Gadafi y el cinismo de occidente

El pasaje de la Resolución 1973 en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, ONU fue un acto de supremo cinismo.  En vez de promover la paz el Consejo de Seguridad de la ONU dio el visto bueno al bandidaje internacional, al saqueo de los bienes nacionales por parte de las corporaciones y bancos occidentales, la demolición de un estado soberano y el exterminio de toda una nación.  Esto, dicho sea de paso, no es la primera vez que ocurre en los últimos años.  

Por el momento, la comunidad internacional tiene fuertes razones para incluir en la agenda de la Asamblea General de la ONU la cuestión de las actividades criminales del Consejo de Seguridad.  Las bases para esta gestión serían las siguientes:

 1.- El artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas dice así: “Nada contemplado en la presente Carta autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en asuntos que están esencialmente dentro de la jurisdicción nacional de cualquier estado o requerirá de los países miembros someter tales asuntos para su resolución bajo la presente Carta; este principio no afectará la aplicación de medidas de imposición contempladas en el Capítulo VII,” lo cual deja en claro que el Consejo de Seguridad de la ONU no tiene ningún derecho, ni siquiera de hablar de sanciones en contra de Libia.  Todo lo que podría hacer, sin sobrepasar los límites, sería sondear la posibilidad de intervenir en la situación creada por el motín en Libia.  

Por lo tanto, los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que participaron en la preparación y el pasaje de la Resolución 1973 se les debe hacer responsable por extralimitarse en su legítima autoridad con propósitos criminales y en consecuencia enfrentar la justicia en una corte penal internacional. 

 2.- Aunque el alcance de la ilegal Resolución 1973 se limita a imponer una zona de prohibición de vuelos en Libia y de ninguna manera autoriza atacar la infraestructura civil del país, a sus fuerzas armadas o, por ejemplo, la residencia de Gadafi.  Tampoco la Resolución 1973 llama a apoyar militarmente a la oposición armada.  En consecuencia, la actuación de la OTAN merece una investigación de carácter penal.  

3.- El Consejo de Seguridad de la ONU mantiene un Comité Militar propio que se supone debe encargarse de organizar las fuerzas militares de la ONU y las misiones de paz. Cuando la ONU decide intervenir, debe estudiar la situación, planificar los aspectos técnicos de la operación y sugerir la emisión de un mandato para esta.  ¿Por qué Estados Unidos y la OTAN mantienen un monopolio sobre la interpretación e implementación de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU?  Solo eso, constituye un delito contra el derecho internacional.

 El Consejo de Seguridad de la ONU y la OTAN están conjuntamente cometiendo una serie de delitos en contra del derecho internacional y la humanidad y por lo tanto han caído en la categoría de las agrupaciones del crimen organizado.  A la luz de lo antes mencionado, sería apropiado organizar algo similar a los Juicios de Nuremberg y podría resultar que estos juicios se llevaran a cabo en un futuro cercano.  Es importante notar que inicialmente Hitler y su banda no solamente violaron el Tratado de Versalles y luego más tarde cometieron infracciones mayores contra el derecho internacional y la humanidad toda.  Ninguna muerte, ya sea de un civil, de un soldado de las fuerzas del gobierno, ningún miembro de la oposición o cualquier otra persona debe quedar impune.  Estados Unidos organizó juicios secretos en contra de S. Milosevic y S. Hussein y ejecutó a ambos, secretamente al primero y públicamente al segundo.  La culpabilidad de ambos no ha sido legítimamente comprobada, ni sus supuestos crímenes se comparan en proporción con aquellos cometidos por Estados Unidos y la OTAN  

Por otra parte, ¿el senador norteamericano John McCain no cometió un delito al interferir en los asuntos internos de un estado soberano?  ¿Cómo reaccionaría Washington si, por ejemplo, Gadafi mandara a Wisconsin –estado norteamericano que recientemente vivió un estallido de protestas anti-bélicas—un enviado oficial con la misión de promover la remoción del actual gobierno?

 Gadafi es acusado de emplear la fuerza contra los insurgentes en cuyas filas actúan elementos de Al Kaida y agentes de los servicios de inteligencia occidentales, como también por gobernar Libia durante cuatro décadas sin alternativas.  En Estados Unidos, ejemplo de democracia para el mundo, una agrupación similar a una mafia o clan familiar, ha estado sin interrupciones en el gobierno por más de un siglo, como Woodrow Wilson y John F. Kennedy lo señalan.  Kennedy fue asesinado cuando cuestionó el monopolio de la Reserva Federal en la impresión del billete dólar y por buscar el apoyo popular para someter a la comunidad financiera del país, por lo menos a un mínimo control.  La mafia en Estados Unidos roba tanto al pueblo norteamericano como a otros países.  Si los principios de la democracia occidental deben observarse de manera uniforme, los períodos de las monarquías de la Europa Occidental o del Medio Oriente debieran reglamentarse, digamos a dos décadas.  Por supuesto que Gran Bretaña estaría en contra de la idea y en Jordania si alguien lo propusiera, sería lapidado.  El prolongado gobierno de Gadafi le ha dado a Libia independencia política y económica y ha puesto los recursos naturales del país al servicio de su desarrollo socioeconómico.  En vísperas de la agresión, Libia era el país más próspero de África del Norte.  

En su testamento político de fecha 5 de abril de 2011 Gadafi sostiene que el Occidente busca arruinar a Libia debido a su independencia, por haberse liberado del colonialismo, enfatizando el hecho que el país comparte su visión y prometió luchar hasta el final.

 Los liberales no pueden abiertamente acusar a Gadafi de hacer de Libia el país más educado de África, que ofrece a su población sólidas garantías sociales, atención médica y vivienda gratuita y un nivel de ingresos superior el promedio europeo.  Gadafi se enorgullece de brindar asistencia a otras naciones africanas y hace lo posible por la Unión Africana, tratando de convencer a otras naciones que el sistema de gobierno a través de los comités públicos es óptimo.  Dicho sea de paso, de manera acertada para un país que es un conjunto de diferentes tribus, en Libia, un rol importante en la toma de decisiones lo ejercen los consejos tribales.  

Amplios debates populares precedieron la decisión de implementar uno de los proyectos de infraestructura más importantes de África, que es el suministro de agua potable desde lagos subterráneos en Libia.  En consecuencia, el país ya no sufre escasez de agua potable a pesar del hecho que gran parte de Libia era un país desértico.  Libia también ostenta excelentes carreteras, puertos y aeropuertos como también terminales petroleros.  No obstante, Washington pareciera creer que todo esto es antidemocrático.

 Para Estados Unidos la democracia significa el control sobre las naciones ejercido por los centros financieros y un farisaico sistema de gobierno, dejando la verdadera toma de decisiones en manos de una elite y un rol puramente decorativo a los presidentes y gobiernos.  El esquema político bipartidista norteamericano es el producto de esos mismos magnates financieros.  Obama podrá generosamente dispensar promesas a sus seguidores, por ejemplo, el retiro de las tropas norteamericanas en otros países, etc., pero nunca podrá actuar contra la voluntad de la invisible elite de su país que constantemente exige poder y ganancias.  En verdad el viejo dicho “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para Estados Unidos” debiera trocarse por “Lo que es bueno para Goldman Sachs…”  

¿Cuáles son las razones del odio hacia Gadafi de parte de los Rothschilds, Rockefellers y Baruchs? Primero, se trata de la independencia de Libia y de la independencia personal de Gadafi, lo cual no está permitido en un mundo unipolar dominado por las finanzas.  Segundo, la estatidad libia orientada hacia lo social cosa que hasta se refleja en su nombre oficial –Jamahriyia Socialista—que atrae la ira de las elites globales. El éxito del modelo de desarrollo económico libio plantea un riesgo potencial a la oligarquía global la cual ha invertido profusamente en difamar al socialismo, especialmente con el telón de fondo de la búsqueda de identidad a través de la actualmente convulsionada África del Norte y el mundo árabe.  Tercero, durante los últimos años Gadafi ha estado activo en la Unión Africana, el Mundo Árabe y en la OPEP donde él planteó cambiar hacia el patrón oro de las divisas árabes en las transacciones petroleras.

 Las razones mencionadas redundarán en la “democratización” de Libia, proceso parecido al que –hablando del mundo árabe—dejó a Irak en la ruina.  Una vez destruida Libia, la oligarquía atacará Siria y Jordania e intentará inducir la desintegración de Irak y Paquistán al tiempo que fomentará la construcción de un Kurdistán “independiente” además de tratar de imponer la misma “democracia” en Yemen junto con las repúblicas transcaucásicas y del Asia Central.  Después de eso, tratará de apuntar hacia blancos más grandes.  

Nota.- Sus comentarios y opiniones sobre este artículo serán bienvenidos en

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Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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