Todo se vende en Miami

A la pérdida para el sector obcecado-intolerante de Miami de  emisoras como la WQBA-1140, propiedad ahora de la Cadena UNIVISION y dedicadas en lo adelante a la atención de un público más amplio y cosmopolita, se suman cambios importantes en la programación de Radio Mambí (WAQI-710). El de mayor relieve hasta el momento, aparte de la supresión de algunos programas, es el traslado a esta emisora del periodista dominicano Oscar Haza, quien comenzó a compartir con Armando Pérez Roura y Ninoska Pérez Castellón el espacio “En caliente”.

Se teme que, al concentrar en Radio Mambí toda la furia anticubana desplazada de otras emisoras, UNIVISION haya creado una peligrosa masa crítica. Es de esperar, por ejemplo que, dentro de unos días, si los ejecutivos de la empresa lo permiten, y cuando Oscar Haza se sienta con más confianza en el programa, que se ponga “en caliente” la competencia con Armando Pérez Roura y Ninoska Pérez Castellón para lograr las mejores zancadillas de “un sálvese quien pueda”.  ¿Por quién apuesta usted?.

No es probable, sin embargo, que la empresa Univisión -su actual propietaria- cambie (a corto plazo) el enfoque local de las transmisiones, dirigidas principalmente a un público septua- , octo- y nonagenario de origen cubano. La radio es un negocio que vive de los anuncios comerciales y de los espacios políticos pagados, y la industria del anti-castrismo, que recibe cada año, para su labor subversiva contra Cuba, millonarios fondos federales, conserva todavía suficiente poder  político y económico a pesar de los cambios ocurridos en la composición social del Sur de la Florida durante las últimas décadas. 

Radio Mambí ha formado parte durante más de un cuarto de siglo de una red de transmisiones hostiles hacia Cuba que utiliza unas 30 frecuencias diferentes de radio y TV, en ondas media y corta. Estas transmisiones, y en particular las gubernamentales de Radio y TV Martí, que cuestan cada año al erario  decenas de millones de dólares, han sido bloqueadas eficazmente por los técnicos en telecomunicaciones de la Isla, pero han servido para enriquecer aún más a la mafia apátrida de Miami.
Radio Mambí es, dentro de este grupo, la emisora emblemática del núcleo duro anticubano, y su Director  -producto último de un proceso de involución de varias décadas, durante las cuales los líderes del exilio han sido cada vez menos cultos, inteligentes y capaces-, se envuelve cada día en la bandera y el himno, y con ínfulas de bizarro patriarca incomprendido, convoca a los ancianos de Miami a la guerra santa contra Cuba.

No olvidemos que desde esta emisora, el periodista Agustín Tamargo, ya fallecido, lanzó la delirante consigna de “tres días para matar” es decir, después del soñado triunfo de una invasión mercenaria, los aguerridos “combatientes por la libertad” tendrían absoluta impunidad, durante tres días con sus noches, para asesinar a todo simpatizante, o sospechoso de simpatizar, con el gobierno revolucionario y el sistema socialista.

También desde esta emisora, periodistas pagados por el gobierno envenenaron la atmósfera mediática para lograr la condena de los cinco patriotas cubanos antiterroristas.

Radio Mambí es ilegal porque infringe el Reglamento de Radiocomunicaciones que prohíbe que plantas comerciales utilicen transmisiones de una potencia mayor que la necesaria para ser escuchadas localmente y que frecuencias de ondas medias se empleen para transmisiones internacionales y, menos aún, con el objetivo de promover la violencia, la subversión y el asesinato político.
Es ilegal, también, por la retransmisión de programas de Radio Martí, ya que las leyes norteamericanas no permiten la utilización de presupuestos gubernamentales para financiar propaganda encubierta dentro del territorio de Estados Unidos. A su vez, Radio Martí compra y retransmite los programas de Radio Mambí “Tome Nota” y “Peña Mambisa”, lo cual es una forma de subvencionar con fondos federales a esta radiodifusora.  Es ilegal, además, porque en ella se amenaza y se difama rutinariamente en el aire sin dar a los amenazados y difamados la oportunidad de responder, lo cual es otra violación de los reglamentos de la Comisión Federal de Comunicaciones (“Federal Communications Commission”).

Lo menos que podemos esperar de la Cadena UNIVISION es que, dentro de los cambios que se producen, se encuentre el exigir a la dirección de Radio Mambí el cumplimiento estricto de las leyes del país.
Pero en este caso, lo de más relieve en Miami no son los cambios que se ven o que se esperan sino lo que se ha puesto al desnudo con las transformaciones anunciadas por los nuevos propietarios. “¿Cómo es posible que hayamos perdido a nuestras emisoras? –se preguntan consternados los “combatientes verticales”-, “Creíamos que eran nuestras, para defender nuestra causa, y ahora nos enteramos de que las habían vendido.”

Cuenta Pérez Roura que un día un amigo le comunicó que estaban vendiendo una emisora de 50,000 watts, la WGBS, la que pudo adquirir con el concurso de Amancio Suárez, otro anti-castrista de línea dura. En el negocio participó también Jorge Rodríguez, el actual propietario de “La Poderosa”. La emisora pasó a llamarse Radio Mambí.

Pero Armando Pérez Roura vendió sus acciones al señor Amancio Suárez, quien se asoció con “Heftel Broadcasting Corporation”, con sede en Las Vegas. Esta corporación terminó convirtiéndose en la única dueña de la emisora. Ya no podía decirse que estaba al servicio de una causa sino que servía a los intereses del mejor postor. Más tarde  pasó a ser propiedad de la Cadena UNIVISION.
No obstante, Radio Mambí, con Armando Pérez Roura como Director, continuó viviendo del negocio de la nostalgia, de una supuesta y exclusiva cubanía y proclamando que es historia viva de esta ciudad, de este exilio. “Es un sueño mío convertido en realidad”, declaró en entrevista con Ariel Remos, del Diario Las Américas (1,2).  “Faltaba una emisora que tomara la idea de la libertad de Cuba, que tuviera fuerza para que se escuchara en toda Cuba y llenara las aspiraciones del exilio cubano. […] Nosotros llenamos ese vacío”. “Cuando uno se abraza a una causa como la libertad de Cuba y la pone por encima de cualquier otro interés, surgen muchas pasiones en contra de uno”.

Pero, señor Pérez Roura, no se venden los sueños, no se vende la cubanía, no se vende lo que usted califica como historia viva de esta ciudad, ni las aspiraciones del exilio. Y esa “libertad de Cuba”, que usted dijo defender por encima de cualquier otro interés,  ¿se vende también?.

Ahora al escuchar, cada vez que la emisora se identifica, que “Radio Mambí es cubana, cubana de corazón”, más de uno se pregunta: “¿Y cómo tuvieron corazón para venderla?”.

sccapote@yahoo.com
 
(1)   Ariel Remos: “Radio Mambí: 20 años en primer lugar”, Diario de la Américas, Octubre 23, 2005.
(2)   Ariel Remos, uno de los periodistas que recibió dinero del gobierno para financiar su participación en la campaña de odio durante el juicio a los cinco antiterroristas cubanos.
Ver: Oscar Corral: “10 Miami Journalists Take U.S. Pay”, The Miami Herald, Sept. 8, 2006. 
 



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Salvador Capote


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