A propósito de ser ciego

Madurismo se irá pero entregará telecomunicaciones a China, Metro de Caracas a Rusia y CVG a Turquía

Desde el momento en que el madurismo se levantó de la mesa de negociación en Barbados, sobre la cual aspiraba que durara "meses y años", comenzamos a escribir la parte final de este barbarie política. No obstante, éstos han encontrado en la entrega de la patria, o sea, mal llamadas "asociaciones estratégicas", la mejor manera de quedar con amplios escudos antes de entregar el poder político, es decir, ceder al capital trasnacional las empresas que han quebrado a todos sus benefactores políticos, con lo cual garantizan no sólo que sus "aliados" sigan con el poder económico en Venezuela, sino que los maduristas se quedarán con una buena cuota de las concesiones que piensan realizar con aprobación de la "constituyente", montos que serán cancelados en millones y millones de rublos o yuanes, y que están siendo colocados entre los distintos condicionantes para llegar hasta una salida política.

Por supuesto, que esas jugadas políticas y económicas que el madurismo ha comenzado a tejer como parte de una nueva estrategia para intentar abandonar el poder en la mejor situación posible, es algo que Estados Unidos ha negado, pero que la Unión Europea y Noruega como grupo de diálogo y nación mediadora respectivamente, simpatizan porque consideran que independientemente de quienes estén al frente de tales empresas, las mismas apartadas del control político del madurismo, existe la suposición de que funcionarían de manera eficiente y eficaz en un tiempo relativamente prudencial, contribuyendo con ello a la recuperación económica de Venezuela, y obviamente, evitando que el flujo migratorio continúe aumentando hasta niveles insoportables para las naciones vecinas.

En tal sentido, ya no es secreto que la gigante asiática Huawei ha comenzado en la capital de la República a sustituir la red de cables – muchos de ellos robados - y deteriorada "fibra óptica" de las empresas Cantv y Movilnet, y en cualquier momento, es casi seguro que veremos una cadena presidencial con bombos y platillos en donde se nos informará de esta "nueva alianza", china-venezolana, y aunque, Estados Unidos haya ampliado las sanciones hasta cualquier empresa que negocie con el neototalitarismo, es indiscutible que para alcanzar un acuerdo entre madurismo y oposición, pues reviste que una praxis como la descrita pueda ser llevada a cabo, precisamente para comenzar a evadir y combatir las medidas que el imperio ha generado en contra del régimen, y como parte de las cesiones que sean originadas en el sector anti-madurista.

Y en analogía del contexto anterior, la gigante rusa ferroviaria Transmashholding¹ que ya inició operaciones en Argentina para reparar y hacer mantenimiento a una importante cantidad de trenes de ese país – por cierto de tecnología china - también está jugando activamente para entregarle inicialmente toda la red del Metro de Caracas, e incluso la posibilidad de que concluyan el tramo que nunca se concluyó desde Guarenas – Guatire. Verbigracia, el madurismo asesorado por ese grupo de gobiernos "aliados", al parecer comienza a entender que de alcanzar unas eventuales elecciones presidenciales, debe hacerlas en condiciones favorables de inversión, obras y entradas de divisas, y que la forma de máxima presión contra Trump estaría asociada en dejar al país en una reactivación económica necesaria, pero bajo el control absoluto de las naciones que no son precisamente las mejores amigas de Estados Unidos.

Y si lo anterior no fuera suficiente, el madurismo conociendo que los turcos han sido sus potenciales compradores de oro en la devastada zona de Canaima, pues aprovechando que esa nación de acuerdo con cifras internacionales, sería la segunda exportadora de acero en la construcción del mundo², saben que la articulación perfecta para la explotación tanto de una piedra preciosa y del hierro, sólo es a través de permitir que los grupos empresariales del país que controla Erdogan se asocien, y queden aunque sea con un gobierno distinto al madurismo, explotando una de las zonas más ricas de Venezuela prácticamente para ellos en solitario, y en este caso nos referimos a la entrega de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).

No hay nada que pueda hacerse para generar una negociación sin que ambas partes en conflicto cedan en sus pretensiones. Ahora la pregunta estaría si la oposición y Estados Unidos están dispuestos a permitir que estos consorcios sean los dueños en lo sucesivo de semejantes empresas, o negar tales posibilidades. Y todavía falta la discusión sobre la industria petrolera. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

¹https://mundo.sputniknews.com/economia/201804091077731341-rusia-america-latina-economia-cooperacion-buenos-aires-transmashholding/

²https://www.elespectador.com/opinion/la-calidad-del-acero-turco-esta-en-linea-con-los-estandares-internacionales-columna-728230

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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