Colombia: ¿Acuerdo humanitario o acuerdo político?

Como en el conflicto colombiano ya se llegó al final del túnel, sólo quedan dos alternativas: o se avanza para terminar de salir de él, o se corre el riesgo de que su estructura colapse y todos queden atrapados, hasta que el oxígeno expire. Si se opta por la primera alternativa, todos los bandos en pugna tienen que hacer un esfuerzo supremo para salir juntos, lo que significa que todos tienen que ceder en algo y apoyarse mutuamente. Luego, una vez afuera y con plena luz del día, se decidirá qué hacer en el nuevo terreno que se estará pisando.

Para poder salir del túnel, los diferentes bandos han planteado una suerte de acuerdo humanitario, el cual se materializaría a través del intercambio de prisioneros: el gobierno de Colombia debe liberar a un cuantioso número de guerrilleros, mientras que las organizaciones guerrilleras deben poner en libertad, a una no menos significativa cantidad de ciudadanos colombianos y extranjeros que fueron secuestrados. Para ello, desde fuera del túnel, están actuando algunos gestores del acuerdo, como es el caso del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el Presidente de Cuba, Fidel Castro, y el Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.

Tal vez llegar a la liberación de los prisioneros no sea tan difícil. El asunto está en qué hacer inmediatamente después. Porque una vez obtenidos los respectivos botines, los diablos de los diferentes bandos se pueden soltar. Las fuerzas armadas de Colombia, con apoyo de Estados Unidos, arremeterían con contundencia en contra de las agrupaciones guerrilleras, mientras que estas últimas podrían extender el conflicto hasta los países vecinos, con todas las consecuencias que ello traería. ¡Ni pensarlo!

Es por eso que se debe buscar un acuerdo político integral que haga posible la construcción de una paz duradera en el territorio colombiano. Porque cuando ya se esté fuera del túnel, es cuando se sabrá la verdad. Las fuerzas guerrilleras deberán deponer y entregar sus armas y transformarse en una fuerza política que actúe en el marco de la democracia colombiana, mientras que el gobierno de Colombia deberá garantizar la seguridad de los guerrilleros pacificados, para que puedan desplegar sus actividades políticas y civiles, sin el riesgo de ser víctimas de grupos paramilitares y escuadrones de la muerte. Es en ese momento cuando organizaciones como la ONU y la OEA y gobiernos como los de Francia, Brasil, Cuba y Venezuela, tendrán un importante papel que cumplir. ¡Por la paz en Colombia!

* alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo


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