Golpe en Honduras y la felona oposición venezolana

Ledezma, como felón, no condenó el golpe y propala rumores.

En un país, por decidir hacer una encuesta, cuyos resultados sólo servirían para informarse de lo qué la gente opina acerca de la conveniencia o no de promover una convocatoria constituyente, “los gorilas se salieron de la jaula”.

Asaltaron de madrugada, en las sombras y ocultos los rostros tras capuchas, como es habitual entre delincuentes, la casa presidencial. Produjeron destrozos, allanaron con redoblada violencia la habitación privada de una joven hija del presidente y a éste mismo sometieron a fuerza de fusiles.

Al primer mandatario nacional, como a Rómulo Gallegos, por allá en 1948, se lo llevaron a escondidas, brutalmente y en ropa de dormir. Le introdujeron en un avión a empellones, de la misma forma bajaron al aterrizar y dejaron abandonado, como si fuese un fardo, en medio de una pista de aterrizaje en San José de Costa Rica.

Los militares del alto mando desplegaron sus fuerzas, incluyendo las policiales, para reprimir la población que saliese a protestar por aquel incivilizado acto. Los medios de comunicación decentes, fueron cerrados para que nada informasen de aquella usurpación. Los otros, plegados a la ilegalidad por proteger derechos por nadie amenazados, optaron por autocensurarse, distraer la atención de la gente y negarle el derecho a estar informada.

Un congreso amañado y respaldado por una institucionalidad genuflexa, avaló aquella usurpación y eligió de su seno a un presidente, usando una fabricada renuncia del funcionario secuestrado.

Este país, no se llama Venezuela. ¡Pero cómo se parecen algunos hechos en los que ahora está envuelto Zelaya, a aquellos de la Venezuela de abril del 2002, con el presidente Hugo Chávez!

Y la oposición que intentó tumbar a Chávez en este país, en aquella oportunidad y todavía vive en ese empeño, desde un principio, y cuando ya Zelaya hablaba de San José, negó el golpe. Repitieron los irracionales argumentos de los golpistas de Tegucigalpa, según los cuales el presidente había violado la constitución. Para ella era una jugada de doble filo, apoyar la ilegalidad de allá, para darle sustento a la que acá se le ha vuelto una obsesión.

No conformes con eso, en una demostración de irresponsabilidad y poco seso, justificaron la movida por una presunta y persistente intromisión de Chávez en los asuntos internos de Honduras. Y los opositores de acá, como megáfonos, repitieron las infantiladas, por decir lo menos, que golpistas ignaros dijeron en Tegucigalpa

Como aquí todavía hablan que en abril del 2002 hubo un vacío de poder, que explican por la ausencia del presidente y una presunta renuncia de éste, casualmente en la patria de Francisco Morazán, el domingo 29 de junio, se dio la misma cosa.

Para saber de la hipocresía y falta de honradez de la oposición venezolana, falta sólo un botón.

Hablemos de Antonio Ledezma, alcalde metropolitano, quien antes fue alcalde de Caracas y como tal, responsable de reiteradas brutales agresiones contra el movimiento estudiantil que produjeron varias muertes. Aquellos muchachos, apenas protestaban por reclamar derechos como lo relativo al transporte. Ese mismo personaje, formó parte de la estrecha corte o círculo de hierro del presidente Carlos Andrés Pérez, antes y para el momento, cuando se produjo el genocidio - se habla de más de dos mil muertos por los cuerpos policiales- el 27 de febrero de 1989. Estuvo además estrechamente vinculado al golpe de abril del 2002 y ha estado metido en guarimbas y promoviendo actos al margen de la ley.

Si se lee las declaraciones publicadas por “El Universal” de Caracas, dadas por este personaje, repetidas en la página digital Rebelión e incorporadas a Apicalternativa.Com, por José Marcelo Sánchez, se constata que allí no habla de golpe de estado; utiliza eufemismos como “conflicto”; en ningún momento condena la ilegalidad ni exige el retorno del presidente hondureño.

De manera felona introduce una trampa y, como chismoso al fin, se hace eco de los que él mismo llama rumores, para acusar y de paso condenar por adelantado al presidente Chávez, por “enviar soldados a Honduras”.

Al fin, después que los opositores en Venezuela, habían creado su matriz de opinión, parecida aquella del “vacío de poder”, que les llevó a embarcarse, no en el Arca de Noé, sino en la carcomida balandra de Carmona Estanca, hablaron Obama e Hilary Clinton.

Estos fijaron la posición del gobierno demócrata que declara de manera categórica que en Honduras hubo un golpe de estado y solicitan el regreso de Zelaya al poder. A uno, esto le deja dudas. Y se pregunta: ¿Esos militares hondureños, empresarios y políticos de dudosa reputación y anclaje, se atreverían solos?

En todo caso, habló la Casa Blanca.

Acá, los opositores, recularon, recogieron lo antes dicho y, no por lo que dijo la OEA, SICA, CARICOM, ALBA, Grupo de Río y lo que se sabe que va a decir la ONU, sino por lo dicho por Obama, empezaron a cambiar su discurso y se atrevieron a llamar golpe de estado a lo ocurrido en Honduras y darse golpes de pecho por la democracia.

Pero es bueno resaltar que quienes aquí han añorado por una invasión extranjera, con la Quinta Flota, y en el menor de los casos, de cascos azules para salir de Chávez, piden ahora que este caso “lo resuelvan los hondureños”. ¡Qué felonía!


damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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