¡Venezuela es grande y su pueblo grandioso!

La historia de los pueblos es la historia de las batallas épicas que libran sus mujeres, hombres, niños y niñas, viejos y viejas, su juventud, su Gobierno, instituciones, policía y Fuerza Armada, por mantener en pie el sueño de su libertad de imperios opresores que intentan doblegarlos y someterlos a dictámenes exteriores, a la barbarie imperialista. Esa es, al menos, la historia de la República Bolivariana de Venezuela. Simón Bolívar, el Padre Libertador de la América, Luisa Cáceres de Arismendi, Hugo Rafael Chávez Frías, María León, «la leona de Chávez» e incluso, la ilustre profesora que días atrás tuvo el desliz de equivocarse, «errar es de humanos», ante las cámaras de la televisión, en ejercicio patrio de su profesión, «error» tan errático, que llevó a sus alumnos y alumnas a corregirle como muestra de cuán ilustrativas han sido y serán, sus nobles lecciones. «Quiero decir que el enseñar y el aprender se van dando de manera tal que por un lado, quien enseña aprende porque reconoce un conocimiento antes aprendido y, por el otro, porque observando la manera como la curiosidad del alumno-aprendiz trabaja para aprehender lo que se le está enseñando, sin lo cual no aprende, el educador se ayuda a descubrir dudas, aciertos y errores.…» (Paulo Freire, Cartas a quien pretende enseñar). Nuestro reconocimiento a tan ilustre docente, que dice mucho del temple de los venezolanos y venezolanas. Están hechos de la misma cerámica de la que está hecho el negro Juan José Rondón, el héroe de la batalla del Pantano de Vargas, aquel peón del hato La Barrosa, que culminó sus días uniéndose a las tropas patrióticas, lideradas por el Padre Libertador, Simón Bolívar, fusilado por el traidor Santander, quien nunca le perdonó el haberlo sacado del puente aquel, en que se escondía cobardemente, mientras el ejército bolivariano compuesto por venezolanos, batallaba por darle libertad a la Nueva Granada y permitir el nacimiento de Colombia la Grande, la Gran Colombia, de la espada de Bolívar y las lanzas de los llaneros venezolanos. ¡Si Rondón no ha peleado todavía mi General! Exclamaba, minutos antes de combatir con sus 14 lanceros a las tropas españolas, recibiendo como respuesta del Padre Bolívar: ¡Entonces salve Ud. la patria, Coronel! Y, al tropel con su reducida compañía ponía en huida a las tropas invasoras en aquella gloriosa batalla del Pantano de Vargas, de julio de 1819. Esa es, la estirpe de la cual están hechos los venezolanos y venezolanas de estos tiempos, en que la barbarie imperialista los ha desafiado y ahora, lo hace esa pequeña molécula, llamada Covid-19. Pero, no hay enemigo por más pequeño que sea, que se estrelle en las fortalezas de un pueblo guerrero y, a la vez, tan pacífico como el venezolano, que ha sabido preservar el legado de sus padres fundadores, en especial, la Independencia. Es el mismo pueblo, que años después llevara a Hugo Chávez Frías a gritarle al imperialismo de EEUU, que les agredía –constantemente- y todavía lo hace: «Aquí en Venezuela hay bastantes sabanas, islas montañas, selvas, tierra y sobretodo bastante pueblo con bastantes cojones para defender la tierra y esta patria de cualquier intruso que pretenda venir a humillar la dignidad de este pueblo…¿Saben otra cosa?, bastante historia hay aquí, bastante heroísmo hay aquí (…) si tuviéramos que terminar nuestra vida como el indio Guaicaipuro o como el Negro Primero (…) estamos listos. Esta patria es libre y seguirá libre para nuestros hijos nietos y generaciones. Daremos nuestra vida, no importa nada, hemos decidido entregársela al pueblo venezolano a la causa de los sueños, la libertad y de la dignidad» Así, el Comandante Chávez, declaraba el Carácter Antiimperialista de la Revolución Bolivariana, en febrero de 2004.

Hoy, la batalla no es con lanzas ni fusiles y cañones, Covid-19 ha retado al pueblo venezolano a combatirle con conocimientos médicos y capacidades gerenciales, para dirigir esta batalla por la vida de todo un pueblo. El Presidente Nicolás Maduro, su equipo de gobierno y los gobernantes estadales y municipales que le acompañan, han tomado las decisiones acertadas que han conllevado a colocar a Venezuela, en el pódium de los triunfadores en la guerra de la humanidad contra Covid-19. Allí está, Venezuela, en la cima de los países vanguardia, junto a China, Rusia y Cuba, exponiéndole al mundo entero sus victorias. Es el país con menor tasa de mortalidad (0,03 por ciento) por 100 mil habitantes en el mundo. Una tasa de recuperación de enfermos por Covid-19 del 50 por ciento. Estadísticas todas, que hablan muy bien del otrora, defenestrado por los medios de comunicación occidentales, Sistema de Salud Público y Gratuito venezolano. Y, también del Privado que se ha integrado como un solo cuerpo para prestarle atención al pueblo venezolano, en esta batalla por la vida. Nuestro ejército de batas blancas, integrado por médicos venezolanos y cubanos. Con ello, se responde el enigma planteado por Torino Economics: ¿Venezuela podrá soportar el embate de la pandemia por Covid-19? Hablan los hechos y las estadísticas, que ubican a Venezuela en el pódium de los tres primeros países de mejor respuesta contra Covid-19, y su curva aplanada es la mejor muestra matemática de que sí es posible derrotar a Covid-19.

Nos preguntamos cómo ha sido posible, después de las millonarias campañas mediáticas emanadas desde los laboratorios de guerra mediática de EEUU, que terminaron convenciendo a miles de compatriotas de que huyeran a los países que integran el Cártel de Lima, y que por miles se han agolpado en nuestras fronteras occidental y sur-oriental, en procura de volver a sus residencias y resguardar sus vidas de la pandemia. Los malos hijos e hijas, que abandonaron su Madre Patria, convencidos por la mediática internacional, que les vendió al «sueño neoliberal» como el mejor de los modelos societarios existentes en el planeta. La dura realidad de la llegada de Covid-19, los hizo entrar en razón, desmoronando las mentiras adquiridas como supuestas verdades y ahora suplican a quien calificaban como «dictador», que los lleve de vuelta a su Patria. En Venezuela, son y serán recibidos, con la gentileza característica del venezolano y venezolana, que en su corazón no tiene cabida para odio alguno, contra quienes huyeron denegando del país en que nacieron, ese terruño cálido y amoroso que los acogió al nacer y los vio crecer, y ahora los recibe de vuelta, a su Patria. Decía, ese ilustre venezolano que fue el expresidente y escritor, Rómulo Gallegos, en su novela Reinaldo Solar: «A ti te parece que el deber de nosotros es la expatriación, y yo opino lo contrario. Creo que nuestro deber está en quedarnos aquí, para sufrir con todo el corazón la parte que nos corresponde en el dolor de la Patria, para desaparecer con ella, si ella perece; para tener la satisfacción de decir más tarde, si ella se salva y prospera: yo tengo derecho a este bienestar porque lo compré con mi dolor».

Venezuela, ha recibido el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud, OMS, el pasado 03 de abril, por el manejo que ha realizado de la pandemia por Covid-19, además, señala la OMS: «…que la infraestructura hospitalaria, las camas de cuidados intensivos y de aislamiento son suficientes en estos momentos, y dice que los casos que tiene Venezuela no refiere ninguna curva de crecimiento exponencial, muy por el contrario, se está cumpliendo el objetivo para que la curva se vaya aplanando, por lo que el crecimiento diario del número de pacientes pueden ser atendidos por el sistema público de Venezuela.» Ello, no es producto de casualidades, sino de causalidades, que bien merecen ser visibilizadas para orgullo de todas y todos, quienes se consideran auténticos venezolanos y venezolanas.

«La Nación que hoy es Venezuela debió redefinir su identidad en varias circunstancias críticas, y en casi todas ellas sectores foráneos o internos impusieron al venezolano una autoimagen negativa.» (El verdadero venezolano, Luis Britto García). Fue, con Hugo Chávez Frías y gracia a él, que los venezolanos y venezolanas, nos reencontramos con lo –auténticamente- venezolano, nuestra cultura originaria y sentirnos orgullosos: «La identidad venezolana después de la irrupción de Chávez pretende por una parte excluir al que de alguna manera fue dominante en el pasado. Blanco, rico, político, cercano a otras culturas, especialmente aquellas que pertenecen a los hemisferios norte y occidental. Por la otra, destacar la originalidad del pueblo base, del amerindio, de su fusión con el negro oprimido. Porque, las formas del poder que proporcionaban esa identidad al blanco provenían de que "no sólo se trataba de reverenciar adecuadamente (…) sino de destacar las diferentes artes que se poseían. Eran modos de hacerse buen ciudadano"» (¿Defender la identidad o globalizarnos?, García Canclini). Hoy, gracias a esta batalla contra Covid-19, debemos relanzar este sentimiento de lo auténtico venezolano y vernos expresados en la primera línea de combate, nuestros ejércitos de batas blancas, compuestos por virólogos, epidemiólogos, bacteriólogos, macrobiólogos, bionalistas, médicos, enfermeras y enfermeros, camilleros y camilleras, personal obrero y administrativo de nuestro Ministerio del Poder Popular de la Salud, que está en el combate diario para garantizar la vida y la salud del pueblo venezolano. Nuestro Instituto Nacional de Higiene, Hospitales Centinelas y CDI. En fin, nuestro Sistema de Salud en su componente humano, sin el cual el acto de preservar una vida, no sería posible. Son ellos y ellas, a quienes toca visibilizar, como héroes de esta gesta épica que está librando la Nación venezolana contra el poderoso Covid-19, que ha logrado derrotar y someter al imperio más bárbaro y cruel que ha padecido la humanidad en toda su historia: los EEUU.

Post Scriptum: Para la reflexión: «El parásito intracelular alias "coronavirus" procede principalmente de una cepa de larvas del VIH-Sida cruzadas con larvas de helmintos de Fasciola Hepática, agregando segmentos del ADN humano de crecimiento embrionario, cultivadas en laboratorio en líquido amniótico de mujeres embarazadas. El coronavirus está diseñado en laboratorios para atacar específicamente órganos del cuerpo humano de las razas chinas y las étnias latinoamericana. Invade principalmente el páncreas, la columna, el hígado, el cerebro, la zona del peritoneo, los pies, los riñones, la sangre y el timo. Los huevos de parásito se diseminan por sobre todo a través de los pollos, de las vías respiratorias, y el trance de la interacción intima sexual. » (Dr. Prof. Ph. Sirio Quintero, Especialista en Nanotecnología, CORONAVIRUS MAPA DE LA ESTRUCTURA GENÉTICA Y ANTIDOTO CONTRA EL PARÁSITO INTRACELULAR)

Caracas, 18-04-2020



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Henry Escalante


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