Si no fuese por lo dramático del caso

Si no fuese porque hay una masacre de por medio, mucha sangre, violencia desatada de parte de unos militares; si no fuese porque hay relaciones rotas entre dos países hermanos y una amenaza de guerra que nos preocupa, pues del otro lado de la frontera hay miles de soldados acostumbrados a matar sin ninguna misericordia, el asunto fuese para reírse; ya que eso de ver a un señor militar colombiano, envarado, de voz educada y gestos escrupulosos, en pantalla, en directo para el mundo, afirmando que en el campamento guerrillero que el gobierno colombiano bombardeó en Ecuador se encontraban tres o cuatro computadoras para uso de una veintena de integrantes de la FARC, nos hace suponer que esos tipos, por muy armados que estuviesen, parecían estar montando un Cyber Café en plena frontera colombo-ecuatoriana. Y hasta las guerrilleras heridas podrían estar encargadas de repartir galletitas y café entre los clientes.

No menos risible el que aparezcan cartas o documentos donde se señale que fulanito se llamara a partir de allí de otra forma, es decir, se delata el seudónimo o nombre de guerra. Además de ridícula tal aseveración, la misma sólo se puede hacer partiendo de que tanto venezolanos, ecuatorianos y colombianos somos tarados; pues nos quieren decir que la mejor manera de guardar la verdadera identidad de alguien que anda en la clandestinidad es dejar en una computadora bien claro cuál es su nombre y cuál es su seudónimo. Bueno, razón tendrán, pues ex guerrilleros de los sesenta, tipo Teodoro Petkoff, no han salido al paso a semejante payasada. Salvo que ellos hayan caído en esas fallas en sus tiempos de alzados, lo que explicaría el fracaso de la lucha armada en nuestro país. ¿Para que eran necesarios los delatores? Bien se los pudo ahorrar la Digepol.

Lo otro es el intercambio de cartas del camarada Raúl Reyes con otros políticos, incluyendo al Presidente Chávez, que si bien es algo imprudente con su lengua, en este caso la imprudencia por escrito es de unos tipos que llevan más de 40 años luchando en la clandestinidad y actuando a punta de contraseñas. Por otro lado cabe la pregunta: ¿No fueron manipulados secretamente esos equipos, por una parte que tiene altísimo interés en contar una historia a su manera, puede registrar o borrar lo que desea de esos aparatos y cuenta con las facilidades para hacerlo?

Otro chiste es la especie de recibo emitido por Marulanda al gobierno de Venezuela por tantos dólares supuestamente recibidos por la FARC. Es decir, un trabajo clandestino que requiere de un documento oficial para que en un futuro no quepan demandas por engaños; sólo faltó que el señor militar nos dijera que el bendito papel estaba notariado en Bogotá o en Caracas para que tuviese más veracidad el cuento.

Lo de las fotos que aparecen en el disco duro es otra payasada que nos hace mezclar lo burlesco, la exageración garcíamarqueana y lo mágico maravilloso es lo de las fotos tomadas en una reunión, presuntamente de conspiración terrorista y donde aparece el camarada Figuera, Secretario General del PCV. Es de suponer que el camarada Raúl Reyes las guardó en su computadora como si fuesen unas fotografías de cumpleaños.

Lo mejor de este juego de payasadas es que los medios de comunicación privados del país se empeñan en que nosotros creamos que son vainas serias.


salima36@cantv.net


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Pedro Salima


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