Una visión integral

La liberación social, la liberación nacional, la integración continental y la solidaridad mundial son elementos de una concepción coherente de la política, una visión integral. No se puede concebir la revolución sino como parte de la política que se desarrolla a escala internacional. Bolívar consideró la independencia como una guerra universal por los intereses entrelazados en el mundo entero. El marxismo demostró el carácter internacional de la lucha de clases.

      La revolución social en nuestros países es la respuesta a una clase que ha venido ejerciendo el dominio en su fase imperialista. Desde la conquista española hemos sido explotados por países imperialistas con la complicidad de una burguesía interna. Durante más de 500 años los países imperialistas europeos y posteriormente el imperialismo norteamericano han ejercido la dominación contando con una burguesía asociada, indispensable para ese cuadro de opresión. La liberación nacional, entonces, no puede ser encabezada por esa burguesía sino por las clases que han sido objeto de la opresión.

      La independencia del imperio español fue liderizada en principio por la nobleza criolla, pero, lograda la independencia, las clases dominantes se volcaron contra el Libertador y sus consecuentes compañeros para ponerse al servicio de los imperios europeos, Inglaterra, Alemania, Francia, Holanda e Italia principalmente y el incipiente imperio norteamericano. Durante el siglo XX este último encabezó la explotación imperialista. La Revolución Bolivariana es, por eso, una revolución de liberación social y nacional.

      Bolívar fue grande porque entendió que la independencia no podía llevarse a cabo sin el protagonismo de las clases oprimidas: indios, negros esclavos y pardos. No olvidemos que Monteverde y Boves derrotaron la Primera y la Segunda República a la cabeza de esas clases que no entendieron al principio que sus explotadores directos, la nobleza criolla, pudieran liderizar una revolución. A partir de 1.816, cuando Bolívar decreta la liberación de los esclavos en Carúpano y hace de la igualdad la reina de las virtudes republicanas, la guerra de independencia se convierte en una vasta insurrección de las masas populares del continente, coronada por la victoria. La ruptura de la Gran Colombia y el fracaso de Congreso de Panamá son expresión de la traición de la burguesía a las clases sociales que habían decidido la contienda y su actitud de sumisión a los imperios. La humillación durante dos siglos ha sido la triste historia del subcontinente.

      El triunfo de la Revolución Cubana constituye el primer ejemplo de liberación social y nacional en América Latina y el Caribe y demostró que no puede haber liberación nacional sin liberación social, es decir, que el liderazgo de las clases explotadas, encabezadas por la clase obrera, es una necesidad planteada por la historia. En otras palabras, no puede haber independencia y liberación nacional sino bajo el liderazgo de un bloque histórico hegemonizado por la clase obrera. Los líderes de la Revolución Cubana han sido brillantes conductores políticos, en primer lugar porque han mantenido la unidad de la clase obrera.

      En momentos en que lo procesos revolucionarios que se llevan a cabo actualmente en América Latina y el Caribe corren el peligro de la intervención imperialista, los organismos de integración como UNASUR, ALBA, MERCOSUR están llamados a jugar papel decisivo en la lucha contra el imperialismo y las burguesías asociadas. De la misma manera que Bolívar supo realizar la guerra a escala continental, los revolucionarios de hoy debemos saber conjugar los esfuerzos de nuestros pueblos para salir victoriosos en esta confrontación definitiva. También la solidaridad de los pueblos oprimidos del mundo constituye un factor de extraordinaria importancia. No olvidemos que Bolívar pensó que la independencia de nuestros pueblos reclamaba una guerra universal y actuaba con ese propósito.

           Precisamente, el hecho de que Bolívar no lograra realizar sus concepciones hizo posible que otros imperios después del español nos sumieran en la explotación que hemos padecido durante dos siglos. Por eso las revoluciones que se llevan a cabo en nuestro continente tienen a Bolívar como su gran inspirador y la Revolución Bolivariana constituye para todos nuestros pueblos el ejemplo surgido en la tierra que vio nacer al Libertador.

robertohernandezw@gmail.com



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Roberto Hernández Wohnsiedler

Abogado y Sociólogo. Fue diputado, vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ministro del Poder Popular del Trabajo y Seguridad Social y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Es autor del libro La Clase Obrera y la Revolución Bolivariana.

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