Hipocresía internacional

De nuevo, una vez más, con total impunidad, el gobierno de Israel bombardea y ametralla la ya ocupada franja de Gaza, con el resultado de una decena de palestinos asesinados y casi 35 heridos. Pero esta vez no sólo fueron misiles que impactaron viviendas y vehículos, ni solamente balas que acribillaron a civiles indefensos, esta vez el ejército israelí, burlándose y desafiando los acuerdos internacionales sobre armas prohibidas, sin ningún recato ni preocupación por la reacción de organismos como la Organización de las Naciones Unidas, utilizó una nueva clase de explosivos, que contienen materiales tóxicos radioactivos, que causan daños a largo plazo, de manera que, si el efecto traumático de la explosión y de los proyectiles no alcanzan a matar, los daños posteriores producidos por la radioactividad sí producirán ese resultado.

El informe de los especialistas médicos sobre el caso señala claramente como los palestinos heridos en sitios no mortales como brazos y piernas, luego de las amputaciones necesarias efectuadas quirúrgicamente en los hospitales, eran víctimas en otras zonas del organismo de quemaduras internas graves, acompañadas de intenso sangramiento, que llevaban irremediablemente a la muerte de los pacientes. Como consecuencia de esta grave situación, casi el 70 por ciento de los palestinos heridos en estos ataques militares terminan falleciendo. Sin lugar a dudas, que quienes agreden de esta forma no están sólo combatiendo para obtener un triunfo militar, sino que se trata realmente de una guerra de exterminio, con la que se quiere borrar a todo un pueblo, toda una nación, de la faz de la tierra, algo idéntico a lo que instrumentó Adolfo Hitler en su momento, durante la Segunda Guerra Mundial.

La supremacía de una raza o de un pueblo, que se considera superior por sus características físicas y mentales o que se llama a sí mismo el “elegido” de Dios, la raza aria en el caso de los nazis ayer y el pueblo judío en el caso del Estado de Israel en el presente, sólo se obtiene mediante el exterminio de las otras razas y pueblos o de aquéllas que se consideren enemigas, en el caso de Hitler, los judíos, responsables de los problemas alemanes de entonces, exterminados en campos de concentración, y en el presente la de los palestinos, quienes defienden su derecho a vivir en sus territorios ancestrales, masacrados a la vista de todo el mundo, una diferencia con el pasado, en su propio país y en sus propios hogares.

Nada puede justificar un genocidio como el que el Estado de Israel ejecuta impunemente en Palestina. Y aquí viene el componente de hipocresía y de cinismo de los organismos internacionales y los países poderosos, primeros llamados a garantizar el respeto de los de rechos humanos, muy activos en el pasado en los juicios contra los gobernantes nazis derrotados en la guerra; muy diligentes contra Milosevic, contra Noriega, Hussein, y muy dispuestos a actuar en Ruanda y en otros casos, en sitios que no afecten los intereses de los poderosos y sus más firmes aliados. Allí están, actuando contra Irán, porque ejerce su derecho de utilizar energía atómica para su desarrollo. Allí los vemos, aplicando sanciones a la República Democrática y Popular de Corea, porque no acepta que unos tengan armas atómicas y otros no las puedan tener.

¿Y qué medidas y sanciones contra la ocupación estadounidense de Irak y el exterminio del pueblo iraquí? Allí están las cárceles secretas estadounidenses en varias partes del mundo, donde existen prisioneros a quienes se les han violado todos sus derechos. ¿Qué medidas fuertes ha tomado la ONU en este caso? Allí está la decisión del Congreso de EEUU aprobando las torturas, retrotrayendo a la humanidad a épocas que se creían completamente superadas. ¿Cuál es la posición del mundo democrático en relación con esta decisión? ¿Se ha pronunciado contundentemente Europa o vergonzantemente calla ante el poder imperial más fuerte? Hipócritas y cobardes, además.

Israel debe detener el genocidio del pueblo palestino. No puede seguir actuando basado en el “holocausto” sufrido. Que ayer hayan sido masacrados no les da ningún derecho de ser los asesinos y genocidas de hoy, cuando deberían ser los primeros en enfrentar genocidios y despojos. Los juicios de Nuremberg condenaron el genocidio de judíos, gitanos y rusos por los alemanes nazis; en el futuro, los nazis de hoy tendrán que responder por el genocidio de palestinos, libaneses y tantos otros.


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Luis Fuenmayor Toro


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