Tres categorías: los robots, los miserables acarreados y los oportunistas lamehuesos

1. Desde hace varios años he escuchado que los "bots" son los robots que usan los políticos por cientos de miles. Que los "bots" sólo saben obedecer a los políticos manipuladores que son los que les reparten dinero como limosna. En los 60, años que batallamos contra el PRI y el PAN, no les llamábamos robots sino siempre oportunistas, seguidores y acarreados; pero desde hace cinco años de manipuleo de López Obrador y su partido Morena se puso de moda el calificativo de robots a quienes sólo obedecen.

2. No creo que todos los políticos y sus seguidores sean robots; éstos son a los que mueven para mítines e incluso les encargan todas las tareas de propaganda para movilizaciones. Encima de ellos están los personajes muy oportunistas (con mayúscula) que viven arrastrados tras los gobernantes lamiéndoles los huesos a cambio de altos cargos y enormes salarios. Las masas no son robots ni oportunistas, sino simplemente acarreados en camiones, dándoles hoteles baratos y comida. Son las masas.

3. De estas tres categorías: robots, oportunistas y acarreados, se ve. En la oposición de Xóchitl son los viejos oportunistas (PRI, PAN, PRD) quienes controlan todo, pero no cuentan con robots porque sus seguidores son de mayor edad. Por el contrario, los robots y los viejos oportunistas (que han brincado a Morena de manera por cargos y dinero), son los que llenan el partido de AMLO. López Obrador fue gran militante y presidente del PRI de 1976 a 1988 en Tabasco; fue sólo a partir de este último año, cuando ingresó al PRD, del que también fue su presidente.

4. Los pobres robots o bots, son los que se arremolinan alrededor de su líder, lo rodean, le aplauden, lo defienden, siempre con la esperanza de recibir algo como pago; no es vengonzoso porque no poseen conocimiento de lo que sucede; siguen a sus líderes porque lo confunden con dios. Pero lo peor es el comportamiento de los oportunistas lame huesos que se arrastran como reptiles para conservar su poder y dinero. Quién más se burla de ellos es el mismo AMLO que, como sus corcholatas, los trae como tela de trapeador.

5. Sus hijos preguntarán a esos personajes de corcholata: "¿Papá, no te da vergüenza ese papel indigno de lamehuesos de AMLO?" "No, porque así sigo cobrando el dinero suficiente para que se alimenten y desde ahora –como los hijos del presidente- preparándote para que seas como yo". Me recuerda un dicho de lo más ruin y vergonzoso de estos rumbos que debe ser pensado: "Dame pan y dime perro". A veces pienso que es un dicho creado por los políticos que lo complementan en México pidiendo cargos al presidente: "No me dés, sólo ponme donde hay"



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Pedro Echeverría


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