ETA y la conquista de América

En los fastos del V Centenario de la llegada de los europeos a América, los españoles se sacaron de la manga una Expo, una Olimpiada en Barcelona y una reunión de presidentes latinoamericanos con el rey para sacar una foto saludando en grupo. Hubo una comisión de la Conmemoración, que por cierto todavía existe en 2014 aunque no hace nada que, como es lógico, se dedicó a contar una versión de los hechos (unos discursos hueros) y a ocultar o silenciar otra, la de los invadidos, la de los aniquilados, la de los pobladores originarios.

Fidel no se prestó a esa pantomima en 1992 y pidió a los españoles, a su rey y su gobierno que, por lo menos, se disculpasen públicamente ante los pueblos americanos que sojuzgaron y a los que privaron de sus culturas originarias, esclavizándolos y robándoles.

Por supuesto no hubo tal disculpa ni acto de arrepentimiento. Todo se derivó a la famosa «leyenda negra» anglosajona que magnificaba la esclavitud de indios y negros y llamaba exterminio a las «gripes» que diezmaron a millones de aborígenes. Los discursos institucionales de «es más lo que nos une... nuestro futuro común... nuestra comunidad cultural...» fueron la respuesta a la petición de un discurso con hechos ciertos de Fidel.

Son muchos los que pidieron un arrepentimiento de los fascistas «vencedores» del golpe de Estado de 1936. Tampoco hubo un mea culpa por parte de los herederos de los responsables (todos sabemos quiénes son) de los cientos de miles de exiliados y asesinados durante la guerra civil, ni antes ni ahora... ni nunca. Alegaban que ellos no eran los responsables y hasta llegaron a decir que la responsabilidad recaía en los exiliados y asesinados de la República.

Pero ante la larga lista de ausencias hay una presencia omnipresente en todo ciudadano de a pie español: pedir perdón por las víctimas de ETA... que son las únicas víctimas porque son las de ellos, y cualquiera que pretenda hacer o deshacer algo en este Estado debe pasar por ese aro... que aguantan ellos con un látigo encendido con las llamas del infierno, que son los media que controlan y se encargan de justificar lo injustificable.

 



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Xurxo Martiz Crespo

Vivió 30 años en América Latina. Académico del exilio económico y político gallego

 xurxo.martiz@gmail.com      @XurxoMartiz

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