¿Por qué la Fuerza Aérea Colombiana sabotea la paz?

La paz puede hacerse una realidad a condicion de que la reclamada depuracion de las Fuerzas Armadas y el cambio de sus manuales contrainsurgentes y anticomunistas se de rapidamente.

La Fuerza Aerea Colombiana, ejecutora de las mas siniestras acciones contra la resistencia campesina revolucionaria, se erige en la punta de lanza del sabotaje de la ultraderecha militarista contra los tratados de paz.

La provocadora y arbitraria presencia de los aviones Kfir de la Fuerza Aérea colombiana en los cielos de Cartagena en momentos en que el Comandante Timoleon Jiménez pronunciaba su histórico discurso para dar acogida a los Acuerdos de paz que ponen termino al prolongado conflicto armado nacional, es un clarísimo síntoma de lo que nos espera en la transición hacia la paz para impedir que la misma se haga realidad mediante la aplicación de los pactos alcanzados en materia política, agraria, cese bilateral del fuego y justicia.

Un potente bloque de ultraderecha se está reorganizando para sabotear e impedir que la paz cobre forma, para mantener el miedo, la violencia, la intimidación y el atropello a los más débiles de la sociedad.

Dicho bloque retardatario tiene como eje articulador el denominado Centro Democrático de Uribe Velez, conocido caballista y parapolítico de vieja data.

Pero allí concurren otras facciones y pandillas violentas que se identifican en prácticas sangrientas.

En este caso concreto me refiero a núcleos muy poderosos de las Fuerzas Armadas, con oficiales fascistas y anticomunistas, que, en el simulado y obligado reposo actual, preparan el zarpazo a la paz.

Por los hechos sombríos y prematuros de Cartagena, queda en evidencia que es en la Fuerza Aérea donde se mueven los mas peligrosos halcones adictos a la guerra y al ataque a las conquistas democráticas y progresistas incluidas en el Pacto de la paz firmado con las Farc.

La FAC, cuyo actual comandante es Carlos Eduardo Bueno Vargas, es una de las ramas de las Fuerzas Armadas de Colombia, protagónica en años recientes de las más siniestras operaciones de exterminio y aniquilación de los dirigentes e integrantes de la resistencia campesina revolucionaria.

Está integrada por 14 mil unidades y está organizada en diversos comandos. En cada comando existen Grupos Aéreos que se encargan de la administración de Escuadrones con funciones específicas: Combate, Transporte, Formación, Inteligencia y Evacuación médica/CSAR.

La FAC es un nido de elementos anticomunistas y contrainsurgentes con amplia influencia de las doctrinas imperialistas difundidas en las escuelas militares gringas a las que tienen acceso permanente los militares colombianos, quienes regresan a darle aplicación a los catecismos impartidos por los gorilas del Norte.

Esa formación retardataria es la que nos explica el desempeño autoritario y antidemocrático de la Fuerza Aérea Colombiana y sus más altos oficiales.

No es de extrañar que desde tal referente institucional se alimenten grupos paramilitares extremistas, encaminados al exterminio de los dirigentes del nuevo movimiento que conformen las Farc en virtud de los consensos alcanzados recientemente.

La cosmovisión que prevalece en la FAC es la misma que está instalada en Brigadas, Batallones y comandos militares y policiales.

En esos términos se torna prioritario adelantar la más amplia depuración de los institutos armados del gobierno y modificar las doctrinas y manuales anticomunistas que apalancan el comportamiento contrainsurgente y ultraderechista de las unidades armadas.

De no darse esta trascendental medida es seguro que la paz no avanzara a los ritmos deseados y los obstáculos crecerán porque desde los espacios militares actúan potentes factores adversos al fin de la guerra.

A la luz de los graves hechos de Cartagena, debe ser la Fuerza Aérea el primer lugar en que se dé un revolcón estremecedor para excluir de allí los elementos provocadores que están dispuestos a ejecutar operaciones demenciales que pongan en riesgo la paz ansiada por millones de colombianos.

Quien debería dar un paso al costado, en primer lugar, es el actual Comandante de la FAC, Carlos Eduardo Bueno Vargas y su camarilla de peligrosos asesores.



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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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