La Cumbre Obama-Chávez

La revolución no tiene derecho a estar más confundida con Obama que la oposición.

  Si de algo me sirven más de 40 años de observación de la política de EUA es para entender que la conducta de Obama no es mera hipocresía. No es que Obama me engañó a mí también. Es que hay que escuchar cuando habla la fuerza de las cosas.

  En EUA las palabras tienen un efecto más simple que entre nosotros. Y Obama rebasó varios Rubicones verbales: acudió para “aprender y escuchar”; quiere recomenzar con Cuba; fue él quien se acercó a Chávez; y lo más espectacular: la solidaridad médica ha dado a Cuba más influencia que el poderío militar al Imperio. Ya sé: las palabras no bastan y habrá que seguir con la guardia alta. Porque si Nuestra América no fuera otra ¿Obama sería otro?

  Por mucho menos que eso mataron a John Kennedy, a pesar de que asumió Bahía de Cochinos.

  Como dije hace tres artículos, Obama objetivamente no puede ser como Bush. Aun suponiendo, como muchos de mis hermanos revolucionarios, que es un impostor.

  Por algo la ultraderecha gringa lo reprende y la de aquí profiere más bolserías que lo habitual, porque no tiene el cerebro cableado para entender nada.

  Después de Trinidad el futuro no es lo que era, porque el capitalismo ya no tiene la misma fuerza. La maquinaria militar tampoco.

  Michael Moore dice que nunca pensó que viviría para ver a un Presidente de los EUA despedir al de la insignia del Imperio: la General Motors. No es mero hecho simbólico (“lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos”) sino que esa empresa es uno de los principales contratistas del Aparato Industrial-Militar que denunció Dwight Eisenhower. Por cierto, da la impresión de que Obama negoció entregar Afganistán a ese Aparato como quien lanza un hueso a los perros de la guerra que lo asedian. Las cosas son complejas, dice Edgar Morin. Total, nadie parece llorar a Afganistán...

  El presidente Chávez dijo el domingo dos cosas para meditar: las ideas de la Revolución Bolivariana tienen eco en el Norte y Obama pidió tiempo. Porque ¿como pedir cuerdamente a Obama que sea como el Che? Las dos sugieren qué se habló a puertas cerradas.

  La oposición no entiende nada; nosotros sí, ¿verdad?


roberto@analitica.com


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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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