Segunda vuelta: Por P(az)etro, la hora de la consolidación de Colombia

Los pueblos de toda América Latina seguimos luchando por el sueño de una Patria Grande, hermanada con todos los pueblos de la América toda como lo idealizó Simón Bolívar, quien no dudó en hacer su última proclama a los pueblos de Colombia. Tal vez avizorando el futuro que le deparaba a este hermano país, les envió un mensaje de unidad para que despertasen de aquella oscuridad que le acechaba: "Colombianos, habéis presenciado mis esfuerzos para plantar la libertad donde reinaba la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad… no aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión… Mis últimos votos son por la felicidad de mi patria…" Tal vez Santander recibió órdenes del imperio británico para destruir la Gran Colombia y esto influyó para que los colombianos prefirieran estar siempre sujetos a manos de los imperios, de la esclavitud, entre la guerra y el control del paramilitarismo; en manos de los que promueven la violencia y no la paz. Es un deber moral, patriota y bolivariano de los colombianos defender el legado de Bolívar. No entender a Bolívar es no entender el más sublime pensamiento de todos los tiempos. A Colombia se le ha negado desde la muerte de Jorge Eliécer Gaitán (09/04/1948) alcanzar la libertad en todos los sentidos. Desde este lamentable acontecimiento este país ha vivido en un estado de violencia que aún perdura; una guerra que la ha arrastrado entre conservadores y liberales por hacerse en el poder, pues no podían concebir la idea de que un joven fuera a imponer sus visiones socialistas. Desde esa época, pasando por la era de Pablo Escobar, el narcotráfico, los grupos guerrilleros, el uribismo (responsable de graves violaciones a los derechos humanos), hasta los asesinatos de más de 70 líderes sociales en lo que va del presente año, el desplazamiento de personas de sus territorios, especialmente indígenas, Colombia ha sido obligada por el capitalismo salvaje, por los grupos económicos poderosos, por conservadores y liberales, a vivir en la violencia.

Colombianos es la hora del despertar: Petro representa la Paz, Hernández lo Hostil. Es el tiempo de decidir entre la libertad y la esclavitud. Colombia está a un paso de decidir en una segunda vuelta su destino. Un general del ejército colombiano reveló que los grandes poderes políticos, económicos y eclesiástico le han sacado provecho a la guerra y al narcoterrorismo; es decir, la Tríada del Poder Oscuro ha dominado a este país. Hernández representa a ese poder oscuro, al uribismo, a la violencia, la mentira, la misoginia, la aporofobia, el nazismo, la xenofobia, la homofobia, la soberbia; y lo más peligroso, la hostilidad: la ira y el resentimiento, ya que mantiene una actitud provocativa y abusiva hacia otra persona sin motivo alguno que la desencadena a la violencia extrema. Su hostilidad lo lleva a asumir que las personas no merecen respeto, ni confianza, por lo que les intimida, manipula y trata de forma grotesca y humillante. Un guía negativo con estas características seguirá conduciendo a este país a situaciones más violentas. La violencia genera violencia. Todos los candidatos de la derecha se unirán para apoyarle porque son parte del control. Como otrora los dividió Gaitán y Galán; hoy Petro une a conservadores y liberales en una sola fórmula (como ha ocurrido en los demás países para que la izquierda no se imponga), haciendo el milagro de la unión de quienes durante años han apoyado la desigualdad, la guerra, la violencia y los intereses de los grandes grupos económicos. Colombia merece un verdadero líder que plante la libertad donde reina la tiranía. Petro es garantía de Paz y libertad.

La campaña más agresiva contra Petro, por parte de los medios privados, de la oligarquía rancia colombiana y de la mayoría de los migrantes venezolanos radicados en Colombia que salieron del país odiando al chavismo, es insertar en la mente del ciudadano colombiano que Petro convertirá a Colombia en otra Venezuela. Vale destacar aquí varios escenarios: el primero, Colombia ha sido un país neoliberal, arrodillado al imperio, con el índice de pobreza más alto de la región, con desnutrición infantil, con una inflación con tendencia alcista en los últimos meses, con sistemas de salud y educación diseñados según los estratos sociales de sus ciudadanos, inexistencia de un sistema de pensión con equidad para todos los adultos mayores (hayan cotizado o no); un sistema electoral obsoleto, inseguro, que genera más abstención en la población, entre otros factores. En tanto que, en Venezuela se dieron grandes avances sociales en vía hacia el socialismo con el comandante Chávez, quien logró entre tantos beneficios: Alto Índice de Desarrollo Humano por varios períodos; un sistema electoral fidedigno catalogado como el mejor del mundo; mayor número de construcción de viviendas; salud y educación gratuita para todos (incluyendo extranjeros), pensión para todos los adultos mayores, misiones sociales que disminuyeron la pobreza y colocar al ser humano como prioridad; reivindicó a Bolívar; defendió la firme autodeterminación y soberanía de Venezuela, evitando incluso hasta una invasión manifiesta de Uribe porque le faltaron testículos; entre tantos logros más. El segundo escenario, convertir a Colombia en la Venezuela como la que preside Maduro, hay mucha tela que cortar, pues este país ha sido víctima de una serie de sanciones por EE.UU. y la U.E., que le imposibilitó a Maduro continuar con esos avances sociales. Sin embargo, dada la presión ejercida y la quiebra económica por el imperio y la corrupción en este país, así como la deficiencia de los servicios públicos, aumento de la pobreza e inflación, Maduro creó leyes anticonstitucionales (Ley Antibloqueo y la LOZEE) que le permitieron abrirse al capitalismo y horadar en este sistema mediante una serie de pactos con la derecha y el imperio, que aún hoy se desconocen con exactitud.

De acuerdo a lo anterior, es necesario revisar los anteriores contextos. Si es como la Venezuela de Chávez, entonces "hágale, parce" vote sin miedo por P(az)etro, ya que sería la hora del despertar de Colombia, aunque los neogranadinos deban vivir su propio momento histórico de la mano de P(az)etro. Si es en la Venezuela de Maduro hay que estudiarlo en dos contextos: antes del bloqueo y con el bloqueo, en vista de que fueron escenarios distintos. Antes fue bajo la continuidad de Chávez y con bloqueo bajo la apertura hacia el capitalismo y en esta no hay mucha diferencia con Colombia, solo que éste no tiene sanciones, ni presidentes interinos y tiene una economía más estable que Venezuela. Los colombianos tienen dos vías: la izquierda de P(az)etro, la Colombia Humana (no es el mismo capitalismo de Maduro), o al nazi H(ostil)ernández. Los enemigos de Colombia no son la Venezuela de Maduro, ni los desplazados, ni los pobres que piden mejores condiciones de salud, educación, pensión digna, no. Los enemigos de Colombia son los que han abusado de su credulidad, que han usado a la violencia como fórmula para silenciarlos, que han considerado a la mujer como un objeto y al ser humano como algo invalorable. No ha sido Fidel, ni Chávez, ni Petro; han sido quienes han dominado tu mente para que pienses que el capitalismo y "grandes pensadores" como Hitler y no Bolívar, traen felicidad y beneficios. No Cambiemos a Petro por lo hostil, Cambiemos a Hernández por la Paz. Los bolivarianos soñamos con la consolidación de Colombia.



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración Articulista

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