Marea derechista: Elecciones Municipales y Autonómicas en España

Las derechas se han impuesto en las elecciones municipales y autonómicas. Ha sido un vuelco bastante generalizado, con la excepción del País Vasco, donde el avance de Euskal Herria Bildu genera una marea de izquierdas contra las políticas del Partido Nacionalista Vasco, y un ligero aumento del Bloque Nacionalista Galego en Galicia. Las derechas han logrado imponer su relato respecto a estas elecciones. Apenas nada de proyectos municipales o autonómicos; todo lo contrario, buscar la contraparte a los problemas reales. Frente a la falta de vivienda y alquileres imposibles, el problema sería la supuesta ocupación de viviendas. Si hay problemas en la sanidad pública, búsquese una póliza privada. Frente a la polución, el colapso en las ciudades y el cambio climático, o negarlo o decir que las medidas que se toman son solo contra los coches. Frente a la obscena desigualdad, el recorte de impuestos para los más ricos. Y la libertad - ¡hay la libertad! - que cada uno se busque la vida como pueda, y, claro, los ricos con mucha más ventaja. Las derechas convirtieron la campaña en el primer tiempo de las elecciones generales y lograron que ahí se situara el debate.

Las izquierdas han perdido votos porque no han logrado movilizar a los votantes, aunque la abstención no lo explique todo. Se han mostrado divididas y en algunos casos enfrentadas. Por su parte, las derechas han liquidado a un competidor, Ciudadanos (C’s). Este hecho ha facilitado concentrar el voto, ya que en muchos casos el crecimiento del Partido Popular (PP) es básicamente lo que pierde C’s.  En Aragón, el PP gana 94.554 votos y Vox, 33.000; C’s pierde 102.135.  En Valencia, C’s pierde 430.245 y el crecimiento del PP y Vox ni siquiera recupera esos votos (358.640 y 23.938).  Incluso en la Comunidad de Madrid, el PP obtiene mayoría absoluta y porcentaje de votos superiores por la abstención, pero todas las derechas pierden votos. Isabel Díaz Ayuso se deja 33.228; C’s, 76.822 y Vox 85.445.  En total pierden 195.495 votos, que las izquierdas no logran recuperar por la división y por quedarse fuera Unidas Podemos al no llegar al 5% (158.831 votos).

La tendencia en las municipales ha sido parecida. La derecha mantiene las capitales de provincia que gobernaba y se pierden las de Valencia, Sevilla y Zaragoza. Está en el aire Barcelona, ganada por la derecha heredera de Convergencia, pero con posibilidades de un pacto de las izquierdas.

Se impone una seria reflexión sobre las razones de estos resultados, que habrá que abordar con urgencia porque la anticipación de las elecciones generales lo acelera todo. Algunas ideas deberían ir hacia la máxima unidad de las izquierdas; políticas valientes que respondan a las necesidades urgentes de la población; ampliar derechos, frente al intento de limitarlos por parte de las derechas; mantenimiento de las políticas feministas que las derechas ponen en cuestión y liquidarán si pueden; una política democrática de reconocimiento de la plurinacionalidad de los diferentes pueblos del Estado; un reconocimiento de que las izquierdas son plurales y se necesita el concurso de todas, como fue la mayoría que dio el gobierno a Sánchez.

Esto es lo que hay que poner en marcha ante las elecciones del 23 de julio. La convocatoria corta la narrativa de las derechas y abre la oportunidad de romper con esa dinámica de las derechas, tan general en Europa. Lograrlo significa movilizar los votos que esta vez se han perdido, ya sea por la abstención o por la división, y generar propuestas positivas que se enfrenten a los intereses que defienden las derechas. Es completamente necesario para detener la peligrosa perspectiva de un gobierno PP-Vox.



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