Santos, el criminal de Sucumbíos, nos dice que entendimos mal

Si hay algo que pudiésemos afirmar que caracteriza a la oligarquía Colombiana, es su patológica inclinación a utilizar el crimen político, en un nivel de magnicidio, cuando algún líder revolucionario pone en peligro, sus intereses de clase dominante y opresora de su sufrido pueblo. El mejor ejemplo de esta afirmación lo constituye, el intento de asesinato en contra de nuestro Libertador Simón Bolívar, por parte del vicepresidente y traidor Francisco de Paula Santander, hecho ocurrido en la culta y realísima ciudad de Santa Fe de Bogotá en el año 1828.

Otro ejemplo cronológicamente mas cercano, de esa obsesiva propensión a asesinar lideres políticos revolucionarios, lo tuvimos en el año 1948 cuando mataron a tiros, al carismático líder del partido liberal Jorge Eliézer Gaitan, durante un mitin en el que dicho líder, arengaba a decenas de miles de pobres y esperanzados colombianos, que se congregaban en las calles de Bogotá; en el marco de una campaña electoral en la que sin ninguna duda Jorge Gaitan, iba a derrotar en las elecciones al candidato de la oligarquía neogranadina.

Ese vil y artero crimen político, produjo una gigantesca reacción de ira y violencia, entre los seguidores de Gaitan, que en represalia incendiaron a buena parte de la capital colombiana, en un hecho que paso a la historia de ese país como el Bogotazo.

Juan Manuel Santos como fiel representante, de la muy perfumada y finísima oligarquía colombiana, y además de ello, como tercer miembro de la acaudalada familia Santos, que llega a ser presidente de su martirizado país, no podía escapar de su herencia de criminal sanguinario; cuando siendo ministro de defensa de Álvaro Uribe, planifico con apoyo de la fuerza aérea estadounidense, la violación del espacio aéreo Ecuatoriano para ejecutar un desproporcionado y cobarde bombardeo, del campamento donde se refugiaba el 2do. Jefe de las FARC EP Raúl Reyes, en la región de Sucumbíos en la República del Ecuador.

Santos, lleno una de inmensa satisfacción por su gran victoria en Ecuador, se propuso de manera perversa y con la frialdad de un sicópata, asesinar al comandante Alfonzo Cano, quien le había propuesto comenzar un ciclo de conversaciones, para lograr un proceso de paz en la desgarrada Colombia. Con una actitud de soberbia muy propia de los miembros de su clase social, dio inicio a una cacería a través de todo el territorio colombiano, con el único propósito de liquidar al máximo líder de las FARC EP, para luego exhibir al mundo su cadáver y regodearse de manera sanguinaria, con el trofeo de caza obtenido.

El exquisito Juan Manuel Santos, como todos los integrantes de su pérfida clase social, lacaya, apátrida y cobarde (no tuvieron valor para luchar contra los gringos, que les arrebataron en 1903 a Panamá), es el principal artífice del acuerdo alcanzado con el Imperialismo Estadounidense; para instalar en el territorio liberado por "nuestro Simón Bolívar" y con gran vergüenza para el pueblo colombiano, las siete bases militares gringas que el gobierno oligarca utilizara, para agredir al Pueblo y al Gobierno Bolivariano, cuando sus amos imperiales se lo ordenen un futuro muy cercano.

Con estas deshonrosas credenciales de patriotismo y de entrega de la soberanía de Colombia, era sumamente obvio que el refinado Juan Manuel Santos, se encontraba a la espera de las condiciones objetivas y subjetivas, que se darían en Venezuela con la muerte del Presidente Hugo Chávez, para sellar publica y mediaticamente, su alianza estratégica con la inculta burguesía Venezolana, con el fin de propiciar el derrocamiento de nuestro camarada Presidente Nicolás Maduro, así como también, la liquidación del proyecto Bolivariano y Socialista en nuestro país.

Juan Manuel Santos recibió con inmensa complacencia, a su perverso hermano siamés Henrique Capriles Radonsky, fijando con esa programada visita, una posición política de indudable carácter conspirador, criminal y belicista, en la que tácitamente se declara que, el gobierno colombiano se pone a la disposición de la contrarrevolución venezolana, para facilitarle su criminal y vasta experiencia de exterminio selectivo, de Libertadores, de Presidentes y de lideres patrióticos, revolucionarios y socialistas.

Además de ofrecerle su comprobada competencia en el sicariato, Santos también pone a disposición de la burguesía criolla, al numeroso y terrorista ejercito colombiano, a sus entrenados paramilitares y a las bases gringas para lanzar desde ellas, el ataque contra la Patria Venezolana. Santos, el criminal de Sucumbíos, nos dice que entendimos mal.

Si hay algo que pudiésemos afirmar que caracteriza a la oligarquía Colombiana, es su patológica inclinación a utilizar el crimen político, en un nivel de magnicidio, cuando algún líder revolucionario pone en peligro, sus intereses de clase dominante y opresora de su sufrido pueblo. El mejor ejemplo de esta afirmación lo constituye, el intento de asesinato en contra de nuestro Libertador Simón Bolívar, por parte del vicepresidente y traidor Francisco de Paula Santander, hecho ocurrido en la culta y realísima ciudad de Santa Fe de Bogotá en el año 1828.

Otro ejemplo cronológicamente mas cercano, de esa obsesiva propensión a asesinar lideres políticos revolucionarios, lo tuvimos en el año 1948 cuando mataron a tiros, al carismático líder del partido liberal Jorge Eliézer Gaitan, durante un mitin en el que dicho líder, arengaba a decenas de miles de pobres y esperanzados colombianos, que se congregaban en las calles de Bogotá; en el marco de una campaña electoral en la que sin ninguna duda Jorge Gaitan, iba a derrotar en las elecciones al candidato de la oligarquía neogranadina.

Ese vil y artero crimen político, produjo una gigantesca reacción de ira y violencia, entre los seguidores de Gaitan, que en represalia incendiaron a buena parte de la capital colombiana, en un hecho que paso a la historia de ese país como el Bogotazo.

Juan Manuel Santos como fiel representante, de la muy perfumada y finísima oligarquía colombiana, y además de ello, como tercer miembro de la acaudalada familia Santos, que llega a ser presidente de su martirizado país, no podía escapar de su herencia de criminal sanguinario; cuando siendo ministro de defensa de Álvaro Uribe, planifico con apoyo de la fuerza aérea estadounidense, la violación del espacio aéreo Ecuatoriano para ejecutar un desproporcionado y cobarde bombardeo, del campamento donde se refugiaba el 2do. Jefe de las FARC EP Raúl Reyes, en la región de Sucumbíos en la República del Ecuador.

Santos, lleno una de inmensa satisfacción por su gran victoria en Ecuador, se propuso de manera perversa y con la frialdad de un sicópata, asesinar al comandante Alfonzo Cano, quien le había propuesto comenzar un ciclo de conversaciones, para lograr un proceso de paz en la desgarrada Colombia. Con una actitud de soberbia muy propia de los miembros de su clase social, dio inicio a una cacería a través de todo el territorio colombiano, con el único propósito de liquidar al máximo líder de las FARC EP, para luego exhibir al mundo su cadáver y regodearse de manera sanguinaria, con el trofeo de caza obtenido.

El exquisito Juan Manuel Santos, como todos los integrantes de su pérfida clase social, lacaya, apátrida y cobarde (no tuvieron valor para luchar contra los gringos, que les arrebataron en 1903 a Panamá), es el principal artífice del acuerdo alcanzado con el Imperialismo Estadounidense; para instalar en el territorio liberado por "nuestro Simón Bolívar" y con gran vergüenza para el pueblo colombiano, las siete bases militares gringas que el gobierno oligarca utilizara, para agredir al Pueblo y al Gobierno Bolivariano, cuando sus amos imperiales se lo ordenen un futuro muy cercano.

Con estas deshonrosas credenciales de patriotismo y de entrega de la soberanía de Colombia, era sumamente obvio que el refinado Juan Manuel Santos, se encontraba a la espera de las condiciones objetivas y subjetivas, que se darían en Venezuela con la muerte del Presidente Hugo Chávez, para sellar publica y mediaticamente, su alianza estratégica con la inculta burguesía Venezolana, con el fin de propiciar el derrocamiento de nuestro camarada Presidente Nicolás Maduro, así como también, la liquidación del proyecto Bolivariano y Socialista en nuestro país.

Juan Manuel Santos recibió con inmensa complacencia, a su perverso hermano siamés Henrique Capriles Radonsky, fijando con esa programada visita, una posición política de indudable carácter conspirador, criminal y belicista, en la que tácitamente se declara que, el gobierno colombiano se pone a la disposición de la contrarrevolución venezolana, para facilitarle su criminal y vasta experiencia de exterminio selectivo, de Libertadores, de Presidentes y de lideres patrióticos, revolucionarios y socialistas.

Además de ofrecerle su comprobada competencia en el sicariato, Santos también pone a disposición de la burguesía criolla, al numeroso y terrorista ejercito colombiano, a sus entrenados paramilitares y a las bases gringas para lanzar desde ellas, el ataque contra la Patria Venezolana.


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Winston A. Lozada C.

Militante marxista- leninista

 winstonlozada@gmail.com

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