Las luchas democráticas por la transformación universitaria en el CCH/UNAM

En memoria de mi amiga María Eugenia, enorme ejemplo universitario

1. Las luchas por la transformación política y académica de la UNAM no pueden ser monopolio de ninguna organización, líder o autoridad; en esas batallas han intervenido estudiantes, profesores, investigadores, trabajadores y empleados universitarios. La UNAM, por lo menos desde 1929 –cuando logró su autonomía- ha sufrido cambios profundos que la han convertido en la universidad más importante de Latinoamérica y, al mismo tiempo, de las más influyentes del mundo. Sin embargo, a pesar de ello, nuestra universidad tiene aún muchas carencias, muestras de enorme antidemocracia e injusticia, así como grandes desigualdades en el acceso de los estudiantes a ella y en el desarrollo de lo que se ha llamado la enseñanza/aprendizaje.

2. La llamada comunidad universitaria de la UNAM está integrada por lo menos por medio millón de personas; entre estas destacó desde 1971 el Colegio de Ciencias y Humanidades –de nivel preparatoriano- por sus métodos educativos y sus programas académicos muy comprometidos –por lo menos en sus primeros siete años de vida- con la lucha social que en aquellos años se desarrollaban en el interior de la UNAM, entre los obreros de la industria y los campesinos en sus batallas por la tierra. Laboré casi 12 años como profesor y puedo demostrar que la experiencia de sus primeros siete años fue una especie de universidad-pueblo porque los alrededor de mil 500 profesores de los cinco planteles veníamos del movimiento de 1968 y la burocracia no absorbía a los luchadores sociales.

3. En ese contexto hicimos de los cinco planteles nuestro campo de batalla por la transformación universitaria en las aulas, las miles de asambleas y mítines en los campos de la universidad. Así, después de que los trabajadores manuales y administrativos crearon el STEUNAM, nosotros pudimos fundar con nuestras luchas al Sindicato del Personal Académico de la UNAM (APAUNAM) integrado por unos 20 mil académicos. En estas batallas, luchando codo con codo en la academia y en el sindicato, pude hacer una profunda amistad con María Eugenia Regalado y su esposo Javier Centeno, cuya amistad ha sido de más de 35 años. Fuera de mínimas diferencias de estrategia política mi amistad con la pareja y sus familias, se profundizó.

4. Maru y Javier –hasta la desgraciada muerte de ésta el pasado mes de agosto- se complementaron siempre: mientras aquella se dedicó más al campo académico, Javier fue –y aún sigue siendo- un político superactivista las 24 horas. En tanto este ha sido ha sido un acelerado gestor político y aguerrido luchador sindical y popular, Maria Eugenia, además de obtener el doctorado en sociología, la medalla Antonio Caso (por su brillante trayectoria académica) ser coordinadora de su área, secretaria general del plantel oriente del CCH y candidata a directora del mismo, publicó en la editorial Plaza y Valdés su libro: “Lectura de Imágenes. Elementos para la alfatización visual”. Para mí en lo personal es una gran pérdida, pero mucho más para Javier y los tres hijos de ambos. Sus amigos le han escrito bellos poemas y recuerdos.

5. ¿Cómo poder olvidar las aguerridas asambleas masivas del CCH para organizar la gran huelga de junio de 1975, con la que paralizamos a la UNAM, en la que María Eugenia (Maru) mantuvo participación destacada? ¿Los tres paros escalonados, las platicas masivas en rectoría, las brigadas en escuelas y facultades, así como las reuniones interminables en las que Maria Eugenia, Javier y yo estuvimos juntos como miembros y dirigentes del Comité de Huelga, actos que precedieron la huelga que paralizó a toda la UNAM desde el 16 de junio? Ella siempre contribuyó para desacelerarnos y poner “los pies sobre la tierra” y, como muchas veces fue nuestra hábil

conductora de su viejo Volskwagen entre las escuelas y el “campos universitario”, nunca dejó de ejercer la crítica a nuestras acciones muchas veces aceleradas.

6. Las batallas en la UNAM no concluyeron, por el contrario, se han incrementado porque sus estructuras se han hecho más rígidas en la medida en que el Estado ha desatendido los graves problemas académicos y políticos que se acumulan por recortes presupuestales y porque el sistema neoliberal busca imponer la privatización en la universidad. Las huelgas de los estudiante de 1986 y 1999, fueron poderosos movimientos que pararon –en parte- el proceso imposiciones de cuotas y programas abiertamente en beneficio de sectores económicos privados. El CCH, que fue en la UNAM de los setenta, el gran modelo de educación participativa y crítica, comenzó a derrumbarse y a convertirse un una escuela más. Los cuatro turnos diarios fueron reducidos a dos, desapareció el SPAUNAM y el aburguesamiento fue imparable.

7. Una síntesis del pensamiento de la doctora y compañera de luchas sociales, Maria Eugenia Regalado: “Vivimos en un mundo mediático en donde la imagen se convierte en el alfabeto de nuestro tiempo. Sin importar hacia donde miremos o en donde estemos, los mensajes visuales nos rodean. La alfabetización visual en términos de desciframiento e interpretación del lenguaje de la imagen, permite identificar sus signos básicos: elementos y características susceptibles de análisis, facilitando la reflexión tanto del significado de las imágenes como de las posibilidades comunicativas emisoras de las receptoras consumidores de estos productos visuales. Dando paso así a propuestas pedagógicas que atienden a la adquisición de habilidades de los estudiantes, para la lectura y la producción de imágenes”.

8. El activismo político de Javier y Maria Eugenia no cesarán a pesar de la desaparición de la compañera. Yo seguiré pensando en que siguen juntos en el plantel oriente del CCH, en las reuniones y mítines de la UNAM y entre los colonos de Iztacalco e Iztapalapa. Sus compañer@s y amig@s íntim@s: Martha Obregón, Reyna Barrera, Rosa María Nieto, Yolanda Esperanza Vargas, Macedonio Santiago Martínez, Manuel Corral, Pedro Yañez, Alejandra y Mario y muchísimos más, le han dicho: “Fuiste capacidad e inspiración, trabajo y ternura, compañerismo y coraje, inteligencia y amor”. A mi me faltará una amiga que aceptaba mis opiniones críticas y que al mismo tiempo me hacía ver mis errores. Sólo se adelantó para reservarnos un lugar donde continuaremos con nuestras protestas y luchas futuras

pedroe@cablered.net.mx


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Pedro Echeverría V


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