(Parte IV)

Las empresas contratistas de mercenarias y los fundamentalistas islámicos

Bajo el gobierno de Jimmy Carter (1977-1981), la CIA ejecuta una de las mayores operaciones secreta de su historia:«Con el apoyo activo de la CIA y el ISI de Pakistán, que deseaban convertir la Yihad afgana en una guerra global de todos los estados musulmanes contra la Unión Soviética, unos 35.000 radicales musulmanes de 40 países islámicos se unieron para luchar en Afganistán entre 1982 y 1992. Decenas de miles más llegaron para formarse en las medersas pakistaníes. Finalmente, más de 100.000 radicales musulmanes se vieron directamente influidos por la Yihad afgana». (Ahmed Rashid: «The Taliban, Exporting Extremism», Foreign Affairs, 1999).  

Afirma el investigador de origen canadiense Michel Chossudovsky que “el apoyo del gobierno estadounidense a los muyahaidines se presentó a la opinión pública mundial como una «respuesta necesaria» a la invasión soviética de Afganistán en 1979 en auxilio del gobierno procomunista de Babrak Kamal. La operación militar y de inteligencia de la CIA en Afganistán, que consistió en crear las brigadas islámicas, se había lanzado bastante antes, no como respuesta a la entrada de las tropas soviéticas en Afganistán. De hecho, Washington provocó deliberadamente una guerra civil que ha durado más de 25 años. (Michel Chossudovsky, 2008. Al-Qaeda y la guerra contra el terrorismo)

Otro investigador, también reconocido “think tank” de los intereses estadounidense, periodista ganador del premio Pulitzer y escritor, Steve Coll, reconocía las acciones secretas de su país en Afganistán siempre han sido parte de la Estrategia de Seguridad Nacional «En marzo de 1985, el presidente Reagan firmó la Directiva-Decisión de Seguridad Nacional nº 166, que daba luz verde a la ayuda militar secreta intensificada a los muyahaidines, dejando claro que la guerra secreta afgana tenía un nuevo objetivo: derrotar a las tropas soviéticas en Afganistán mediante acciones clandestinas y conseguir su retirada. La nueva ayuda secreta estadounidense empezó con un aumento significativo de los suministros de armas: un incremento constante que alcanzó las 65.000 toneladas al año en 1987, así como un ‘flujo incesante’ de especialistas de la de la CIA y el Pentágono que se desplazaron hasta los cuarteles secretos del ISI pakistaní situados en la carretera principal cercana a Rawalpindi. Allí, los expertos de la CIA se reunieron con oficiales de inteligencia pakistaníes para colaborar en la planificación de las operaciones para los rebeldes afganos». (Steve Coll, The Washington Post, 19 de julio de 1992.)

Hoy siguen existiendo muchas dudas sobre si la red terrorista Al-Qaeda se haya liberado completamente de sus creadores y ahora emprenda su yihad contra EE.UU. Muchos también somos de la opinión que Al-Qaeda contribuye en justificar la presencia del imperialismo en el mundo árabe. En la guerra e invasión contra Irak, año 2003, justificada en la existencia de armas de destrucción masiva en manos de Saddam Hussein (1937-2006) -que nunca se encontraron-, pero también sus supuestos vínculos entre Al-Qaeda y Saddam hussein habían sido otro pretexto utilizado por el Departamento de Estado para agredir a ese pueblo. Más tarde un informe del Senado de Estado Unidos desmentía la falsa acusación, pero ya el mal estaba hecho. La invasión y destrucción de Irak se había completado. (Continuará...)

 basemtch@gmail.com

(*) Miembro del Centro de Saberes Africanos

@BasemTajeldine 


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Basem Tajeldine

Marxista. Investigador de temas geopolíticos internacionales en el Centro de Saberes Africanos. Moderador del programa VOCES CONTRA EL IMPERIO, RadiodelSur y RNV.

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