Honor a los mártires hondureños. Salud Zelaya

Etiquetar a Zelaya de pendejo o de haber capitulado, es no entender el papel de las personalidades en la historia. Los individuos sólo son instrumentos de procesos que se disparan, como lo ha sido el Presidente Chávez, Fidel y demás líderes de Nuestra América en la historia de nuestro continente. Bolívar empezó siendo una persona y terminó siendo otra. Cualquier mortal que ha participado en procesos de luchas sociales de diversa índole sabe, porque lo ha vivido, el efecto que va causando los diferentes acontecimientos en la evolución y madurez de nuestras posiciones políticas, de nuestra manera de sentir la historia y ver la vida. 

De hecho, muchas de las personas que hoy se casan con este proceso bolivariano, lo hicieron sólo después del golpe de estado del 2011, otras desde el 04 de febrero de 1992, otras luego del paro petrolero y así sucesivamente. Esto es natural pues la lucha de clases pasa por mediaciones de todo tipo, psicológicas, culturales, religiosas, políticas, etc,etc. Sólo es nuestro sectarismo y todos los ismos posibles, donde el dogma y la ignorancia hacen una dupla, lo que nos impide reconocer que son los pueblos los que le imponen el ritmo a las transformaciones que ellos mismos gestan. 

El heroísmo del pueblo hondureño está fuera de cuestionamiento. Su resistencia, creatividad y dedicación a la lucha destacan haciéndole honor a la tradición de lucha de los pueblos centroamericanos. Sus mártires esperan justicia. Sus organizaciones sociales se fortalecen con el regreso de Mel Zelaya, sus libertades, de todo tipo, se acrecientan. Sin duda, la constituyente en ciernes contribuirá a cristalizar la madurez política del pueblo de Morazán y será un extraordinario ejemplo para el resto de los pueblos nuestroamericanos que aún se mantienen hipnotizados por el espejismo que nos quieren vender los monopolios internacionales de la información. 

Por favor, hay que ser muy mezquinos, ciegos y sordos para no ver, que con todas las limitaciones que pueda tener el acuerdo logrado en Cartagena, el regreso del Presidente Zelaya es una bocanada de oxigeno para nuestro continente ahora que está pronta a instalarse la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en momentos en que Washington y la OTAN bombardean Libia, amenaza con intervenir Siria e invierte sumas multimillonarias para mediatizar los procesos de democratización que vive la región. Cuando la Casa Blanca sanciona a PDVSA para pretender amilanar la voluntad de soberanía del pueblo venezolano. 

Como coreaban el pueblo que recorrió 600 km hasta la frontera de Nicaragua para encontrarse con Zelaya. “Esta lucha no es del Presidente Zelaya, es del pueblo hondureño, de la clase campesina”. Son ellos entonces, quienes no abandonaron jamás las calles de este país centroamericano, los que sigan avanzando hasta romper todos los diques que se hayan pretendido establecer. Quizás jamás se haya visto en tan poco tiempo tanto sacrificio como el que vivió en estos dos años el pueblo hondureño. Tanta determinación. Es este empuje, esta decisión de ser libres, lo que ha permitido el regreso de Zelaya. Nada más. 
 

sathya954@yahoo.com



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Carmen Cecilia Lara

Profesora de comunicación social de la UBV

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