Libia, Japón y Chávez

Caso Libia

Cuatro días de cruentos combates culminaron esta semana con la toma de la
ciudad libia de Ras Lanuf, por parte del ejército leal a Gadafi. Lo
propio se ha venido repitiendo en ciudades como Brega, Sirte y otras.
Ante estas noticias, cualquiera que tenga el cerebro para pensar, y no
para rellenar la cavidad craneal, está obligado a preguntarse: ¿Y
entonces? ¿Cómo es eso que un ejército fuertemente armado, como el libio,
tiene que librar duros combates y además perder centenares de efectivos,
si la pelea es contra una población que protesta pacíficamente? ¿Cómo es
que indefensos civiles son vistos en las imágenes de televisión y en la
prensa con ametralladoras, tanques, misiles y hasta aviones?
La realidad del conflicto libio es que los medios de comunicación han
asesinado nuevamente la verdad en beneficio de las grandes potencias.
El gobierno gringo aprovechando la brutal represión desatada por su
aliado Mubarak, contra el pueblo egipcio y el rechazo internacional a
esa masacre; armó, financió y lanzó sus aliados internos contra el
gobierno de Gadafi al mismo tiempo que con su prensa los mostró como
indefensos y desarmados ciudadanos luchando por la libertad.
Poco a poco se ha venido aclarando la realidad, pero al igual que sucedió
con Irak, insisten en la mentira para justificar una invasión.
¿El objetivo? El mismo de siempre, el petróleo.
De triunfar la estrategia veremos a Halliburton o Chevron encargadas de
la “reconstrucción” infraestructura petrolera de Libia.

Caso Japón

Doloroso sin duda lo que ha ocurrido en Japón. En decenas de miles se
cuentan las víctimas de tres tragedias simultáneas: un terremoto, un
tsunami y un accidente nuclear.

Al dolor y desesperación de las víctimas se suma ahora la crueldad y la
indiferencia del capitalismo en su expresión más cruda.
El gobierno del país con el nivel de vida más alto del mundo, ha decidido
que dos botellas de agua es a lo único que tienen derecho las miles de
víctimas que permanecen en los refugios. Sólo los niños y los mayores de
setenta y cinco años tienen derecho a una comida diaria de manera
gratuita.

Ninguna oferta para dotarlos de viviendas, nada de un bono de
alimentación, ninguna ayuda para que los niños asistan a la escuela… que
cada quien resuelva su problema.

Chávez

Uno ve la actitud asumida por algunos líderes, supuestamente
progresistas, de diferentes países y observa como mansamente se dejan
llevar por la corriente alimentada por la prensa gringa en el caso de
Libia. Al mismo tiempo observa como el gobierno japonés actúa con sus
propios ciudadanos en tragedia y termina viendo las “bondades del
capitalismo” en uno de sus países íconos y no puede dejar de gritar:
¡Viva Chávez, carajo! ¡Viva la solidaridad, con propios y extraños, del
gobierno bolivariano!

arellanoa@pdvsa.com


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Alexis Arellano


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