Buenas noches, Ibsen

La otra noche viendo La Hojilla, cambié por curiosidad para Globovisión, rápidamente, y durante la identificación de VTV, y así eché una mirada, tal y como quien monitorea curiosamente para saber qué ejemplar tendría “Buenas Noches” en sus famosas escenas bufas.

Para mi asombro (o quizás no) veo sentado en la poltrona de los “escogidos” a nada menos que Ibsen Martínez. A su lado y por momentos no lo reconocí (por los lentes oscuros que llevaba), se encontraba el famoso “Eudomar” alias Franklin Virgüez.

La pregunta ya ensayada por Kiko para Ibsen fue sobre ¿qué opinaba sobre sí sería cierto o no lo de la enfermedad de Chávez? Ahí fue donde comenzó el triste papel de quien hasta entonces se había ocupado de elaborar papeles para otros y ganarse la vida como escritor de drama televisivo.

A mi memoria se vinieron todos aquellos artículos que escribió Ibsen alguna vez, en lo que fue el periódico El Nacional, y que leí gustosamente ya que la controversia articulista era sumamente gratificante para el lector. Acompañaban a Ibsen articulistas de la talla de Kotepa Delgado, Anibal Nazoa, Arturo Uslar Pietri, José Ignacio Cabrujas, Juan Nuño y pare usted de contar.

Claro Ibsen, ya sé que dirás que tu papel de articulista pasó y que lo que hiciste fue perder el tiempo tratando de, y te cito: “iluminar el juicio de los demás mortales” sin embargo estás haciendo peor papel al ayudar a un infeliz presentador como Kiko Bautista a hacer “el gasto de la conversación” y que el generador de caracteres te repute como “analista político” Nuevamente te cito Ibsen. Análisis político que esperaban oír este trío de miserables.

Tu apreciación sobre la enfermedad del Presidente, enfermedad que no es de su exclusividad, tú la catalogas como de irreversible y hasta tienes el desacierto de compararla con la tuberculosis de la época romántica, allá por el siglo XIX.

Simplemente porque tomas como referencia a la escritora Susan Sontag y su apreciación sobre “La enfermedad y sus metáforas”, quien tras haber sufrido un cáncer avanzado de mama (y me imagino que tú lo sabías) recibió radioterapia hacia 1974 y logró vivir una vida fructífera por treinta años más. ¿A eso es lo que tú llamas “irreversible”?

Recuerdo mucho la frase del famoso comentarista de boxeo Miguel Thoddé cuando al ver que le propinaban un nocaut al boxeador decía: señores, ¡buenas noches! Los que oíamos la radio ya sabíamos que todo había finalizado, y que no había retorno, como quien dice.

Creo que deberías tratarte con tu barman o cantinero -como tú mismo lo expresas- entre whiskey y whiskey, a ver si logras ubicarte en lo que quieres, ya que no hallas en qué palo ahorcarte.

Recuerda que tu novela “Por estas calles” estaba estipulada para unos pocos meses y tuviste que renunciar porque a Marcel Granier le dio la gana de prolongarla por dos años, convirtiéndola en un bodrio.

luisortega69@hotmail.com



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Luís Ortega


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