Lo opaco y local de Transparencia Internacional

“Venezuela es uno de los países más corruptos del mundo, según el informe dado a conocer ayer martes por la organización Transparencia Internacional, en el que Chile y Uruguay se ubican como los alumnos modelos de América Latina, seguidos de Costa Rica y Cuba… Venezuela ocupa el puesto 162 sobre 180 países incluidos en el estudio con un Índice de percepción de la Corrupción de 1,9% apenas unos lugares por delante de Haití… el peor del continente americano…” destacan los principales diarios venezolanos, este miércoles 18-11-09.

Si de “índice” se trata, utilizaré el mío para señalar algunas contradicciones que “percibo” en el informe, el cual “empaqueta” a nuestro país con Nicaragua, Honduras, Ecuador y Paraguay y los presenta con “altos niveles de pobreza y (que) requieren urgentemente instituciones sólidas y transparentes que puedan facilitar su más que necesario desarrollo económico”; pero, más adelante, refiriéndose a la Argentina, señala que “los altos niveles de corrupción no están asociados exclusivamente con la pobreza”.

Si los rumores de golpe de estado que corrieron sobre Paraguay, son ciertos; entonces, puede entenderse el por qué todos estos países están en el mismo listado y el llamado “translúcido e internacional” que encierra la frase “…requieren urgentemente instituciones sólidas y transparentes que puedan facilitar su más que necesario desarrollo económico…”. También se hace diáfano porque incluye, más abajo, a Colombia y a Perú “…entre las principales economías de la región…”. La primera se solidificó con el “reconstituyente básico” que le acaban de aplicar; la segunda recibe la tutoría necesaria para no derrumbarse.

El “índice de percepción” de cualquier lector ubica a la Argentina como un país más rico que Nicaragua, Honduras, Ecuador y Paraguay; pero, menos rico que Venezuela. Transparencia Internacional posiciona al país del Pibe Maradona como menos corrupto que los otros cinco; ¡a pesar de la pobreza! En otras palabras, la “pobreza existente”, en la Argentina no motiva la corrupción en ese país; pero, en cambio si es determinante en los demás, especialmente Haití.

México siempre ha sido “percibido” como el país más corrupto de Latinoamérica, por encima de Haití (donde no debe haber mucho que robar) y Venezuela que no la han bajado del “ranking” desde que llegó Chávez al poder; pero, que era muy poco mencionada durante los gobiernos de “la cuarta”, o al menos, poco publicitada. A pesar de todo, México se ubica en el puesto 89.

El informe sitúa a Brasil, Colombia y Perú en la posición 75; pese a que “... todos estos países se ubican entre las principales economías de la región… y… se han visto sacudidos por escándalos sobre impunidad, pagos irregulares, corrupción política y captura del estado”. Nótese que no menciona a Venezuela; sin embargo, “percibe” que es más corrupta que los tres anteriores. Como el desarrollo económico no es perceptivo, no se sabe porque concluye que el de Colombia y Perú es mayor que el de Venezuela.

Transparencia Internacional se “autosuicida” cuando afirma que “… la excesiva injerencia de los intereses privados continúan frustrando las iniciativas tendientes a promover un desarrollo equitativo y sostenible”; siempre se ha cuidado de no incluir en sus listado al país de su sede; aunque en Alemania, y otros países de avanzado desarrollo tecnológico, los intereses privados estuvieron a punto de llevarlos a la quiebra y sus respectivos gobiernos cometieron el mayor acto de corrupción, al inyectar grandes sumas de dinero para salvar a los estafadores.

También evita señalar como corruptos a ciertas naciones que no vacilarían un instante en llevarlos a juicio por sus temerarias afirmaciones y quiere que olvidemos que muchos de aquellos países, que pretende presentar como impolutos, consolidaron su riqueza y desarrollo con el saqueo de América Latina, cuyos habitantes originarios no conocían la corrupción como práctica social hasta la llegada de los europeos, quienes ya la habían institucionalizado desde hace siglos. Lo demás vino por añadidura; ¿ahora ven la paja en el ojo latinoamericano porque su vanidad no les permite ver la viga en el ojo europeo?


luiserangel@hotmail.com


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Luis Rangel


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