Masacre en Dallas ¿otra pantomima de EEUU?

Esta semana nos sorprendió la noticia de la muerte de un afroamericano, de nombre Philando Castile, a manos de un agente de la policía de Dallas. Este hecho provocó la indignación de la comunidad afroamericana y se iniciaron una serie de protestas contra la violencia policial en varios lugares de los EEUU.

La novia del joven tomó un video cuando el policía disparaba varias veces a Castile, luego de haberlo mandado a detener su automóvil debido a que llevaba una de las luces traseras averiadas.

Esa misma semana, otro hombre negro, Alton Sterling, fue asesinado por otros dos policías blancos quienes le dispararon a quemarropa cuando lo tenían sometido en el suelo en Baton Rouge, Luisiana. Ambos hechos han provocado numerosas protestas en todo el país.

“Casualmente”, en las protestas en Dallas, un ex-militar estadounidense, francotirador, de “origen afroamericano”, Micah Xavier Johnson, “mató a tiros a cinco policías”. De inmediato el suceso se convirtió en la noticia más importante en todos los medios de comunicación del mundo. La “masacre de Dallas” pasó a ser la muerte de estos agentes policiales y precisamente a manos de un “negro”, y, se borró de los titulares mediáticos el asesinato de los dos afroamericanos por parte de la policía. Estos pasaron a ser las víctimas.

Toda esta trama me llamo la atención e inicie una búsqueda en Google de las imágenes y videos de los policías asesinados por el francotirador. Cuál fue mi sorpresa: ni una sola foto, ni un solo video en el que se vea alguna imagen clara de estos policías abatidos. De la gran cantidad de personas y policías que se encontraban en el lugar cuando se inició el tiroteo, nadie tomo un video ni una foto en el que se vea alguno de estos policías. No se trata de ser amarillista ni de un morbo a las imágenes de sufrimiento sino de que es algo curioso que siendo un hecho tan grave no hallan imágenes que muestren o den fe de lo hecho por este supuesto francotirador. Si buscamos en Google o YouTube imágenes y videos de policías abatidos en protestas en Venezuela se conseguirán un montón.
Este supuesto francotirador logró desplazar y anular las protestas en contra del odio racial mostrado por algunos agentes policiales estadounidenses. Ya no se trata de que unos policías asesinaron a unos afroamericanos sino de que un afroamericano asesino a unos policías blancos.

Varios razones me llevan a poner en duda la veracidad de esta masacre, y, por otra parte, me permite analizar como actúa el gobierno de EEUU en el manejo psicológico a nivel colectivo.

Razón 1: la aparición del francotirador invisibilizó y neutralizó las protestas por la violencia racial en contra de la comunidad afroamericana.

Razón 2: inexistencia de imágenes o videos que muestren claramente lo ocurrido a los agentes policiales.

Razón 3: al supuesto francotirador lo explotaron con lo que se desaparece el cuerpo del supuesto asesino.

Razón 4: según los medios de comunicación el supuesto asesino dijo que quería matar a policías blancos en represalia por lo que estos hicieron y que no tenía mayores razones para asesinar a 5 policías y herir a otros.

Razón 5: el supuesto francotirador era un soldado de primera clase, recibió una medalla de reconocimiento tras su servicio en Afganistán, no tenía historia criminal ni pertenecía a ninguna organización política ni terrorista; trabajaba como ayudante para atender a niños y adultos con problemas mentales. Se supone que los militares estadounidenses tienen una preparación psicológica de alto nivel, que tienen elevados niveles de amor patrio y respeto a las instituciones, cómo se explica entonces que haya tomado la decisión de asesinar a un grupo de agentes policiales solo por no estar de acuerdo con el actuar de estos. Cómo entró a trabajar ayudando a niños y adultos con problemas mentales.

Razón 6: el presidente Obama asistió a los actos fúnebres de los policías asesinados pero no al de los afroamericanos asesinados por la policía. De esta manera le da más fuerza al francotirador y queda disminuido la violencia racial generada por los policías.

Razón 7: la serie de películas de la Trilogia Bourne narra la historia de una organización secreta estadounidense que utiliza un grupo de militares que recibieron un entrenamiento traumático, con la finalidad de poder controlarlos mediante la activación con un celular para que realicen asesinatos selectivos.

Esta película semeja la Programación Monarca, la cual es un método de control mental de la CIA, orientado hacia la modificación del comportamiento y creación de un esclavo controlado que puede ser activado en cualquier momento para realizar cualquier acción requerida por el controlador. Se inocula un alter ego que puede ser activado y programado por los controladores. En cualquiera de las películas de la serie Bourne se observan los métodos de entrenamiento y luego la activación del alter ego para que realice el asesinato seleccionado. En el caso de la masacre de Dallas, podíamos suponer que estamos en presencia de un soldado programado y que se activó para que llevara a cabo los asesinatos de los policías, partiendo del supuesto de que es verdad que haya habido estos asesinatos. Según los mismos datos aportados por los medios de comunicación y las instituciones oficiales estadounidense, el francotirador no tenía antecedentes penales ni de uso de la violencia en su ejercicio como militar, su participación en la guerra en Afganistán fue en el servicio de ingeniería no en combate, y se desempeñaba como trabajador en un centro de atención a niños y adultos con problemas mentales, lo cual da un indicio de cierta sensibilidad social. Sin embargo, “decidió” matar un grupo de policías justo en el momento en que se estaban realizando movilizaciones de protestas en los EEUU. Un afroamericano asesino a unos blancos porque estos mataron a unos negros. De esta manera pierde sustento las protestas y la institución policial emerge como víctimas y héroes, desapareciendo las razones para que se lleven a cabo las movilizaciones de condenas a la violencia racial policial. Y, por otra parte, se legitima el uso de métodos súper violentos, como un robot con explosivos, para dominar rápidamente una eventualidad X que se quiera controlar.

Como conclusión vale referir que muchas de estas técnicas de programación psicológica son aplicadas en gran escala a través de los medios de comunicación, noticias, películas, videos musicales, anuncios, y shows televisivos.


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Ysrael Salinas


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