En memoria del encierro de intelectuales catalanes en Montserrat en protesta del proceso militar de Burgos contra militantes de ETA

Crónicas catalanas / 12 D: Hace 50 años ...

En memoria del encierro de intelectuales catalanes en Montserrat en protesta del proceso militar de Burgos contra militantes de ETA

... Hubo un encierro de intelectuales en Montserrat en protesta contra el proceso de Burgos, donde el dictador Franco se preparaba para ejecutar a seis militantes de ETA. Eran tiempos en que la lucha antifranquista se iba desplegando. Había ya manifestaciones, huelgas o paros en algunas empresas. Era el 12 de diciembre de 1970. El movimiento obrero empezaba a ser importante e iría creciendo año tras año hasta que los dirigentes de partidos obreros lograron desviarlo hacia una lucha parlamentaria dentro de lo que sería llamado "régimen del 78". Pero ese encierro fue un aldabonazo en todo el país e internacional.

Pero volvamos atrás. Aquel 12 de diciembre del 70 muchos y muchas artistas, actrices, cantautores de la nueva canción catalana, algún productor de cine como Portabella, y personas intelectuales catalanistas y, sobre todo, de izquierdas, se reunieron dentro del monasterio de Montserrat, conjurándose a no salir hasta que el régimen de Franco no conmutara la pena de muerte por los de ETA. Eran tiempos en que aún no se habían desplegado las campañas "antiterroristas" y, a pesar de ser terroristas los de ETA, lo que importaba es que eran antifranquistas. Quizás con métodos equivocados, pero antifranquistas. Por lo tanto, había que defenderlos y debíamos impedir el asesinato que pretendía Franco.

Y allí, en medio de toda aquella asamblea que era una mezcla de élites, de personajes y de verdaderos luchadores -mezcla que sólo situaciones como la lucha democrática o la guerra hace coincidir-, allí estaba yo, obrero metalúrgico, electricista, que trabajaba en una empresa prestamista en la SEAT. Mi grupo político, el POR (t), de tendencia trotskista-posadista, dirigido entonces por Jordi Dauder (sí, sí, el actor!), me había encargado ir allí y defender la necesidad de la huelga general. Gracias a un amigo político del grupo, que creo que era arquitecto, pude entrar medio camuflado.

Como era un militante joven, pero disciplinado, cuando me tocó el turno de palabra defendí la necesidad de que desde la asamblea de intelectuales de Montserrat saliera un llamamiento a toda la clase trabajadora de Cataluña y toda España para que fueran a una huelga general que detuviera el crimen. En aquellos tiempos la cuestión nacional, catalana o vasca, no era para mí demasiado importante. Yo iba a lo que creía más directo: que la clase obrera se levantara y, acabando con el régimen de Franco, comenzara una revolución socialista. Entonces se resolverían los problemas nacionales y todas las diferencias.

Tengo que decir que, a pesar de las sonrisas que provocaron mis palabras, dos personas me respondieron públicamente y lo agradecí, aunque no estaban de acuerdo. Uno de ellos el Manolo Sacristán; el otro el Miquel Porter. Y los dos, en un intento de convencerme se refirieron a Lenin y su defensa del derecho a la autodeterminación nacional. Si hoy se reprodujera aquel debate sentiría vergüenza, pero a mis veintiún años todavía tenía mucho que aprender, como rápidamente hice con mi nuevo partido, el PORE.

Pasamos la noche charlando y debatiendo. Aquel ambiente era muy extraño para mí, pero interesante. La asamblea se fue vaciando el día siguiente. Las actrices y actores más reconocidos, como Nuria Espert y otros, habían aparecido el día anterior durante unos minutos para hacer una declamación entusiasta a favor de la libertad, muy aplaudida. Desgraciadamente la función del teatro la esperaba y nos dejó. Otros no pudieron llegar por que la policía ya había cercado el monasterio.

Al día siguiente la resistencia se acabó. Casi todo el mundo se dio por satisfecho por el eco que había obtenido el encierro a nivel europeo e internacional. En verdad esto nos animó. Poco a poco fueron saliendo las personas a las que la policía iba identificando y a alguna la detuvieron. Yo había salido de la cárcel el año anterior, por lo que no me podía arriesgar a una nueva detención, pues ya estaba fichado. Pero de resistir hasta saber que no les asesinarían, esto no lo hicimos.

Un compañero del PSUC (Quim) y yo dormimos en una celda del monasterio con dos militantes de ETA que, supongo, estaban allí como nosotros, "infiltrados" entre tanto intelectual. Quim me decía que él ya conocía aquel "rebaño" y que no hiciera caso de las sonrisas burlonas. Después de esperar un día a que se calmaran las cosas un joven monje nos acompañó por unos caminos ocultos y difíciles, que nadie diría que existían, hasta la estación de Monistrol donde Quim y yo ya llegamos separados y volvimos en casa sin tropiezos en trenes diferentes.

Días después, en una asamblea de la Comisión Obrera de SEAT donde yo militaba como sindicalista, el militante del PSUC Rufino Vas, me dijo "¿Qué hacías tú en el encierro de Montserrat?". Por un momento me asusté, pensando que había salido alguna foto mía en algún periódico. Le pregunté de dónde había sacado la información y me tranquilizó diciendo que fue en una reunión del partido, donde vio fotografías y una película. Le dije que mi partido me había mandado. Así es como un joven electricista se hizo pasar por intelectual. En tiempos de cambios todo parece posible... La revolución lo parecía.

Alfons Bech

Imágenes del diario ARA

 



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Alfons Bech

Militante obrero, y revolucionario marxista. Miembro de de la CCOO, la federación sindical más grande de España. Activista político de L?Aurora y EUiA.

 albech12@gmail.com      @alfonsbech

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