Crónicas palestinas

Jerusalen

Es la primera vez que voy a Israel y Palestina. Hace tiempo que quería ver la realidad de ambas naciones. La primera noche y primer día, sin apenas contacto con sus habitantes, ha sido para ver, dejarme impregnar y observar.

Llegamos de madrugada porque se retrasó el avión. No se dan apenas explicaciones de porqué salimos tan tarde de Barcelona, sólo disculpas. Cogemos un pequeño bus que nos lleva volando –sin que casi sea una expresión literal sino realmente- de Tel Aviv a Jerusalén. El Hostel está lleno, hay ruidos, dormimos poco. Pero lo suficiente como para adentrarnos al día siguiente a los barrios árabe y judío.

Cruzamos la puerta de Damasco. Uno tiene la impresión que cruza un umbral que le lleva a otro tiempo pasado. La calle que tomamos está llena de tiendecitas. Es como un mercadillo toda la calle. Nos vamos a desayunar a un restaurant muy antiguo, de principios de siglo pasado. Allí pido una torta que está hecha con harina, aceite de oliva, sésamo y hojas de romero bien molidas, entre otros ingredientes. Nos sirven jugos de naranja exprimida y de tapas rodajas de tomate, pepino y unas aceitunas verdes. Está estupendo.

Sentados en la terraza oigo a un guía que explica una historia del pasado. Un hombre llamado Jesús fue condenado a morir crucificado hace 2000 años. Y en la esquina enfrente nuestro se cayó por tercera vez. Me imagino el hombre sufriendo y el gentío chillando. La calle que allí empieza se llama, en castellano, Vía Dolorosa. Miro la piedra que sobresale, muy pulida por el paso de tantos pies, monturas, carruajes, y me imagino que fue allí donde tropezó. Pienso que dos mil años no están tan lejos.

Delante de nosotros se halla el antiguo orfelinato austríaco. Este edificio enorme, majestuoso, ahora está reconvertido en una especie de bar y de museo. Dicen que es donde se sirve el mejor café (supongo que expreso) de Jerusalén. El precio nada barato también lo indica… Desde arriba se divisa todos barrios antiguos de Jerusalén: el árabe, el judío (quizás el más chico), el armenio, el cristiano. Jerusalén podría ser el ejemplo de las ciudades multiétnicas del futuro. Pero necesitaría que el Estado lo facilite. Y hace lo contrario.

En el museo del antiguo orfelinato he mirado una exposición de fotos sobre Gaza. Es el relato del día a día de la gente de allí, sobreviviendo a los bombardeos. Imágenes de mujeres y hombres crispados, de vidas rotas, de juguetes rotos, pero también hay sonrisas de niños. La vida, como la briza de hierba, se cuela por la menor rendija.

Hemos visitado los lugares sagrados. Al de los musulmanes no hemos podido entrar, está prohibido para no musulmanes. Al muro de las lamentaciones sí hemos podido. Tantas veces que lo he visto en reportajes, en las noticias, por televisión… No me ha parecido un lugar donde fuera gente más fanática que la de cualquier otra religión que entra a su templo. Sin embargo si me ha llamado la atención y la voluntad de algunos de mantener una indumentaria tan estrafalaria como lo podría ser una sotana, un turbante o un burka.

La visita a ese santo lugar me ha impresionado cuando he visto a niños con el pelo recortado y largos mechones formaban ritualmente delante del muro o recogían agua para sus abluciones ante la fuente. La imagen del niño palestino de un año y medio quemado por los colonos se me ha venido a la cabeza y he pensado ¿serán esos niños ultraortodoxos de hoy otros colonos que actúen como criminales contra sus hermanos palestinos mañana? Todo depende de la educación que se les dé, del clima en que crezcan.

Y se me viene otra pregunta a la cabeza ¿podrán librarse los niños palestinos y los judíos de la actual política del Estado de Israel de fomentar ocupaciones y más ocupaciones de tierras palestinas por jóvenes colonos palestinos? Los niños palestinos y los judíos deberían tener la oportunidad de convivir en paz. Sino no habrá paz para nadie.

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Alfons Bech

Militante obrero, y revolucionario marxista. Miembro de de la CCOO, la federación sindical más grande de España. Activista político de L?Aurora y EUiA.

 albech12@gmail.com      @alfonsbech

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