El acento en Honduras

Sin lugar a dudas que lo más importante en el futuro hondureño son las elecciones generales a realizarse próximamente. Que las mismas se hagan en condiciones de la mayor libertad posible, con participación equitativa de todos los grupos y tendencias, con total transparencia y supervisión, que impida la realización de un fraude por parte de las clases dominantes y dentro de un clima de libertades democráticas, que garantice una campaña electoral donde todos expresen, sin miedos ni cortapisas, sus programas y planteamientos al pueblo hondureño. Éste debería ser el centro de las negociaciones y no ese empeño absurdo de que el Presidente depuesto deba regresar, para gobernar menos de dos meses con quienes lo derrocaron.

Debería negociarse que Goriletti no esté al frente del país durante los comicios, que las fuerzas armadas no participen en los mismos, por lo que deben retirarse a sus cuarteles y que una suerte de policía electoral, constituida de común acuerdo por todos los participantes, asuma la seguridad del evento. La constitución del organismo electoral debería ser modificada, mediante el acuerdo de todos los participantes, y el proceso organizado en tal forma que no deje dudas respecto a la objetividad de los resultados. Distintos organismos internacionales lo supervisarían y le darían su aprobación a los resultados finales producidos.

Adicionalmente, se exigiría el cese de la represión de manifestaciones populares, la libertad para los presos y detenidos políticos, a través de una amnistía general que se extienda también a la figura de Zelaya, quien entonces tendría garantizados sus derechos políticos ciudadanos, lo que le permitiría recorrer el país con su mensaje y orientación a la nación hondureña. Por supuesto, que estas medidas también incluyen a los militares y civiles golpistas y al Presidente en ejercicio, quien se separaría de su cargo, pero mantendría sus derechos políticos y podría incorporarse a la campaña electoral en respaldo de sus candidatos. Esta salida requeriría de prorrogar las elecciones para el cumplimiento de los acuerdos anteriores. Una junta civil de gobierno, apoyada por todos los sectores participantes, conduciría al país a las elecciones.

Este acuerdo es posible y tendría un efecto mucho mayor en garantizar la paz en el país centroamericano, para que las elecciones se realicen en la mejor forma posible.


lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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