Un asesino, el jefe de una ONG

Recientemente vimos en varios medios mercantiles de comunicación, nacionales e internacionales, el siguiente titular: "Caracas es la ciudad más violenta del mundo", según afirma la ONG de México Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, dirigido por el siniestro personaje José Antonio Ortega Sánchez. Tal señalamiento surge de un informe realizado en el 2015, sobre las 50 ciudades más violentas del mundo, en cuanto a asesinatos cometidos; en donde se incluyen otras siete ciudades venezolanas: Maturín (5°), Valencia (7°), Ciudad Guayana (11°), Barquisimeto (20°), Cumaná (24°), Barcelona (34°) y Maracaibo (49°).

Leyendo tal informe en http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/biblioteca/prensa/send/6-prensa/231, nos encontramos con esta perla:

Como señalamos en anteriores estudios, representa un gran desafío determinar la real incidencia de los homicidios dolosos de este país [Venezuela], pues los gobernantes en lugar de transparencia y rendición de cuentas prefieren el ocultamiento o la propaganda, muchas veces basada en mentiras. Por tanto, en la mayoría de los casos las cifras oficiales o no existen o no son confiables, por lo cual tuvimos que recurrir a fuentes alternativas de información (la prensa) y una serie de deducciones.

Para los datos de Caracas, aparecen como fuentes de esta ONG mexicana, los portales digitales entornointeligente, biendatiado y elestimulo; para Maturín, El Pitazo; para Valencia, El Carabobeño; para Ciudad Guayana, Correo del Caroní; para Barquisimeto, Noticias Barquisimeto; para Cumaná, El Nacional; para Barcelona, Diario Metropolitano, En Oriente, El Tiempo, Mundo24 y El Norte; y para Maracaibo, La Verdad y El Universal.

Por su puesto que algunos países cuestionaron este informe, como el Instituto Cisalva de la Universidad del Valle de Colombia, dedicado a investigar acerca de la violencia y los observatorios sociales, explicando que "muchos de los datos están errados. Ese ranking no tiene una fuente primaria o verificada de dónde sale la información"; mientras que el Instituto Igarapé de Brasil, creador de un monitor de homicidios en el mundo, cuestionó tal ranking: "Hay una creciente controversia sobre los números (…) la ONG mexicana listó a Caracas (con una tasa de homicidios de 119,87 por 100.000) en el top, pero su metodología es cuestionable. No es sorprendente que haya sido rechazada por las autoridades venezolanas. Su estimación se hizo sobre la base de una muestra extraída de una morgue de la capital y los suburbios. Al parecer, estos datos incluyen muertes tanto intencionales como homicidios no intencionales, incluyendo accidentes automovilísticos".

Por su parte, el portal salvadoreño El Faro asegura en un artículo que "El listado de esta ONG mexicana, que agencias internacionales de prensa y prestigiosos medios de referencia elevan a categoría de verdad absoluta, lo descartamos como fuente confiable hace dos o tres años, y lo hicimos por una sencilla razón: los errores y las ligerezas detectados son demasiado grave".

Pero conozcamos un hecho acontecido el 23 de marzo de 1994, cuando el director de esta ONG Ortega Sánchez, siendo agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) de México, fue detenido al correr y presentar muestras de sangre en su ropa, después que asesinaron en Tijuana al candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio.

Al practicarle a Ortega Sánchez la prueba de rodizonato de sodio, para saber si había accionado alguna arma de fuego, esta dio positiva, al igual que la prueba sobre la muestra de sangre (A positivo), el mismo tipo de Colosio; sin embargo, tal sospecha fue extrañamente descartada y Ortega Sánchez fue dejado en libertad por las autoridades federales, a pesar de la manifiesta negativa del jefe de la policía de Tijuana, Federico Benítez, quien días después fue asesinado en extrañas circunstancias, así como quince personas más entre políticos, directores de seguridad y agentes del ministerio público que adelantaban la investigación.

Años más tarde, el ex dirigente de la corriente crítica del PRI, Democracia 2000, Ramiro de la Rosa Bejarano, declaró: "el verdadero asesino físicamente, el que materialmente ejecutó a Luis Donaldo Colosio fue el ex agente del CISEN que estaba a las órdenes de José Córdova Montoya, José Antonio Ortega Sánchez, cuyo físico es parecido al de Mario Aburto" (único acusado del vil asesinato, condenado a 42 años de prisión).

Para colmo y cerrando con broche de oro, este personaje siniestro, Ortega Sánchez y su ONG, fueron elogiados por el entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, al calificarlos en marzo de 2008 de la siguiente manera: "Ustedes son unos luchadores admirables (…) los felicito y mi gratitud, ustedes son mis socios antiterrorismo".



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Sergio García Ponce

Ex-vicerrector de Desarrollo Territorial de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

 sagarciap@yahoo.es

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