La sorprendente candidatura de Sanders

La carrera electoral que apenas comienza en Estados Unidos pasará a la
historia de esa nación como escenario singular de candidaturas
extremas dentro de la restringida oferta política que caracteriza
estos procesos en el país que se autoproclama campeón de la democracia
en el planeta.

Quien primero alarmó al presentar sus cartas como aspirante a la
candidatura por el partido republicano fue el multimillonario Donald
Trump, con un imponente respaldo espontáneo de las filas de esa
formación política a un programa de corte fascista defendido con mañas
casi populistas.

Trump dejó atrás, en los primeros de meses de campaña, a las más
destacadas figuras aspirantes del partido republicano, entre las
cuales estaban el ex gobernador de la Florida Jeb Bush -hijo y hermano
de presidentes de Estados Unidos-, y varios senadores, gobernadores y
figuras prominentes de la política y las finanzas.

Sólo el fenómeno de Donald Trump y la evidencia de los graves peligros
que derivarían para Estados Unidos de la presidencia de un personaje
tan tremebundo (cuya ascensión es considerada posible a partir de las
de otros “prohombres” no menos temibles llegados a la Casa Blanca como
Richard Nixon, Ronald Reagan y George W. Bush, Jr) ha sido capaz de
encubrir la trascendencia del ascenso de las posibilidades del
candidato demócrata Bernie Sanders.

Surgido en las barriadas pobres del Bronx  neoyorquino, Bernie
Sanders, ha venido a ofrecer a los estadounidenses nada menos que una
invitación a que lo acompañen en una revolución política que frene a
la clase multimillonaria poseedora de todas las riquezas.

Sanders se convirtió así, de pronto, en el único político
estadounidense que propugna un cambio real, tanto en política nacional
como extranjera desde la posguerra fría y se presentó  con un lenguaje
inusitado que, pese a provenir de un político veterano de 74 años de
edad - el más viejo de todos los precandidatos-, se convirtió en la
voz de los jóvenes en estas elecciones.

El hecho de que el discurso de un anciano atraiga fuertemente a los
jóvenes, es garantía de que no se trata de la forma de su mensaje
sino, definidamente, de su contenido.

Sanders ofrece nada menos que poner fin a casi cuatro décadas de
políticas neoliberales aplicadas por ambos partidos, dentro del país
que encabeza el capitalismo en el mundo.

Promete un cambio de la relación de su país con Puerto Rico y con toda
América Latina, lo que implica poner fin a toda forma de intromisión
en los asuntos internos de sus vecinos, al apoyo a las dictaduras y a
tantas desapariciones y torturas de luchadores por el cambio que se
hicieron extremas durante la Operación Cóndor que concertó acciones
entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales en las décadas de
1970 y 1980 había en Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay,
Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, con coordinación general
de Estados Unidos,.

Es particularmente interesante el hecho de que el sorprendente apoyo a
una orientación política estadounidense hacia la izquierda, esta vez
no proviene solamente de jóvenes estudiantes, inmigrantes y
trabajadores situados fuera del “establishment”, como ocurrió en los
años 1960 y en otros momentos de la historia de la nación
norteamericana, sino que es fuerte en otras edades de ciudadanos
insertadas plenamente dentro del “establishment”.

Sanders condena por su nombre la avaricia de Wall Street, la
corrupción del sistema electoral y político, y el robo del futuro de
los jóvenes y de los trabajadores estadounidenses.

Su mensaje ha despertado el recuerdo de gloriosas luchas por la
igualdad, por los derechos civiles, por los derechos laborales y de
los inmigrantes.

Sanders ha sido ignorado o atacado por los grandes medios
corporativos, por los expertos y por la cúpula del propio partido que
lo patrocina, pero casi siempre ha dejado atónitos a los grandes
medios corporativos y a los contrincantes que han presagiado su
debacle, manteniéndose como una opción real desde que lanzó su campaña
el pasado año hasta el día de hoy.

A quien haya conocido las características de la casi nula politización
del estadounidense medio como resultado de la intensa presión  que
ejerce el “establishment” en ese terreno, le resulta una
extraordinaria sorpresa que, con una plataforma como la que ofrece
Bernie Sanders, un aspirante a figurar como candidato a la Casa
Blanca, pueda llegar más allá de los primeros debates internos del
partido que lo patrocine, cualquiera de los dos que pujan por llegar a
la presidencia cada cuatro años en un país tan dominado por Wall
Street y el complejo militar.

Sorprende que donde la población hasta hace tan poco temía a la
palabra socialista, el apoyo a Sanders haya llegado a tanto.



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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