BRICS: ¿El turno del Sur?

A grosso modo, las economías emergentes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica constituyen nada menos que el 43% de la población mundial, con un PIB mundial tan elocuente de un 21%, cuyo valor tiende a incrementarse anualmente, aparte de activar el 20% de la inversión mundial. Este hecho ya de por sí le otorga una importancia capital a dichas economías, especialmente cuando se observa el declive de las economías europeas y estadounidense, a pesar que sus grandes empresas transnacionales ejercen, prácticamente, un control dictatorial sobre todo el sistema capitalista mundial, asistidas en todo momento por el poderío militar de sus respectivos gobiernos. Por ello, cualquier iniciativa del grupo BRICS tendría su repercusión inmediata en el sistema económico del planeta, afectando sobre todo la preeminencia estadounidense, la cual ha buscado apuntalarse a través de la guerra y de los Tratados de Libre Comercio establecidos con algunas naciones de nuestra América. 
 
De allí que la declaración conjunta de los BRICS en la cumbre realizada en Brasil, donde asumen el compromiso de respeto al derecho internacional (hoy vulnerado impunemente por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN ante la mirada impávida y cómplice de la ONU), el multilateralismo político (estimulado desde nuestra América por Hugo Chávez, Fidel Castro, Rafael Correa, Evo Morales y otros mandatarios de la región, impulsando la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, el Mercado Común del Sur, la Unión de Naciones Suramericanas, y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), el desarrollo económico, la equidad social, el crecimiento sostenible y la preservación del medio ambiente, viene a ser un hito importante en la búsqueda de un equilibrio económico que beneficio especialmente a los países del sur.
 
En este sentido, la posición de los BRICS respecto al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (surgidos de los acuerdos de Bretton Woods), que son organismos que defienden únicamente los intereses económicos norteamericanos y de los países industrializados, proyecta un cambio de primer orden en cuanto a las relaciones económicas internacionales, dándoles un nuevo tinte que supera el estado de dependencia y de explotación a que fueran sometidos nuestros países durante siglos a manos de los grandes países industrializados. Tal como lo reconoce Fidel Castro: “En la Declaración de los BRICS, aprobada el 15 de julio de 2014 en Fortaleza, se aboga por una mayor participación de otros países, especialmente los que luchan por su desarrollo con miras a fomentar la cooperación y la solidaridad con los pueblos y de modo particular con los de América del Sur, se señala en un significativo párrafo que los BRICS reconocen en particular la importancia de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en la promoción de la paz y la democracia en la región y en el logro del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza”.
 
Si todo esto llega a cumplirse a cabalidad y la preponderancia de los BRICS se consolida a través del tiempo, podríamos ser optimistas respecto al destino de nuestros países y concluir en que, finalmente, le llegó el turno al sur.-


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Homar Garcés


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