EEUU y el negocio de la droga

El negocio es tan amplio como peligroso, que da temor hablar de él. Es el origen de por qué en nuestras comunidades, cuando sucede un evento violento, las personas de buen vivir – que aun son la mayoría – optan por el “no vieron, no saben”. El sentido común les da la razón, a pesar que al razonar se convencen que no es la solución.

Las personas con más de 40 años, han observado el desarrollo de las actitudes violentas y de la delincuencia, y en esta ultima – los jefes de la misma – no disimulan sus vínculos sociales, económicos y empresariales con funcionarios de instituciones llamados a garantizar la seguridad de las personas. Así han construido redes.

La presencia de la droga en la sociedad, cambió la actitud de los actores y los hechos delictuales. Ya no produce sorpresa que adolescentes o jóvenes abandonen sus estudios como consecuencia de su adicción. Igual sucede en empresas donde existe tráfico.

Es urgente reaccionar todos, la familia, las instituciones del Estado, las Iglesias, los Partidos Políticos, los Gremios, y en particular los Espacios Educativos; antes que los efectos de la droga den al traste con la cultura y avances de las ciencias humanas y técnicas. Para el negocio de la droga, el hombre es su objetivo.

Es evidente el estancamiento científico de la humanidad; a excepción de la industria militar y la telecomunicación, que mantiene inconsciente y distraído al ser humano de su drama ante el peligro que representa la drogadicción.

Ante la falta de reacción, de la sociedad y gobiernos en el mundo, surgen razonamientos que creen resolver la epidemia de la droga, con la legalización de su consumo.

El 17/09/11 en El Universal, el genial Andrés Schmucke, escribió un artículo de opinión satírico que tituló “Universidad de Malandraje”, Schmucke dice estar preocupado por las estupideces de los malandros y le propone al candidato presidencial de la oposición, que les prometa a los malandros algún estudio universitarios, porque con ello, estos “se darían cuenta que asesinar a su principal fuente de ingreso no es buen negocio… eso generaría muchos votos de los malandros ávidos de conocimiento para mejorar sus habilidades…”. El artículo lo termina solicitando seriamente “basta de asesinatos”.

Creo que es tiempo que los gobiernos impulsados por sus pueblos, de Suramérica, Centroamérica y el Caribe, tienen que darse la oportunidad de coordinar políticas para el combate frontal contra la producción y distribución de drogas, ya que los Narcos tienen la experiencia de muchos años traficando, disponen de abundantes dólares que les ha posibilitado corromper a funcionarios y facilitado la penetración en comunidades y urbanizaciones de las ciudades del continente.

Los Gobiernos de esta parte del continente Americano, deben denunciar a la administración de Obama, por carecer de honestidad, compromiso y transparencia en la lucha contra el negocio de la droga.

No es creíble que disponiendo de recursos de tecnología satelital, radares y personal capacitado, no logren incautar y detener en su territorio a los traficantes y distribuidores norteamericanos, cuando es evidente que con todos los recursos tecnológicos con que cuentan, les resultaría comparativamente más fácil y económico detener a los traficantes en su territorio, que en otro. ¿Cómo se explica que sus policías no descubren depósitos ni pistas clandestinas, menos a sus capos?. Allá, así como aquí, existen políticos, militares, funcionarios de policías y empresarios, que son parte del negocio de la droga. Ellos están coordinados, son años de relaciones.

Con la crisis económica y financiera en la que está inmersa el capitalismo, y con los incalculables recursos que manejan los Capos norteamericanos, no olvidemos que por lo que ellos pagan la droga en Latinoamérica, allá en su mercado vale 20 veces más.

Es propicio entonces, producto de su crisis económica, que el sistema se haya permeado y esos inmensos recursos inorgánicos hayan penetrado al sistema económico del norte. Corruptos existen en todas partes.

Por estos sencillos razonamientos, es evidente que la lucha de EE.UU contra el negocio de la droga es falsa.

Nuestros gobiernos están obligados a analizar el negocio ilícito de la droga desde la perspectiva de la dominación sociológica y estratégica, ya no somos solo territorio de transito. En barrios, urbanizaciones, en bloques, los Narcos en la práctica ejercen “su control” – ante la impunidad reincidente – dificultando la acción de las políticas del Gobierno Nacional en la prevención y combate a los distribuidores. Sin embargo, por los volúmenes de incautación (62 toneladas de cocaína) número de detenidos, así como traficantes detenidos y deportados, en lo que va de año, no existe duda que hemos mejorado la eficiencia en el combate del negocio ilícito de la droga; la cual ha ido creciendo desde que el Gobierno Nacional decidió romper el trato con la DEA, norteamericana.

Pero debemos estar conscientes que esa decisión no es suficiente. Se tiene que erradicar que los traficantes continúen utilizando nuestro territorio, y luego con todas las fuerzas del Estado Venezolano, eliminar y controlar hasta evitar que estos criminales continúen enfermando a nuestra juventud. No será fácil, pero es urgente hacer lo que haya que hacer. La inmensa mayoría de venezolanos y venezolanas, apoyamos al Gobierno en esa tarea.

Es necesario evitar las experiencias de Colombia, México y Brasil, donde el Estado tiene que recurrir a la violencia para someter a los Narcos que controlan la delincuencia de esos países.

Si no reaccionamos y denunciamos todos – Gobiernos e Instituciones – el criminal negocio de la droga en EE.UU. como el principal causante del negocio ilícito de la droga, el futuro es muy incierto.


Legislador CLEB – PSUV

gmesino@gmail.com


Esta nota ha sido leída aproximadamente 2486 veces.



Guillermo Mesino


Visite el perfil de Guillermo Mesino para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Guillermo Mesino

Guillermo Mesino

Más artículos de este autor