prostituye y pervierte a nuestra juventud. A quien no le cuadre, que se vaya a Miami, allí tienen el paraiso para sus proyectos. Aqui tenemos de sobra talento humano, para hacer buen periodismo, buena televisión y excelente cine, para tener, no una industria de la cultura, sino un gran movimiento cultural, musculoso, que nos blinde contra los planes de dominación del imperio, pero para eso: Hay que frenar a la canalla mediática.


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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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