Trincheras de Ideas

La conspiración de Insulza y los vende patria criollos

Desde diciembre pasado, cuando se debatía en el parlamento el paquete de leyes revolucionarias, entre éstas la Ley Habilitante, quedó claro que la contrarrevolución criolla, la CIA, el funcionariado derechista de la OEA, encabezados por su secretario general, el chileno José Miguel Insulza, el fascista Cantón y otros personajes de menor cuantía gerencial y administrativa del moribundo ministerio de colonias yanquis que es la fulana OEA, habían articulado un plan para lanzar una ofensiva golpista y subversiva contra el gobierno revolucionario, contra la revolución bolivariana y, en particular, contra el presidente Chávez con miras a debilitar el liderazgo del comandante y debilitar el proceso horadando algunos de los flancos que ellos consideran débiles.

La Ley Habilitante sirvió de pretexto para comenzar el fuego de la artillería mediática de la extrema derecha y retomando desgastadas e inútiles consignas anticomunistas, el presunto autoritarismo de Chávez, el dictador, que con la Habilitante le quitaba derechos y funciones al nuevo parlamento y se evidenciaba el carácter dictatorial del réeeeegimen. Toda la fauna de dirigentes derechistas opinó y aquello era un lastimero concierto de vacuidades, de barbaridad tras barbaridad, de análisis sosos, opinadores de pacotilla hablaban y hablaban y no decían nada que valiera la pena. A tanto llegaron que tuvieron que salir la jurista Cecilia Sosa y el constitucionalista Javier Elechiguerra –dos conspicuos derechistas– a sacarles las patas del barro y afirmar, como era lo correcto, que la Ley Habilitante no sólo no violaba la Constitución Bolivariana, es decir, no era anti constitucional sino que la AN tenía autoridad legal para legislar hasta el último día de su mandato legal.

Pero la derecha conspiradora no se paraba en “esos detalles” y poco le importaba la legalidad y las instituciones, lo suyo era generar la matriz de opinión de que la Habilitante le daba poderes absolutos a Chávez y éste se reafirmaba como dictador y, por lo tanto, “era vital que la OEA interviniese y se le aplicara a Venezuela la Carta Interamericana que estaba siendo atrozmente violada por el gobierno de Chávez”. Allí es donde comienza Insulza a desempeñar su papel intervencionista al opinar internacionalmente sobre los asuntos internos de Venezuela, descalificar el legítimo y democrático gobierno del presidente Hugo Chávez y repetir el discurso de la derecha criolla. En aquel sainete venía el tercer acto, la carta que un grupo de nacional traidores de la oposición ultra derechista venezolana donde le exponían al secretario general “la gravedad de la situación venezolana ante las flagrantes violaciones del gobierno a la Constitución y el acelerado proceso autoritario y dictatorial que ponía en grave peligro la paz de Venezuela, por tanto la OEA tenía que actuar y aplicar la Carta Interamericana”.

Toda la rabiosa jauría criolla se complota. Ramos Allup, el dueño del cascarón adeco, defiende “el derecho” de ellos de viajar a donde les dé la gana y llevar la voz de la oposición sobre la gravedad de lo que sucede en Venezuela. La gerl scout María Corina Machado aplaude el desatino y le agrega su vinagre anti comunista. Y así toda la derecha apoya al trásfuga y traidor de Ismael García y a los otros tres flamante viajeros que van a cerrar la más vil y abyecta de las traiciones del país que los vio nacer. La derecha refrendaba como legítima la traición a la patria, al fin y al cabo tenían 12 años haciéndolo.

A la tragicomedia le faltaban aún algunos capítulos. Venía el Cuarto Acto, aquel donde la cúpula de la Iglesia Católica, con el mayor de los desparpajos, con insólito cinismo y caradurismo se asumía abiertamente como grupo político, se lanzaba con todas sus energías a repetir, sin quitarle ni una coma, todo el discurso anti gubernamental de la derecha, poniendo el énfasis en la presunta inconstitucionalidad de la Ley Habilitante.

La Conferencia Arzobispal, sin mirar hacia atrás, es decir, la inmensa feligresía católica, se lanzó por un despeñadero blandiendo un lenguaje soez, cargado de odio e irrespeto hacia el presidente y su gobierno. Un liderazgo político disfrazado con sotanas negras que envilecen la Iglesia de Cristo, perfectamente conscientes de que aquella infame declaración formaba parte de un plan subversivo que estaba en marcha. Total, la cúpula de la Iglesia Católica en Venezuela está metida en la conspiración anti bolivariana desde que Chávez llegó al poder, la prueba más evidente fue el 11 de abril de 2002 durante el golpe donde estaban comprometidos hasta el fondo en el golpe derechista.

El quinto acto de aquella farsa golpista fue el viaje de los cuatro fantásticos traidores a su patria, a los Estados Unidos del Norte, a la sede de la OEA y reunirse con Insulza que los esperaba, hasta ese momento, con los brazos abiertos para, entre ellos cinco, preparar las condiciones en la OEA que permitiera –el mayor anhelo del imperio yanqui– aplicarle a Venezuela la carta de la OEA, además de recibir instrucciones y… dinero, dollares.

Insulza –ingrato como todos los que se venden al mejor postor; que llegó a ese cargo gracias a Venezuela– es enemigo de Venezuela y si hubiesen dudas allí está el show que permitió montara el sátrapa y criminal gobierno de Álvaro Uribe –siguiendo órdenes del gobierno norteamericano– para preparar –en sus febriles delirios de grandeza– las condiciones “diplomáticas” de una agresión armada a nuestro país. Pero, no sólo eso, es que el presidente Chávez es el arquitecto de la nueva organización latinoamericana y caribeña que nacerá en Caracas el 5 de julio próximo en el marco de los 200 años de nuestra independencia, y eso significará el tiro de gracia a la OEA.

Pero algo estaba pasando tras bastidores. Mientras el imperio conspiraba, utilizaba a cipayos como Insulza y a la OEA para golpear al gobierno venezolano, al rastrero cuarteto de diputados que fueron a sentar las bases de una invasión gringa a Venezuela y la cúpula eclesiástica se jugaba el todo por el todo, los gobiernos progresistas de América, y otros que no lo son, comenzaron, alarmados, a protestar, a presionar a Insulza por su abuso del poder de secretario general de la OEA y no se iban a embarcar en aquella soberana estupidez como se dejaron embarcar, por falta de carácter, con el show de Uribe que Insulza avaló y, en cierto modo, estimuló.

E Insulza tuvo que recoger el sedal y retractarse, desdecirse y decir lo lógico, que los problemas venezolanos son de Venezuela. ¿Cómo quedaron los traidores venezolanos que fueron a buscar una agresión extranjera a Venezuela? Por supuesto que en el mayor de los ridículos pero, por ahora, sin castigo, porque la traición a la patria es un grave delito en cualquier país, y ellos se valieron de su condición de diputados para hacer ver que iban a nombre de la Asamblea Nacional y no como simples hijos de vecina. ¿Le van a pasar los directivos de la AN ese strike a esos traidores? Si no reciben, aunque sea un castigo moral, una sanción, una condena, volverán por sus fueros como lo han hecho reiteradamente los golpistas de abril de 2002. La impunidad es la peor concejera que tiene una revolución, no repitamos los perdones a los alacranes que siempre buscarán clavarle a la patria el aguijón venenoso.

Finalmente Chávez en su discurso desmontó toda aquella farsa y puso a la orden de la AN la Ley Habilitante dentro de 5 meses.

(humbertocaracola@gmail.com)


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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

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